El último golpe fue en Recoleta, donde vivía la mujer que debía cuidar. Ella primero se ganó su confianza. Aprovechó los momentos que tenía para limpiar para conocer los lugares donde la dueña de casa guardaba el dinero y otros elementos de valor para después, llegado el momento, robar todo lo que podía. Para no ser descubierta, como hacen las “viudas negras”, la sospechosa drogó a su víctima con somníferos que mezcló con sus medicamentos y después escapó con el botín.No era la primera vez que lo hacía. Fue un modus operandi que utilizó, al menos, otras tres veces, según informaron a LA NACION fuentes de la Policía de la Ciudad.La investigada, Soledad Verónica G., de 36 años, fue detenida en las últimas cuando regresaba a su domicilio de Villa Albertina, en Lomas de Zamora. La atraparon detectives de la División Delitos contra la Salud y Seguridad Personal de la Policía de la Ciudad que estaban tras sus pasos. En la causa interviene el juez nacional en lo criminal y correccional, Martín Peluso.“El modus operandi siempre era el mismo. La sospechosa llegaba a trabajar por recomendación de alguna persona. Primero hacía trabajos de limpieza, después también la contrataban para que se encargara del cuidado de personas mayores. Una vez que se ganaba la confianza, robaba dinero y objetos de valor. Para concretar el plan criminal, drogaba y dejaba dormidas a las víctimas”, dijo un detective que participó de la investigación.Los detectives de la División Delitos contra la Salud y Seguridad Personal de la fuerza de seguridad porteña comenzaron con la investigación a principios del mes pasado, después del último robo adjudicado a Soledad Verónica G., ocurrido en Recoleta.“La investigación permitió establecer que la imputada utilizaba una modalidad delictiva reiterada, consistente en ganarse la confianza de personas de la tercera edad, a quienes asistía en su calidad de cuidadora y personal de limpieza, para luego suministrarles sustancias psicotrópicas y/o somníferas, aprovechando su estado de indefensión para apoderarse ilegítimamente de bienes y valores”, se informó oficialmente.Tras tareas investigativas se pudo determinar el domicilio de la sospechosa, situado en Villa Albertina, en Lomas de Zamora.El juez Peluso ordenó el allanamiento de la vivienda y la detención de Soledad Verónica G. El procedimiento se hizo el 23 de diciembre pasado.“El día del operativo, la sospechosa no estaba en su casa, pero el personal policial secuestró psicofármacos y prescripciones médicas, elementos considerados de relevante interés para la investigación”, dijeron las fuentes consultadas.Las tareas investigativas continuaron. Detectives policiales hicieron “discretas vigilancias” en las cercanías del domicilio de Soledad Verónica G. hasta que, anteayer, la descubrieron cuando ingresaba en la propiedad y la detuvieron.Según pudo saber LA NACION de fuentes que participaron en la investigación, en el caso de Recoleta, el último que le adjudican a la mujer, el contacto entre la víctima y la imputada habría surgido por una recomendación de una persona que trabaja en una obra social.“La sospechosa era contactada por recomendación. Evidentemente, no robó en todos los domicilios donde trabajó”, dijo un investigador.En los próximos días, el juez Peluso definirá la situación procesal de Soledad Verónica G.. Navegación de entradasEl batido que actúa como probiótico natural y mantiene a raya el colesterol Fer Dente: su regreso al primer amor, la convivencia “medio ficticia” con su pareja y el vínculo que no quiere recomponer