Convocado por Juan XXIII en 1959, el vigésimo primer concilio ecuménico de la Iglesia católica, comúnmente conocido como el Concilio Vaticano II, dio paso a la promulgación de Nostra Aetate, un documento que rompe el mito de que el pueblo judío es el culpable de la muerte de Jesús. Leer más Navegación de entradasZelensky elogió la defensa de Ucrania tras el masivo ataque ruso y pidió más sistemas de defensa a sus aliados Qué se espera de los cambios en el trabajo