Argentina y el mundo eran otros cuando el 4 de abril de 1994 se emitió el primer capítulo de Nano, en aquel Canal 13. La novela que le cambiaría la vida a sus protagonistas, Araceli González y Gustavo Bermúdez, fue un boom en esos años menemistas, en los que todo pasaba por la tele y el rating. Es que la propuesta de Enrique Torres (que venía de una larga saga de telenovelas con Andrea del Boca) era original, jugada, distinta. Cómo mínimo, una rara avis en su género que trajo un aire fresco luego de décadas de romances grabados entre cuatro paredes y algún que otro exterior. Hoy, tal vez diríamos que Nano era bizarra, empezando por su locación: Mundo Marino y sus piletones como telón de fondo para una historia de amor en San Clemente del Tuyú entre un galán que se la pasaba vestido de neoprene y una heroína sordomuda. Por lo pronto, fue extremadamente exigente para Araceli y Bermúdez, quienes tuvieron que comprometerse a mucho más que aprender un guión. A sus 29 años, el actor entrenó durante meses eternos (y jamás aceptó un doble) para sus acrobáticos saltos con la orca Belén, porque estaba empecinado en que su personaje trabajara con animales.Mirá TambiénLa muerte de Daniel Mendoza: el amor clandestino que terminó en la tragedia más impactante que recuerde la farándulaAra también lo dio todo: debió aprender desde cero lenguaje de señas para interpretar a Camila, una joven marcada por un terrible trauma que pasaría la mayor parte de la tira sin pronunciar palabra. Ni una sola. Muda. Hasta un capítulo muy avanzado, cuando al fin Camila susurró “Te amo…”, en un hilito de voz. Una escena tan movilizante y conmovedora que hizo llorar a lágrima viva a los televidentes, o a gritar ese momento cúlmine como si fuera un gol. En cambio a Araceli le detonó un ataque de pánico cuando nadie hablaba de salud mental abiertamente y ni se sabía qué era eso que le estaba pasando en el set de grabación.GUSTAVO BERMÚDEZ DESARROLLÓ UNA GRAN RELACIÓN CON LA FAUNA DE MUNDO MARINO.“Al día siguiente no pude levantarme de la cama; se ve que algo trastocó en mi vida”, contaría años después la actriz en una entrevista con María Laura Santillán, al recordar el estrés que acumuló durante meses de grabación. Fueron días y días de someterse a mucha presión para estar a la altura de un personaje tan complejo, pero hubo recompensa: su interpretación le valió un Martín Fierro a la revelación. “Lo primero que piensan cuando te descomponés es que estás embarazada. Pensé que era algo del corazón, me asusté mucho”, se sinceró Ara sobre aquel episodio de la novela en la que insólitamente pudo participar: llegó a protagonizar Nano porque Anabella del Boca, esposa de Enrique Torres y hermana de Andrea, la sugirió.EL CONFLICTO DE GUSTAVO BERMÚDEZ AL TENER QUE BESAR A ARACELI GONZÁLEZLo cierto es que todos estaban entusiasmados con la elección de una González parada en un momento de despegue de su carrera tras su rol en La Banda del Golden Rocket, y queriendo posicionarse en la actuación luego de brillar como modelo con su pelo corto, ícono de los 90. La escena de Ara corriendo con el jardinerito amarillo para frenar la boda del personaje de Adrián Suar en la tira de Jorge Maestro y Sergio Vainman seguía latiendo en la memoria colectiva novelera. Solo una persona tenía sus dudas: nada menos que su galán. “Araceli era la pareja de Adrián Suar, su gran amigo, y por eso dudaba en qué pasaría al besarla, si funcionaría bien la química entre ambos”, recordó Torres en una nota a Infobae. ARACELI GONZÁLEZ Y GUSTAVO BERMÚDEZ, UNA PAREJA DIFERENTE EN NANO.La cuestión es que entre Araceli y Gustavo pasó de todo: hubo química, besos, romance y numerazos de rating, con picos de 28 puntos. Nano era furor y Bermúdez arrasaba como Manuel Espada y en su doble vida como El Gato (un ladrón de guante blanco que hacía justicia cual Robin Hood argento). La historia podría haber sido otra. Porque en un principio la novela se llamaba Camila, la hija del silencio, y su protagonista iba a ser Andrea del Boca. Pero nada de eso sucedió porque la actriz no quiso mudarse de canal y eligió quedarse en Telefe, donde había sido cara de fenómenos como Celeste, Celeste siempre Celeste y Antonella, todas con la firma de Enrique Torres.Mirá También¿Qué fue de la vida de…? Diego Leonardi, a 19 años de Gran Hermano: “Soy albañil, plomero y electricista”Sin Del Boca arriba del tren, el autor dio un giro de 180 grados y tituló su obra con el nombre del protagonista varón, algo que no se usaba desde la legendaria Rolando Rivas taxista. ¿El detalle? Le puso Nano, como le dicen a su admirado Joan Manuel Serrat. Su intuición funcionó. “Venía de protagonizar Celeste, siempre Celeste con Andrea y estaba a punto de comenzar una cuarta novela cuando decidí irme a Canal 13″, contó Bermúdez, quien sí aceptó el desafío que significó romper con esa pareja protagónica que era una fórmula de éxito probada.EL DRAMA QUE FUE GRABAR NANO EN MUNDO MARINOBermúdez fue clave para definir el alma y sello de Nano: su relación con las orcas y los delfines como entrenador. La idea la llevó el actor a una reunión con Torres y las autoridades del canal tras quedar fascinado con el trabajo que se hacía en el parque acuático del Partido de la Costa. La respuesta fue un sí, pero condicional: “Te quiero a vos saltando con la orca”, le comentó Hugo Di Guglielmo, histórico gerente de Programación de Canal 13.Así, en los siete meses previos al debut de Nano, Bermúdez entrenó y aprendió todo sobre los animales marinos. A contrarreloj y también a deshora, porque en ese entonces estaba grabando otra novela con Del Boca. ¿Lo más tierno de todo? La relación que forjó con Belén, la orca gigante de más de cuatro metros de largo que también fue emblema del proyecto y que, más de una vez, se les retobó en plena grabación cuando las jornadas se pasaban de horario. GUSTAVO BERMÚDEZ NO USÓ JAMÁS UN DOBLE EN SUS SALTOS CON LA ORCA BELÉN.“Muchos capítulos se rodaron en el agua y en pleno invierno. El frío era tan intenso que se me congelaba la cabeza”, rememoró el actor, que tuvo que valerse de ejercicios de respiración para sumergirse sin tanque de oxígeno. Belén no siempre cooperaba, harta y repodrida de esos días extenuantes que parecían no terminar más: “Si le pedía que fuera para un lado, iba para otro, como diciendo ‘basta, ahora los dos a descansar’”. Algo que hoy despertaría -y con razón- la inmediata reacción de los proteccionistas.Mirá TambiénQué ver en Netflix: la miniserie de 4 episodios para mirar en apenas unas horasNano fue tan rupturista que hasta se anticipó a la ESI (Educación Sexual Integral) en uno de sus capítulos, algo que le generó un pedido indignado del COMFER para cambiar la novela al horario de protección al menor, de las 22 horas. Todo el escándalo fue por una escena entre Mario Pasik y una jovencísima Mercedes Funes, en la que se mencionaba una palabra tabú en su momento: clítoris, el órgano cuya exclusiva función es la brindar placer femenino. Torres, un adelantado total a su época.ARACELI GONZÁLEZ APRENDIÓ LENGUA DE SEÑAS A LA PERFECCIÓN PARA INTERPRETAR A UNA JOVEN SORDOMUDA.Así lo recordó Enrique en una nota a la periodista Susana Ceballos: “Tuvimos una situación bastante difícil. En un momento me llaman del canal porque había desarrollado una historia de dos capítulos entre el padre y su hija de 15 años en la que se hablaba del clítoris. Por entonces, el 90% de los hombres no sabían para qué era, y diría que el 50% de las mujeres tampoco”.Mirá TambiénLa muerte de Daniel Mendoza: el amor clandestino que terminó en la tragedia más impactante que recuerde la farándulaA pesar de la reacción pacata en la Argentina, el creador de Un buen día aún sonríe satisfecho cuando recuerda la buena repercusión que tuvo en Europa su idea de colar algo de pedagogía sexual en su novela de la tarde que llegaba a audiencias de todas las edades. “Eso fue elogiado en el Corriere della Sera diciendo que por fin en una telenovela se animaba a hablar de educación sexual”, reveló, dando cuenta del hito que significó su libro. ARACELI GONZÁLEZ AL RECIBIR SU PREMIO MARTÍN FIERRO REVELACIÓN POR NANO. Luego del exitazo que fue Nano, en el 13 volvieron a apostar a la dupla de Bermúdez y González con Sheik, en 1995. Una tira con una premisa tan exótica como insólita, que no le llegó ni a los talones al boom anterior, con el actor interpretando al heredero de emirato árabe ficticio que hoy generaría tremendos debates sobre apropiación cultural y risas varias.Pero esa, esa es otra historia…The post Ataques de pánico, una orca rebelde y la estrella que rechazó el protagónico: los secretos de Nano, el éxito que consagró a Araceli González appeared first on Revista Paparazzi. Navegación de entradasEl horóscopo de hoy: domingo 11 de enero El Club de los Trece: la sociedad que desafió la superstición del número 13