Un hombre vivió décadas como mendigo sin saber que era heredero de una gran fortuna, hasta que un rabino lo ayudó a recuperar su legado. Su historia recuerda que la verdadera riqueza no siempre está en el dinero, sino en las relaciones, la gratitud y los tesoros invisibles de la vida. Leer más Navegación de entradasLuego de una reunión de tres horas, Trump y Putin dieron una conferencia conjunta en Alaska No es el Homo sapiens: un estudio revela cuál sería el ancestro más antiguo de la humanidad