A Di María lo abrazó todo Mar del Plata, pero el golazo de la tarde lo hizo Aldosivi
A Di María lo abrazó todo Mar del Plata, pero el golazo de la tarde lo hizo Aldosivi

La tranquilidad no fue completa. Lo que parecía un triunfo seguro, exento de polémicas y con un Ángel Di María muy activo, terminó en un empate frustrante. Rosario Central, en un discreto partido, empató 1 a 1 con Aldosivi y ambos expusieron sus irregulares en el arranque del Torneo Apertura 2026, en el estadio José María Minella de Mar del Plata. El pibe Ignacio Ovando, a los 8 minutos, puso en ventaja a los rosarinos y Nicolás Cordero, a los 87, puso la igualdad con un golazo de media tijera.

Este sábado la excursión de Di María por Mar del Plata estuvo lejos de las polémicas arbitrales y la lluvia de silbidos que recibió ante Racing por la segunda fecha. De hecho, como hacía mucho, el Minella contó con un gran número público neutral mezclado entre los hinchas locales que quisieron disfrutar de la presencia de uno de los ídolos de la selección argentina, que, como Messi, trasciende al hincha común del fútbol y abarca a todo el pueblo.

De la mano de Di María, el Canalla fue quien comenzó marcando el ritmo de las acciones. De hecho, cuando casi nada había sucedido, logró ponerse en ventaja mediante un córner ejecutado con un comba perfecta por el campeón del mundo en Qatar 2022 que el pibe Ovando conectó de palomita para el 1 a 0 parcial. A partir de allí, el equipo de Almirón tuvo 25 minutos más que interesantes. Todo con la conducción de Di María, que estuvo cerca dos veces de marcar su gol con dos remates de media distancia, pero las buenas respuestas de Werner se lo impidieron.

En el segundo tiempo, Angelito bajó el ritmo y Central cedió el control del juego, se dejó enredar por la vorágine del equipo marplatense, perdió presencia en la mitad de la cancha y no pudo sostener el triunfo parcial. Mientras Almirón fue buscando variantes en el banco, Guillermo Farré mandó a la cancha Cordero y rápidamente encontró soluciones. A los 87, recibió un centro a media altura en la puerta de área y sin margen para pensar la maniobra improvisó una efectiva media tijera para decretar la igualdad, luego de controlar con el pecho.

Si bien Di María se insertó en el corazón de millones de argentinos después de que sus goles resultaran fundamentales para las últimas grandes hazañas de la selección argentina, las críticas que hoy afronta en su regreso a Rosario Central están íntimamente ligadas al accionar obsecuente de terceros y la cercana relación que tiene con Claudio Chiqui Tapia.

Desde aquella mañana del 20 noviembre de 2025 en que el presidente de la AFA, de manera sorpresiva, decidió premiar a Rosario Central como campeón de la tabla anual, la figura idolatrada de Ángel Di María comenzó a sufrir una mutación de opiniones a partir del momento en que posó con la Copa. Sobre todo, después de que los jugadores de Estudiantes, en una clara muestra de disconformidad, decidieron darle la espalda al conjunto rosarino en el pasillo a los campeones impuesto por la Liga Profesional. Algo que el propio presidente de la institución platense, Juan Sebastián Verón, respaldó.

Como reflejo del malestar que generó aquella decisión arbitraria de Tapia, el foco crítico tuvo su punto más alto en la victoria de Central ante Racing por 2-1, en el estadio Juan Domingo Perón. Esa tarde Di María anotó un golazo para abrir el marcador y fue clave para el segundo que sentenció el resultado final, pero también se llevó un sabor agridulce con la silbatina que recibió cuando fue reemplazado. Sin dudas, aquello que nació por la bronca de haber padecido el talento de Angelito, también fue el corolario para repudiar unánimemente lo que creen una complicidad con los altos mandos de la AFA, quienes afrontan denuncias judiciales.

La insistencia mediática sobre la silbatina a Di María en Avellaneda sumó una respuesta de su esposa, Jorgelina Cardoso, que publicó un extenso descargo en Instagram en el que cuestionó el accionar de los medios: “te muestran los silbidos, pero nadie te muestra los aplausos”, escribió. El propio jugador también se sumó al intercambio con una frase que aún se repite como síntesis de su postura: “Lo virtual no es real; la realidad está en la calle. En Rosario, en Buenos Aires, donde estemos, siempre recibimos el cariño de la gente. Y es lo único que siempre nos importó. Te amo mucho. Gracias por estar ahí siempre. Por bancarme en todo momento. Que tiren. Que cada día somos más fuertes”.

El festejo del final fue de Aldosivi

Es innegable que a Fideo, ahora, se lo apunta por festejar un campeonato definido en un escritorio, cruzarse dialécticamente con la Brujita Verón. Pero él a los 38 años sigue ofreciendo su talento dentro de un campo de juego. Aquella historia del pibe inquebrantable, caracterizado por su capacidad de resiliencia ante críticas y lesiones, anotando goles decisivos en finales (Juegos Olímpicos, Copa América, Finalissima, Mundial), continúa como referente de Rosario Central, que genera intensos debates a partir de lo que ocurre en los escritorios. Si hasta es señalado como tramposo por exagerar una falta o pedir un penal. Nada que ningún otro jugador haga en el mediocre fútbol argentino. Este sábado, Mar del Plata lo abrazó, más allá de un resultado.