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Elecciones en Israel 2026, EN VIVO: Benjamin Netanyahu busca retener el poder y las últimas noticias de los comicios, voto a voto

Elecciones en Israel 2026, EN VIVO: Benjamin Netanyahu busca retener el poder y las últimas noticias de los comicios, voto a voto
Elecciones en Israel 2026, EN VIVO: Benjamin Netanyahu busca retener el poder y las últimas noticias de los comicios, voto a voto
Elecciones en Israel

La proyección otorgaba 50 bancas al oficialismo y 52 al bloque opositor encabezado por el centrista Gadi Eisenkot, ambos por debajo de los 61 escaños necesarios en la Knesset, el Parlamento de 120 miembros.

El Likud obtendría 24 bancas, frente a las 22 de Yashar, la fuerza de Eisenkot, según los boca de urna. Los partidos de mayoría árabe sumarían otros 18 escaños: 11 para la Lista Conjunta y siete para Ra’am. Ese reparto dejaba a ambos bloques sin un camino claro hacia la formación de gobierno y anticipaba complejas negociaciones, a la espera de los resultados oficiales.

La gente reacciona mientras observa las encuestas a pie de urna de las elecciones generales de Israel en Tel Aviv, Israel.

JERUSALÉN.– El Likud del primer ministro Benjamin Netanyahu se perfilaba como el partido más votado en las elecciones de Israel, pero su coalición no alcanzaría la mayoría necesaria para formar gobierno, según el sondeo a boca de urna de Canal 12, difundido tras el cierre de la votación.

Las últimas encuestas muestran a la coalición de derecha, extrema derecha y ultraortodoxos de Netanyahu prácticamente empatada con el bloque opositor encabezado por el centrista Gadi Eisenkot, exjefe del Estado Mayor. Ninguno de los dos sectores parece en condiciones de alcanzar los 61 escaños necesarios en la Knesset, de 120 bancas, lo que anticipa semanas o meses de negociaciones e incluso una eventual nueva votación. Si ninguno logra formar gobierno, Netanyahu podría seguir como primer ministro en funciones hasta nuevos comicios.

Los partidos de mayoría árabe, que representan alrededor del 20% de la población, podrían ser clave. Mansour Abbas, jefe del partido islamista Ra’am, afirmó al votar: “Nuestro voto cambiará el gobierno” y dijo esperar una participación superior al 70% en esas comunidades. Tras votar, Netanyahu aseguró que esos partidos reciben un apoyo “verdaderamente masivo”.

La gente hace fila en un centro de votación en Jerusalén Oeste durante las elecciones legislativas de Israel

Para muchos israelíes, la elección tiene una importancia decisiva y el vista por muchos como un referéndum sobre los casi 17 años ininterrumpidos del gobierno de Netanyahu. El cual dejó a los israelíes divididos en diversos temas, incluso antes del ataque más mortífero de su historia. La votación representa la lucha por el carácter del Estado, enfrentando a Netanyahu y sus aliados ultranacionalistas y religiosos contra quienes buscan preservar sus cimientos liberales y seculares.

“Siento que este es el momento decisivo. Es ahora o nunca; de lo contrario, el país realmente ya no sobrevivirá”, dijo Eilana Zisblit, que volvió por primera vez a Israel tras casi 30 años en Canadá. “El país va en una dirección muy, muy mala. Tanto para los judíos y los árabes que viven aquí, como para los judíos que viven en el extranjero”, agregó la mujer de 55 años, quien votó por el bloque de Eisenkot.

Zipporah Bennett, jubilada de 85 años, afirmó que apoya a Netanyahu “porque tiene la experiencia de conducir al país por momentos difíciles”.

Las urnas cierran a las 22 (hora local). Las principales cadenas de televisión difundirán proyecciones apenas termine la votación, mientras que los resultados oficiales podrían tardar días.

JERUSALÉN.- La entrada al despacho de Jerusalén de Amichai Chikli, ministro israelí para la Diáspora y la Lucha contra el Antisemitismo, y uno de los artífices de los llamados “Acuerdos de Isaac”, firmados en abril pasado con el presidente argentino Javier Milei, no deja lugar a dudas sobre su posición ideológica.

En un cuadro aparece su foto junto a Ahmed al-Sharaa, y el texto sobre la imagen del presidente de la vecina República de Siria, que en el pasado estuvo vinculado con la organización terrorista Al-Qaeda, dice: “Es un terrorista, debemos eliminarlo ahora”.

En medio de la jornada electoral, Netanyahu denunció este martes que “tres altos funcionarios” de un partido de mayoría árabe “están tratando de robar las elecciones”.

Según el primer ministro israelí, los tres fueron detenidos en el sur del país con sobres llenos de dinero. Las autoridades electorales precisaron que los arrestos se produjeron cerca de los domicilios de los implicados, que “aún no habían llegado a los centros de votación”, y que se trata de un “caso aislado” bajo investigación. La policía lo describió como un intento de soborno electoral.

Benjamin Netanyahu convocó a los votantes en el día de las elecciones

Israel enfrenta una jornada electoral determinante para el futuro de su liderazgo, ya que, mientras Benjamin Netanyahu busca su séptimo mandato, la oposición pisa cada vez más fuerte.

En este contexto, Andrés Repetto en diálogo con LN+, sostuvo que la votación funciona como un plebiscito sobre la gestión de Benjamin Netanyahu, ya que acumula 19 años en el poder, enfrenta un panorama electoral complejo marcado por las consecuencias del ataque terrorista del 7 de octubre.

“Las encuestas dan números de un primer ministro que no tendría la posibilidad de formar gobierno”, explicó el analista y, enseguida, agregó: “Eisenkot, que era un general de máximo líder del ejército que estuvo en el gabinete de emergencia de Netanyahu después del ataque terrorista del 7 de octubre, es quien está disputando la pelea para formar gobierno”.

Israel vota en medio de la tensión y guerra

El primer ministro israelí y líder del partido Likud, Benjamin Netanyahu, antes de emitir su voto

Los sondeos previos a la votación prevén que el Likud pierda apoyo, en un contexto marcado por el desgaste de Netanyahu tras el ataque de Hamas, las divisiones internas y las acusaciones de corrupción que enfrenta ante la Justicia.

Sin embargo, esa caída no alcanza por sí sola para anticipar un cambio de gobierno. La oposición, liderada por Eisenkot, todavía debe demostrar que puede reunir una mayoría parlamentaria alternativa. Netanyahu, por su parte, conserva una base electoral sólida y cuenta con aliados dispuestos a sostenerlo.

A sus 77 años, el primer ministro aspira a un séptimo mandato. Su continuidad estará atada tanto al desempeño de su partido como a los resultados de las fuerzas que podrían acompañarlo en una nueva coalición.

La campaña refleja un país agotado por la guerra, profundamente dividido y con una creciente inquietud por su futuro. Las familias de los rehenes, que durante años encabezaron las protestas contra el gobierno, siguen entre quienes reclaman responsabilidades por el ataque. Aunque los últimos cautivos fueron liberados en virtud de una tregua negociada por Estados Unidos, el reclamo de rendición de cuentas no perdió fuerza.

“No veo ninguna razón legítima por la que este gobierno se presente de nuevo a las elecciones”, afirmó Ofri Bibas, cuyos jóvenes sobrinos, de cuatro años y nueve meses, fueron asesinados mientras estaban cautivos en Gaza junto con su madre. Su padre, Yarden, hermano de Ofri, fue liberado en una tregua a principios de 2025.

Protestas contra Netanyahu

La tensión escaló después de que el Canal 12 informara que el jefe del ejército, Eyal Zamir, había reclamado una discusión en profundidad tras recibir instrucciones para una operación que podría derivar en un conflicto con Irán. Según la cadena, el jefe militar también pidió garantías legales y órdenes firmadas por las autoridades políticas antes de cualquier acción. El ministro de Defensa, Israel Katz, negó que existieran divergencias de esa naturaleza y aseguró que no había intención de atacar Irán antes de las elecciones.

La oposición acusó al primer ministro de instrumentalizar la seguridad nacional para mejorar sus chances electorales. Avigdor Lieberman, exministro de Defensa, llegó a reclamar una investigación por traición, mientras que Eisenkot le advirtió a Netanyahu que no antepusiera sus intereses políticos a la seguridad del Estado.

El primer ministro, por su parte, acusa a su rival de poner en riesgo el futuro del país y sostiene que solo su liderazgo puede garantizar la derrota de las amenazas regionales. También intenta presentar a Eisenkot como un dirigente dispuesto a abrir la puerta a un Estado palestino y a una alianza con los partidos árabes israelíes, acusaciones que su adversario rechaza.

En los últimos días de campaña, Netanyahu intensificó sus advertencias sobre Irán, al que presenta como una amenaza existencial para Israel y un peligro que solo él tendría la experiencia y la autoridad necesarias para enfrentar.

El domingo publicó en la red social X una imagen de una nube nuclear sobre Tel Aviv, acompañada por un mensaje que evocaba el riesgo de un “segundo Holocausto” si perdía las elecciones. También advirtió sobre una posible interferencia iraní en los comicios, aunque no ofreció públicamente detalles de la información de inteligencia que citó.

Netanyahu publicó una imagen con IA que muestra un hongo nuclear sobre Tel Aviv

Para algunos analistas, la elección también enfrenta dos visiones sobre qué tipo de Estado debe ser Israel: una democracia liberal de estilo occidental, con instituciones pluralistas, o un país cada vez más definido por la ortodoxia religiosa y el nacionalismo, en el que las elecciones convivan con una mayor concentración del poder.

Eisenkot busca capitalizar el desgaste del primer ministro. Su trayectoria militar, sus raíces en una familia de inmigrantes marroquíes y su imagen de dirigente directo y menos confrontativo le permiten presentarse como una alternativa a Netanyahu. Para una parte del electorado, representa la posibilidad de un cambio sin renunciar a las prioridades de seguridad de Israel.

El sistema parlamentario israelí agrega incertidumbre. El partido más votado no necesariamente consigue gobernar. Después de las elecciones, las distintas fuerzas deberán negociar una coalición capaz de reunir una mayoría. Netanyahu podría apoyarse otra vez en los partidos ultraortodoxos y de la derecha más radical; Eisenkot, en sectores centristas y de centroderecha, además de la izquierda. Los partidos árabes israelíes también podrían resultar decisivos.

Así, incluso una derrota electoral de Netanyahu podría no traducirse de inmediato en su salida. Un Parlamento fragmentado abre la posibilidad de semanas o meses de negociaciones y parálisis política, con el actual primer ministro al frente de un gobierno interino.

El 7 de octubre se convirtió en una deuda política que todavía no saldó. Netanyahu rechazó asumir la responsabilidad por las fallas que permitieron el ataque y se resistió a los reclamos de una investigación independiente. Para sus adversarios, los comicios ofrecen la oportunidad de exigir cuentas por una tragedia que cambió la percepción de seguridad de los israelíes y quebró la confianza en sus dirigentes.

Gadi Eisenkot

Aunque los sondeos anticipan una caída de su partido, el Likud, la oposición encabezada por el centrista Gadi Eisenkot, , exjefe del Estado Mayor cuyo hijo murió mientras combatía en Gaza, tampoco tiene asegurada una mayoría parlamentaria que le permita desplazarlo.

La elección será, además, la primera oportunidad para que los israelíes expresen en las urnas su veredicto sobre el ataque que dejó unos 1200 muertos y 251 secuestrados, y sobre las guerras que siguieron en Gaza, el Líbano e Irán. El resultado podría definir no solo quién gobernará, sino también qué modelo de país prevalecerá en una sociedad profundamente dividida.

Netanyahu, de 77 años, aspira a un séptimo mandato, pero llega a las urnas desgastado por las consecuencias del ataque de Hamas, las divisiones internas y las acusaciones de corrupción que enfrenta ante la Justicia.

La propaganda electoral de Netanyahu

Israel celebra este martes lo que para muchos analistas son las elecciones más importantes de sus 78 años de historia, una votación que puede poner fin a la era de Benjamin Netanyahu y redefinir el rumbo político de un país sacudido por la masacre del 7 de octubre de 2023 y tres años de guerra en Medio Oriente.

El primer ministro, el más longevo en el cargo, se juega su futuro político en unos comicios que pondrán a prueba tanto su capacidad para conservar el poder como la posibilidad de que sus adversarios le exijan responsabilidades por el peor fracaso de seguridad en generaciones.