
Un tribunal federal de Minneapolis condenó a Salim Said, quien dirigía el establecimiento Safari Restaurant, a 30 años de prisión por su participación en el fraude Feeding Our Future, un esquema que desvió cerca de USD 250 millones de un programa federal de alimentación infantil durante la pandemia. Además, deberá restituir más de USD 44 millones junto con otros acusados.
El gobierno afirmó que era responsable de un fraude de 44 millones de dólares, parte del cual fue cometido por personas que él mismo reclutó.
Said fue declarado culpable en 2025 de 21 cargos, entre ellos fraude electrónico, conspiración, lavado de dinero y soborno relacionado con programas federales. La sentencia es la segunda más alta dictada hasta el momento en el caso, informó el medio local KSTP.
La fiscalía sostuvo que, durante 21 meses, el hombre presentó solicitudes de reembolso basadas en miles de comidas diarias que nunca se distribuyeron a menores. Pese a que el local aseguraba repartir 6.000 raciones diarias, cámaras del FBI registraron a unas 40 personas por día que retiraban alimentos, precisó Associated Press.
El fraude financió viviendas, vehículos y propiedades por millones de dólares
El programa federal flexibilizó sus reglas durante la emergencia por COVID-19: permitió la participación de restaurantes en la distribución de alimentos y extendió las entregas fuera de las escuelas.
La acusación alegó que utilizó organizaciones sin fines de lucro y sociedades ficticias para abrir centros de distribución en Willmar, St. Cloud y Mankato, mientras reportaba la entrega de comidas a niños que, según la fiscalía, eran “completamente ficticios”.
El dinero se destinó, entre otros gastos, a la compra de una vivienda de USD 1,2 millones, otros inmuebles, una camioneta de USD 87.000 y vehículos de alta gama, indicaron FOX 9 y Associated Press.
Según la fiscalía, Said utilizó el dinero obtenido fraudulentamente para comprar una casa de un millón de dólares en Plymouth, una mansión en Park Avenue en Minneapolis, una propiedad en Columbus, Ohio, vehículos de alta gama y para realizar varias compras extravagantes.
Durante la audiencia, la jueza federal Nancy Brasel consideró como agravantes la magnitud del fraude y un antecedente penal de Said relacionado con este tipo de delitos. “Usted se apropió de algo más que el dinero de los contribuyentes para enriquecerse. Se llevó consigo la reputación de nuestro estado”, le dijo en una declaración recogida por KSTP.
Brasel añadió que Said fue responsable de “la ruptura de la confianza pública en el gobierno” y expresó su deseo de que Minnesota deje de asociarse con casos de fraude.
La fiscalía pidió 40 años y la defensa rechazó que fuera el organizador del fraude
Los fiscales habían solicitado una condena de 40 años, mientras que la defensa pidió una pena de 12 años. Según los escritos judiciales, el condenado fue descrito como el “cabecilla” y “arquitecto indiscutible” del fraude.
Su abogado, Barry Zone, rechazó que Said hubiera sido el organizador del plan e intentó diferenciarlo de Aimee Bock, fundadora de Feeding Our Future, quien cumple una condena de casi 42 años por idear el esquema. “No estoy diciendo que mi cliente sea un participante cualquiera, pero tampoco es el arquitecto”, argumentó.
La defensa también relató la infancia de Said en Somalia, marcada, según el letrado, por la violencia, el abuso y el desplazamiento a campos de refugiados antes de su llegada a Estados Unidos.
Los fiscales determinaron que, aunque Said no participó en “cada dólar… que fue robado”, desempeñó un papel fundamental en el delito.
Said había negado las acusaciones durante el juicio de 2025 y alegó que muchas comidas se entregaban fuera del restaurante. Sin embargo, antes de recibir la sentencia, dijo estar “profundamente arrepentido” por su papel en el caso y prometió no volver a estar del lado equivocado de la ley, consignó FOX 9.
De acuerdo con KSTP, 32 acusados ya recibieron sentencia en el expediente; la mediana de las penas fue de 38,5 meses y el promedio, de 76,5 meses.













