Para entonces el partido había perdido unas elecciones presidenciales trascendentales, “había internas duras, viejos aparatos, nostalgia setentista”, pero no estaba roto y tenía una identidad firme, sostiene el autor. ¿Y ahora? Leer más Navegación de entradasDeepfakes: 2025, cuando Argentina conoció el verdadero peligro Guillermo Francella: el arte de ser muchos y seguir siendo uno