La expansión urbana y monumental en Luxor surgió tras una transformación natural que consolidó un entorno seguro para nuevas ciudades y centros religiosos. Un estudio demostró que un cambio geológico en el río Nilo, hace unos 4.000 años, allanó el camino para el desarrollo de la civilización egipcia.Un equipo internacional de científicos y arqueólogos analizó más de 80 núcleos de sedimento en el Valle del Nilo, especialmente en la región de Luxor, según informó Muy Interesante.El hallazgo señala que el cauce del Nilo dejó de ser impredecible y erosivo para convertirse en un río más estable. La llanura de inundación aumentó considerablemente, lo que permitió la ampliación de las tierras cultivables en Luxor y facilitó tanto la agricultura como la construcción de ciudades monumentales. El establecimiento de un entorno predecible fue determinante para el desarrollo social y económico de la región.La estabilización del cauce transformó la agricultura y la vida urbanaEl equipo empleó técnicas avanzadas de datación por luminiscencia óptica para reconstruir la historia del río. Estos análisis documentaron el paso de un sistema fluvial agresivo, con múltiples ramificaciones y canales cambiantes, a un cauce fijo y fértil, como explicó Muy Interesante.Durante milenios, el Nilo era una red de canales en constante movimiento, lo que complicaba el asentamiento humano y hacía imprevisibles las cosechas. Esta situación cambió hace unos 4.000 años, cuando el río dejó de excavar su lecho y comenzó a acumular sedimentos en la región. Surgió entonces una franja de cultivo continua y fértil junto al cauce, que permaneció estable durante siglos.El nuevo paisaje favoreció la construcción de templos y viviendas en lugares más seguros, cerca del Nilo pero lejos de las inundaciones destructivas. Este contexto coincidió con el paso del Reino Medio al Imperio Nuevo, una etapa de esplendor agrícola, prosperidad y crecimiento político en Egipto.Un proceso climático y humano detrás del paisaje fértilLas causas de este cambio se encuentran en el fin del “Periodo Húmedo Africano”, que provocó la desertificación progresiva del Sáhara. Entre hace 6.000 y 4.000 años, la disminución de lluvias en la cuenca alta del Nilo y un terreno más seco aumentaron el aporte de sedimentos finos al cauce, acelerando la expansión de la llanura fértil.El fenómeno coincidió con un aumento de la actividad humana en el Alto Nilo, lo que amplificó la erosión y la transformación del entorno. Antes de este proceso, el Nilo era un sistema fluvial inestable, con terrazas y ramificaciones que dificultaban la vida sedentaria y la agricultura intensiva. El cambio en el comportamiento del río permitió que la sociedad egipcia organizara mejor sus recursos y planificara infraestructuras de mayor escala.La reorganización geológica permitió la aparición de grandes complejos religiosos y templos, así como una administración centralizada, elementos esenciales para el auge del Egipto faraónico. La tierra se volvió fértil y segura, reforzando el control y la expansión del poder egipcio.Un nuevo enfoque sobre el “regalo del Nilo”El estudio, según Muy Interesante, cuestiona la visión tradicional del “regalo del Nilo” al mostrar que la geografía favorable al auge egipcio surgió tras un proceso geológico clave, y no desde el inicio del poblamiento en el valle.El trabajo revela un paisaje perdido bajo la actual Luxor, invitando a repensar los orígenes del florecimiento de la civilización egipcia. El paso de un Nilo imprevisible y fragmentado a un cauce homogéneo resultó esencial para el inicio de la era faraónica que marcó la historia antigua.La sincronía entre el cambio natural del río y el auge de Egipto representó el verdadero punto de partida para una de las civilizaciones más admiradas de la Antigüedad. Navegación de entradasEnfrentamientos entre el Gobierno sirio y fuerzas kurdas: al menos 12 muertos y miles de desplazados en Alepo Japón protestó por la prohibición china de exportaciones de uso dual