Al cortejo fúnebre del Libertador de América sólo asistieron seis personas. Embalsamado, lo enterraron en un ataúd triple en la catedral de Notre Dame, en París. En 1828 había intentado regresar, pero se dio media vuelta sin desembarcar en Buenos Aires, horrorizado por la “guerra entre argentinos”. Leer más Navegación de entradasLos Pumas estuvieron cerca, pero terminaron lejos ante los All Blacks Inflación, dólar y crecimiento: los datos que entusiasman al mercado y los dos riesgos que preocupan