La ausencia de su voz no apagó el enigma: lo volvió eterno. A medio siglo de su silencio, la escritora británica sigue guiando a lectores de todo el mundo hacia una verdad que siempre espera, paciente, en la última página. Leer más Navegación de entradasSan Arcadio, el mártir que eligió la fe antes que la renuncia Los médicos de la ciudad antigua