La ausencia de su teléfono negro todavía resuena, a tres décadas de su adiós, en una Argentina atrapada en sus propios guiones. A través de su mirada, el humor se volvió espejo de una ruina que aprendimos a reír mientras el mundo miraba sin entender. Leer más Navegación de entradasEl Club de los Trece: la sociedad que desafió la superstición del número 13 Los nominados a los Globos de Oro en las principales categorías: quiénes son los favoritos