Azorados, exmaestros y compañeros de colegio de Tyler Robinson en Washington, la pequeña localidad de 8 mil habitantes donde creció el asesino de Charlie Kirk, no salen de su estupor. Cuentan de su pasión por videojuegos (Call of Duty y Halo), y por los autos. “Era el estudiante ideal, el tipo de persona que todos querrían en su clase”, repiten. Leer más Navegación de entradasEl jefe de los senadores radicales afirmó que ”estarían los votos” para rechazar el veto de Javier Milei a la ley de reparto de los ATN Guillermo Francos aceptó que fue “un error” nacionalizar las legislativas y dejó abierta la puerta de un acercamiento con Mauricio Macri