“Juan Perón pidió asilo en la cañonera Paraguay y partió al exilio. Los diarios hablaron de triunfo; las calles comenzaron a narrar su propia historia” evoca el autor. Y desde entonces, “entre el temor y la utopía se dibujó una coreografía social que osciló entre la algarabía y la desconfianza”. Leer más Navegación de entradasÓscar López ofrece un “gran pacto” para acabar con la “dinámica estéril del insulto” y la desinformación en Madrid El Golpe de 1955, el primer intento de desperonizar Argentina