Sufrió un shock anafiláctico en pleno vuelo y fue salvado por la tripulación y otro pasajero
Sufrió un shock anafiláctico en pleno vuelo y fue salvado por la tripulación y otro pasajero

Un pasajero de un vuelo de Virgin Australia experimentó un shock anafiláctico durante el trayecto hacia Newman, Australia, el domingo 4 de enero. La rápida intervención de la tripulación y la colaboración de un compañero de viaje permitieron salvarle la vida. El incidente ocurrió a bordo de un Boeing 737-700 y dejó en evidencia la importancia de la preparación médica en vuelos comerciales.

El vuelo despegó de Perth el domingo 4 de enero, rumbo a Newman, un remoto pueblo minero del oeste de Australia. Andrew Rawle, un pasajero con alergia a los frutos secos y medicamentos, se encontraba a bordo. Pocos minutos después de consumir un refrigerio compuesto de queso y galletas, advirtió los primeros síntomas de una reacción alérgica grave.

El incidente sucedió mientras la aeronave se encontraba a miles de metros de altura, sin posibilidad de aterrizaje inmediato ni acceso a atención médica terrestre.

Rawle sintió que su garganta comenzaba a cerrarse y reconoció de inmediato la gravedad de la situación. En cuestión de minutos, extrajo su propio EpiPen del equipaje de mano y recibió autorización de la tripulación para aplicarse la inyección de emergencia detrás de la cortina del avión.

La tripulación y una pasajera con un EpiPen lograron salvar la vida de Rawle tras una grave reacción alérgica durante el vuelo (Imagen Ilustrativa Infobae)

La reacción de la tripulación y el rol clave de un compañero de viaje

De acuerdo con la Australian Broadcasting Corporation (ABC), la tripulación de cabina se percató rápidamente del estado de Rawle y le brindó oxígeno en cuanto detectó la reacción alérgica. Además, consultaron a bordo si algún pasajero tenía conocimientos médicos o un EpiPen adicional.

En ese momento, una joven pasajera respondió al llamado y le entregó su propio autoinyector a Rawle, quien lo utilizó en la otra pierna tras sentir una segunda oleada de síntomas.

Según ABC, el personal de cabina mantuvo la calma y siguió los protocolos de emergencia, mientras los pilotos aceleraban el vuelo hacia Newman para garantizar atención médica inmediata al aterrizar. Cuando el avión finalmente tocó tierra, una ambulancia esperaba a Rawle en la pista. Los paramédicos le suministraron una nueva dosis de adrenalina y lo trasladaron al hospital local para observación y tratamiento adicional.

Virgin Australia no emitió comentarios oficiales sobre el incidente tras la consulta de PEOPLE. Sin embargo, la aerolínea cuenta con procedimientos para tratar emergencias médicas y, de acuerdo con ABC, la mayoría de las tripulaciones de vuelo reciben capacitación específica para enfrentar casos de anafilaxia.

El Boeing 737-700 no contaba con un autoinyector de adrenalina en el botiquín de emergencia, fundamental para casos de anafilaxia (Imagen Ilustrativa Infobae)

¿Qué provocó la reacción y cómo se desarrolló la emergencia?

Rawle relató a ABC que, aunque el refrigerio ofrecido no contenía alérgenos identificables, sospecha que la causa del shock anafiláctico podría haber sido el contacto con la tarjeta de seguridad, posiblemente contaminada con residuos de alimentos de vuelos anteriores.

Manifestó que la reacción fue la más severa que experimentó y subrayó la importancia de las acciones rápidas tanto de la tripulación como de la pasajera que colaboró.

El pasajero describió la situación: “Me puse colorado como un tomate y les pregunté con voz tensa: ‘¿Puedo meterme rápidamente detrás de la cortina y pincharme en la pierna?’”. Rawle expresó su agradecimiento a quienes intervinieron: “No creo que hubiéramos llegado a ninguna parte, ni a Newman ni a un aeropuerto alternativo, si ese pasajero no hubiera levantado la mano”.

La reacción de la tripulación fue decisiva para preservar la vida de Rawle. Los pilotos, al conocer la urgencia, aceleraron el descenso y coordinaron el aterrizaje con las autoridades sanitarias. El protocolo seguido permitió que la ambulancia aguardara al avión en la pista.

El incidente expuso la importancia de la capacitación médica de las tripulaciones en vuelos comerciales ante emergencias de alergias severas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Capacitación y recursos ante emergencias médicas en vuelos

De acuerdo con la información proporcionada por ABC, la mayoría de los vuelos comerciales en Australia incluyen en su botiquín médico al menos un autoinyector de adrenalina (EpiPen). Sin embargo, en este vuelo específico, no se encontraba disponible en el kit de emergencia, lo que aumentó la importancia de la ayuda ofrecida por los pasajeros.

La tripulación de Virgin Australia demostró capacidad de respuesta y conocimiento de los protocolos médicos. Pese a ello, el caso plantea interrogantes sobre la disponibilidad universal de medicamentos críticos a bordo de los aviones y la necesidad de fortalecer los controles para evitar la contaminación por alérgenos en las superficies de uso común.

El aeropuerto de Newman, donde finalizó el vuelo, se localiza en una zona remota del oeste australiano, lo que resalta la gravedad que pueden adquirir este tipo de emergencias médicas en trayectos de larga distancia y sin acceso inmediato a hospitales de alta complejidad.

La rápida coordinación de los pilotos y tripulación permitió un descenso urgente y la llegada de una ambulancia en el aeropuerto de Newman (Imagen Ilustrativa Infobae)

El testimonio del pasajero y el reconocimiento a los rescatistas

Al concluir su relato, Rawle reconoció que la intervención de la tripulación y la solidaridad de una pasajera desconocida resultaron determinantes para sobrevivir a la crisis. “Estoy muy satisfecho con el servicio que brindaron fuera del ámbito normal de sus trabajos”, afirmó.

El caso de Andrew Rawle reaviva el debate sobre los protocolos sanitarios en vuelos comerciales y la importancia de la concientización sobre alergias severas. Las aerolíneas enfrentan el desafío de garantizar entornos seguros para todos los pasajeros, especialmente para quienes padecen condiciones de salud que pueden agravarse en entornos cerrados y a gran altitud.