Parece porteño de tanto vivir en Buenos Aires, pero no. Oriundo de Río Cuarto, Córdoba, ha perdido un poco la tonada pero de ninguna manera las costumbres ni las formas de tierra adentro. Querido y reconocido periodista de radio y televisión con larga trayectoria, transmite alegría y felicidad a diario a través de los medios de comunicación y sus redes sociales. Sin embargo, detrás de este hombre sonriente, calmo y reflexivo hay una fuerte historia de vida y superación.
Tal vez esa experiencia personal fue la que llevó a Mario Massaccesi a ejercer tanto la comunicación como a destacarse como coach ontológico. Su frondoso curriculum profesional se completa con tres libros que bien le sirvieron para superar el drama que vivió en su infancia entre ocultamientos, revelaciones familiares y carencias.
Haciendo su camino al andar y dejando atrás el pasado a fin de andar más liviano por la vida, el periodista de TN y El Trece disfruta de un gran presente profesional y personal. Y en tanto mantiene una agenda ajustada de compromisos, que van desde grabaciones, conducciones y actuaciónes en teatro con su obra llamada ´Solar para ser feliz´, se hizo un tiempo para sumarse a la sección A solas con Paparazzi.
Carismático, atento, cordial y de buen humor, Mario se abrió al diálogo sin condicionamientos y repasó sus 60 años transitados entre una niñez difícil, desilusiones amorosas, la trágica pérdida de un familiar, el paso del tiempo… Habló de tantas cosas que hasta remarcó que la paternidad nunca estuvo en sus planes. ¡Una forma de ver y vivir dejando en el camino todo aquello que pesa!
-Hoy te recibimos en nuestro estudio. Pero en tu casa notamos que te gusta mucho la decoración…
-Sí, me gusta. Me gusta mucho el cachirulaje de las cosas antiguas y los pulgueros, y reciclarlas. Entonces, es un viaje de ida que no termina nunca. Siempre hay algo que vas encontrando, que vas modificando y que vas cambiando en tu casa. Así que la mía es una casa que va mutando permanentemente. Y porque vas encontrando cosas o que estaban en tu cabeza y que no las encontrabas o nuevas que decís, “guau, esto puede reemplazar a lo anterior” y está bárbaro.
-Además, tenés un cuarto especial con una enorme colección de revistas…
-¡Y ahora se agrandó! Tuve que hacer unas bibliotecas nuevas porque cada vez tengo más revistas. Igual ya estoy parando porque tengo casi la colección completa de revistas de los años 70, 80, 90 y ahora sumé el 2000.
-Para los que amamos el periodismo y nos dedicamos al espectáculo, es un archivo que vale oro.
-Eso es una mina de oro y es una hemeroteca fabulosa que me sirve mucho. Primero porque es un hobby, así que me mantiene entretenido todo el tiempo. Me ha servido mucho de backup desde el punto de vista periodístico. Es una aventura cada revista y ver cómo hay determinados temas que se reciclan, qué pasó con determinados personajes. Y además tiene el valor del trabajo que le pongo porque está todo organizado. O sea, todas las revistas están ordenadas por fecha, tengo un archivo que lo voy haciendo todo el tiempo y le voy agregando cosas. Entonces, si tengo que buscar algo determinado, pongo palabras claves y enseguida me salta donde está. Igual es un trabajo, lleva tiempo. Es mucho trabajo.
-En eso sos organizado y ordenado, ¿En la vida en general también?
– Sí, aprendí a organizarme. Yo era muy desorganizado, era muy impuntual y me di cuenta que la organización en la vida es también la organización en lo personal. Y sobre todo esto del respeto por el otro. Cuando vos te organizás, después puede que el otro llegue tarde. Pero yo digo, “bueno, yo ya estoy”. O sea, mi parte la cumplí. Y sí, soy organizado.
-Y eso de cumplir, ¿No tiene que ver con que cuando uno trabaja en televisión sabe que comienza el aire y tenés que estar listo?
-Los programas de televisión no te esperan. Empiezan con vos o sin vos. Que llegues tarde una vez, dos veces, por alguna circunstancia en particular, puede pasar. ¿Pero sabés que en tantos años de aire nunca llegué tarde? He llegado con la lengua afuera, pero nunca he llegado tarde o nunca pasó que no tuvieran a quién poner. He protagonizado situaciones insólitas. He vivido, con tal de llegar al aire, la época de las movilizaciones y tantas protestas en el centro de Buenos Aires. Estaba con la perchita y me subí a una moto y le dije, cobrame lo que quieras, pero llevame por favor. O hago dedo y, bueno, en general la gente me conoce. Me dicen, ¿Vas al canal, no? Sí, necesito que te desvíes. O sea, gente muy amable que me ayudó a llegar a tiempo con la lengua afuera, con desesperación. Pero, ¿Viste? Que decís, no llego a maquillarme. Porque además vos llegás al trabajo y hay una parte previa que es maquillarte, cambiarte, más o menos ponerte en condiciones para… Sí me ha pasado de llegar y hacer la primera parte del programa sin maquillaje y en algún corte, “tic, tic, tic”, vienen las maquilladoras enseguida y te arreglan la cara.
-Y ahora estás a la mañana, a la tarde, vas, venís, haces trabajo en horario nocturno también. ¿Con cuál te sentís más cómodo?
-Me gustó la experiencia de la noche, hacer En síntesis, con esto de que la gente se vaya a dormir con nosotros. Fueron muchos años y aún la gente me dice cosas hermosas. En esto de sentir que eran una compañía cuando me iba a dormir. Y otra cosa que me decían muchos, sos la cara amable de las noticias a la hora de irnos a dormir. Pero me gusta mucho la mañana. Disfruto mucho, aunque junio, julio y agosto no tanto. Porque a las cinco y cuarto de la mañana querés quedarte con la bolsita de agua caliente. Pero a partir de septiembre hasta abril, amanece y saber que está arrancando el sol y que cantan los pajaritos y que los encargados de edificios están baldeando la vereda y abren los puestos de diarios o lo que queda de los puestos de diarios. Es como darle la bienvenida al día, ¿Viste? Es decir, estoy arrancando con vos, te estoy acompañando. A mí el amanecer me inspira mucho. Me da la sensación de que tengo mucho por hacer durante el día y tengo toda la vida por delante. Es hermoso. Me inspira mucho, me genera muchas ganas de hacer cosas.
-Y en la semana, ¿Hay un momento en el que decís, “bueno, ahora un tiempo para ir al gimnasio para hacer alguna actividad”?
-Sí, claro. Sí, sí, sí. Hay un momento en el día en el que me pregunto, ¿Qué estoy haciendo por mí hoy? Y es ese espacio personal que puede ser de un minuto, puede ser de más minutos, puede ser de una siesta de dos horas. Donde apagué todo. Pero esto es como un ritual que yo tengo todos los días, preguntarme “¿Qué hice por mí?, ¿Qué hice por los demás?” Y al final del día sacás la cuenta de que en medio de la vorágine, de los compromisos, de algunas obligaciones que por ahí tenés, hay un instante en el que te dedicaste a vos para hacerte algo rico, para comer sano, para hacer actividad física, para tener una buena conversación, para hacer un cono de silencio. El cono de silencio es cinco minutos quedarme en suspenso, en el sillón, en la cama, muchas veces lo he hecho en algún lugar porque no estoy en casa. Y es como una especie de pequeño regalo que te das. Es como alimentar esa parte personal para sentirte bien y sentirte mejor.
-¿Y haces terapia?
-Hice muchos años. Tengo todas las terapias habidas y por haber. La terapia tradicional, las terapias alternativas, hice de todo un poco. Ahora hace tres años que suspendí la terapia porque necesitaba como un descanso, pero siempre mi psicóloga Susana está a tiro por si la llego a necesitar. Yo soy muy independiente, entonces no me gusta generar dependencia con nadie, ni con profesionales. Obviamente si la profesional me dice “mirá, vení, porque necesito que hablemos”. Y yo escucho, porque sé que es la mirada de un profesional. Pero en general soy muy autónomo, muy independiente y no me gusta generar esas dependencias eternas. Entonces, bueno, hubo un día en el que dije “Susana, ahora cortamos, necesito un impasse de terapia”.
-Siempre se te ve en eje, tranquilo, buena onda y en el medio no se escucha que hablen mal de vos.
-¿Te acordás cuando un día, en un Martín Fierro, hacía dos grados bajo cero? Vos estabas con un vestido divino, pero estabas desnuda, digamos, en el sentido de… . Íbamos al after de los Martín Fierro y yo dije, “Esta chica se está muriendo de frío. Se va a enfermar”. Te di mi saco y te abracé así, sin conocerte. Te vi muy desprotegida… y lo primero que me nació es como ampararte. Yo soy así naturalmente, vengo de una familia que es así. O sea, el por qué soy así tiene tres patas. Una, vengo de una familia. Hay un ritual familiar de esto de contener y abrazar al otro. Por supuesto, eso lo he desarrollado. Por otra parte, trabajo mucho eso del registro del otro. Todo el tiempo ver qué pasa alrededor y qué le está pasando al otro. Si vos estás bien, yo me voy a sentir bien. Y creo que viceversa. Entonces, como que estoy viendo a ver… A mí me gusta dejar a la gente mejor de lo que la encontré. Y a veces es en cosas cotidianas, ¿Viste? Es un… “¡Estás bárbaro!” “¡Qué lindo verte!” “¿Te pasa algo?” “Te veo medio pachucho”. Es como… Me salen naturalmente, pero…
-¿Creés que es un poco una misión tuya en la vida?
-Sí, pero no lo tomo como una misión. Me salen naturalmente. Mi madre… Yo siempre recuerdo a mi madre en Río Cuarto. Teníamos un taller al fondo que era de mi papá tornero y de mi mamá costurera. Y cada vez que alguien golpeaba la puerta o entraba por un pasillito que teníamos, mi madre, antes de preguntar quién era, ponía la pava en el fuego para tener el mate listo. Sin saber quién entraba. Y esa imagen de… No sé quién viene, pero aquí lo vamos a recibir, es algo que me ha quedado por herencia familiar. Y que además yo lo quiero mantener. Me parecía un gesto hermoso que mi madre, más allá de quién viniera, siempre tuviera la puerta abierta para ver por qué venía a casa. Y recibirlo con algo.
-Y en esto de la infancia, ¿Qué recuerdo tenés? ¿Qué te marcó y te gustaría revivirlo?
-Yo creo que el patio de casa, con muchas revistas de editorial Atlántida, no estaba Paparazzi en ese momento, pero sí con muchas revistas Gente. Coleccionando las fotos de Mónica Cahen D´Anvers, el equipo de Mónica Presenta. Y jugando a que éramos periodistas y jugando a un canal de televisión y con todos los chicos del barrio que venían y cada uno hacía lo que hace ahora nuestro camarógrafo o el sonidista. Jugábamos a eso en casa y era un momento en el que yo soñaba con esto que estoy haciendo ahora. Por eso digo que ahora no trabajo, sino que sueño despierto. Y se han cumplido esos sueños. Y ese momento era mágico porque todos los pibes del barrio nos poníamos de acuerdo para que yo pudiera cumplir mi sueño. No era yo solo, había otro periodista, Marcelo Irastorza, que actualmente trabaja en el diario Puntal de Río Cuarto, que también me acompañaba en la aventura. Y ese es un momento que no se me va más. Siempre digo, menos mal que lo hice. Es como sí, que funciona. Porque miraba lo que pasaba en la tele, después lo reproducía en el patio de mi casa y algo te va quedando, aunque sea un poquito de ejercicio periodístico.
-¿Y tuviste una infancia feliz?
-No, tuve una infancia de porquería. A ver, tengo una familia maravillosa, un barrio que fue único, amigos de la época, que todavía siguen siendo amigos. Yo tengo amigos de la primaria, de la secundaria, amigos de la facultad, pero no tuve una infancia feliz. No tuve una adolescencia feliz y no fui un joven feliz. Recién a los 33 años pude desandar el camino de muchas cosas que me pasaron en la niñez y que no sabía cómo salir de ese lugar, cómo gestionar ese dolor, cómo reconocer que era víctima y no responsable de muchas cosas que me hicieron. Y fue a los 33 un momento de liberación muy grande. 33 años es mucho tiempo, es una generación. Pero menos mal que en algún momento me desperté. Esto es un mensaje que siempre doy, no importa en qué momento das el paso, mientras estás vivo es posible dar ese paso para salir del miedo, de la vergüenza, de la culpa, del silencio, de los juicios horribles que podés tener sobre vos. Yo no recuerdo la infancia con felicidad.
-Hace poco dijiste ´yo vengo de una infancia con mucho dolor´, y justo sucedió lo del nieto de Cris Morena, lo de Valentín Yankelevich. Uno habla o cuenta cuando puede o trata de transitar ese dolor a su manera.
-En el momento que juntás fuerzas y te das cuenta que podés hacerlo más allá de las consecuencias. Porque después, bueno, ahora está todo, en el caso de los nietos de Cris Morena o de los hijos de Romina Yan, ellos tienen una exposición mediática muy grande, es una familia que es el origen de la televisión en la Argentina. En mi caso fue el momento en el que pude hacerlo y me agradezco haberlo hecho porque cuando vos das ese paso y empezás a trabajar hacia adelante no vas a borrar el dolor, ¿sí? Un exilio, una tortura, una violación, un abandono, tal vez la muerte de un hijo, tal vez el dolor queda para siempre, pero sí podés no sufrir tanto por ello, ¿Sí? No tener esa vocación de sufrimiento. Y cuando hiciste algo hacia adelante ya hay dos historias para contar. Una lo que ocurrió y la otra lo que vos hiciste con eso que ocurrió. Y ahí tenés una elección. Yo siempre cuento lo que sí pude hacer, por eso no me detengo en los detalles de esto porque fueron horrorosos y porque ya no suman y lo único que hacen es revictimizarme, sino que cuento lo que sí hice para salir de este lugar y llegar a quien soy hoy. Que hoy soy un tipo muy, muy feliz.
-¿Queres contar, resumidamente, algo de esta infancia que a vos tanto te marcó?
– Sí, yo no cuento los detalles primero porque son horrorosos, segundo porque me enfoco en lo que sí hice y además porque cuido a ese niño que ya fue expuesto, ¿Me entendés? Entonces, la responsabilidad que tenemos cuando somos adultos es cuidar al niño que fuimos y sanar a ese niño que fuimos. Ese es un trabajo de grande y yo, por lo menos hasta hoy, puede que mañana cambie de decisión, no expongo a ese niño porque su cuota de sufrimiento ya la tuvo.
-¿Y eso deja alguna marca o afecta algo en el futuro?
-En mi caso, esto lo he visto mucho en terapia y ha sido un debate permanente con mi psicóloga, con Susana. Yo al refugiarme en el silencio y estar atrapado en el miedo, en la culpa, en la vergüenza, la soledad fue mi gran refugio. Yo siendo, estando solo y sin hablar con nadie era como un espacio de libertad en ese momento, te voy a hablar cuando era chico, cuando era adolescente, donde yo me sentía a salvo. Después pude romper y ponerle palabras a lo que me pasó. Entonces, muchas veces me pregunto por qué me encanta la soltería, la soledad, esta autonomía absoluta o independencia. Porque es el lugar donde más seguro me siento porque cuando era niño, ese, desde mi mirada de niño, era el lugar en el que me sentía más feliz.
-¿Sufriste bullying?
-No, no, no. Tuve maestras fabulosas, compañeros hermosos, tanto en la primaria como en la secundaria. Yo me sigo juntando con toda la gente de aquel tiempo, con mis compañeros del secundario sobre todo, y me encanta ir, porque cuando voy y soy feliz con ellos, digo “ahora sí estoy siendo feliz con ese grupo de gente. Ahora sí puedo hablar con ellos, ahora puedo confiar con ellos”. Y cuando te vas abriendo, te das cuenta que muchos otros estaban en la misma situación, que yo no era el único. Cada uno con sus circunstancias y con su historia. Pero yo no era el único que estaba callado y pasándola mal. Había otros. Entonces decís, “bueno, menos mal que por lo menos nos tenemos ahora para resarcir y remedar aquel tiempo en el que no pudimos hacerlo”.
-No es que elegís estar solo para que no te lastimen…
-No, no, yo tengo mucha confianza. No, no, más de lo que me has lastimado. O sea, creo que la cuota de sufrimiento y de dolor ya la tengo cumplida, aunque nunca se sabe. Pero no, no, es un… Creo que es un lugar en el que yo me siento mucho más… Es lo que hice durante más tiempo de mi vida que el resto del tiempo vivido.
-¿Le tenés miedo a algo?
-No, por ahí a la decrepitud física o al sufrimiento físico. Sí, creo que a nadie le gusta tener problemas de salud o lidiar, digamos, con agonías que sean muy largas. Creo que ese es un miedo natural porque, además, no sabés si te puede pasar. Nadie tiene comprado el futuro. No me gustaría sufrir, sobre todo porque estoy solo, no sé quién me va a cuidar. Tengo una familia hermosa a la que amo, pero mis sobrinos ya me dijeron “no cuentes con nosotros”. Cada uno tiene su vida, me lo dicen en broma. Pero… Porque, además, es un desgaste muy grande para el entorno que te tiene que cuidar. Entonces, ojalá pueda estar lúcido y bien físicamente hasta el último de mis días. Y no le temo a la muerte, mucha gente le teme a la muerte. Yo hice, creo que hice todo lo que podía hacer mientras estuve vivo, entonces mi cuenta está saldada en esta vida. Lo que viene siempre lo interpreto como un regalo, lo bueno, lo malo, las metidas de pata, los errores, porque soy un ser humano que me equivoco como todos. Pero la cuota de lo que yo quería o necesitaba hacer en esta vida, que es vivir feliz, estar bien y tener un entorno muy lindo, ya lo he cumplido.
-Recientemente declaraste ¨soy un hombre feliz”. Pero hay gente que dice que no se puede ser siempre feliz, sino que hay momentos de felicidad.
-Sí, coincido. Yo creo que hay un estado muy profundo de felicidad que sí es permanente y después hay instantes que son como la perfección de la felicidad. Cuando hablo de ese estado de felicidad permanente, hablo de cuando estás en paz, cuando completaste todo lo que necesitabas completar, cuando ya no cargas nada del pasado hacia el presente. Entonces hay un estado de libertad y de liviandad que a mí eso me genera felicidad y que te sirve para que en los momentos desafiantes o en los momentos crueles que todos los tenemos o nos llegan o a veces los generamos, tenés como una especie de base para poder responder más livianamente, con más flexibilidad frente a eso que te pasa. Un ejemplo cortito, hace unos años mataron a un sobrino mío y fue un bombazo para toda la familia. Y en el momento en el que yo hablo con mi sobrina, que es la mamá de este nene, Blas Correa, que es un caso muy conocido en Córdoba, lloramos muchísimo, lloramos muchísimo. Ella en Córdoba, yo acá en plena pandemia, yo no podía viajar, no los podía acompañar, había un montón de limitaciones geográficas y de decisiones de ese momento. Y siempre recuerdo que lo primero que pensé mientras lloraba a moco tendido, porque era un pibe muy jovencito y por lo que nos había pasado como familia, siempre recuerdo que lo primero que pensé es, pero nos tenemos, estamos juntos, podemos armar una red de contención para estar ahí a la altura de lo que la mamá necesita. Y eso es una mirada optimista dentro de… .Sacale la palabra optimista, pero es una mirada de posibilidad frente a la tragedia. Todavía hay algo que podemos hacer, no podemos cambiar lo que pasó, pero sí podemos hacer algo nosotros a partir de eso que pasó. Y para mí fue muy aliviador porque me llamaron primos y nos hablamos, que por ahí hacía muchos años que no nos veíamos porque cada uno tiene su vida. Yo dije, qué bueno tenernos a pesar de que pasó el tiempo, cada uno formó su familia, se fueron a distintos lugares. Sin embargo, en ese instante estábamos todos en el mismo lugar. Y esa es una mirada de posibilidad frente a un dolor inmenso como la muerte de un sobrino o de un hijo, en este caso.
-¿Y en el medio tenés amistades? ¿Es fácil o es difícil tener amigos?
-Tengo los mismos amigos de hace 25, 30 años cuando empezamos a trabajar aquí en Buenos Aires. Mi grupo de amigos, tengo mucha gente conocida a la que quiero, me encanta el vínculo, yo soy muy social, muy social. A mí me encanta estar con la gente, me gusta charlar con la gente, me gusta moverme en distintos ámbitos. Pero tengo un grupo muy muy concreto de amigos que son los amigos de siempre, los que no faltan en un cumpleaños. Amigos con los que no estamos. ¡Ay, feliz cumpleaños! ¡Feliz día de estos! Por ahí el Día del Amigo ni nos saludamos porque sabemos que nos tenemos los 365 días del año. No hace falta relacionarnos en los momentos obvios, la Navidad, el cumpleaños o el Día del Amigo. Pero a alguno le pasa algo y estamos todos ahí. Y son, muchos de ellos son amigos y amigas del medio.
-En los últimos tiempos muchos compañeros se han ido del canal. ¿Hay alguno que extrañás?
-¿Que yo extrañe gente que se ha ido del canal? Sí, por supuesto. Cada uno de los que se va lo extrañás aunque no tengas por ahí una relación de amistad, no son amigos pero como te ves todos los días en el trabajo, dos minutos en maquillaje y es el momento que tenés para soltar todo, genera una relación de afecto por eso que compartimos en el laburo. Pero sí, no sé, a Sandra Borghi yo la extraño porque es amiga y además entramos en el mismo tiempo y nos conocemos de mucho antes. Bueno, ahora se fue Luciana Geuna que no sé si vuelve o no pero Luciana es una gran compañera. Yo no tengo frecuencia con ella pero en determinado momento, viste, un mensaje de texto… Hemos hablado sobre cuestiones profesionales o personales y es gente que suma, ¿Sí? No recuerdo muchos otros que se hayan ido… ¿A ver? Bueno, después también hay productores y todo eso que se fueron, ¿Sí? Gente que me divertía mucho.
-Estás al frente de Cuestion de Peso, ¿Sos de cuidarte?
-Sí, claro. ¿No se nota? Aplico todo. Es más, en este momento en casa tengo tres vasijas con lentejas, porotos y lentejas, porotos y porotos blancos y porotos negros porque los otros días hablamos de que hay que consumir más legumbres. Entonces dije, bueno, ok, me voy a hacer un guiso vegetariano de legumbres. No como con sal, por ejemplo, dejé el azúcar, evito las gaseosas, no estoy comiendo facturas o medialunas, aprendí a incorporar el huevo a la mañana en sus distintas versiones, me hago omelettes de distintos sabores para no aburrirme cada mañana, consumo, no voy a decir la marca, pero consumo esas, ¿qué las envolvés? Las fajitas. Eso lo incorporé, por ejemplo, que no sabía que tiene pocas calorías, pero sí, sí, todo descremado, mucho queso crema, poco aceite. Ahora estoy dejando, por ejemplo, la salsa de soja porque tiene mucho sodio. Entonces, por ejemplo, cuando pido sushi trato de comer mucho menos, antes me encantaba bañarlos con salsa. Pero, digo, son como pequeños cuidados después, el tema del descanso, hidratarme, hacer actividad física. Me ocupo y me encanta aprender. O, por ejemplo, distintas recetas cuando las estamos haciendo al aire porque ya las hemos hecho otra vez, digo, y le sugiero que hagan tal cosa, no le pongan aceite, si le pones un poquito de agua naturalmente se hidrata. O sea, me han quedado mucho y es buenísimo.
-¿Y cómo te llevás con el chimento que a veces es tan criticado?
-Me gustaría la experiencia de hacerlo, no lo descarto. Igual, los otros días veía un informe, creo en el programa de De Brito, donde decía cómo los lugares donde antes el chimento no tenía lugar, ahora sí tiene lugar. El chimento siempre ha sido menospreciado, pero todos somos chismosos por naturaleza. Más o menos, más auténticos o más caretas, ¿Viste? Y si todo lo que tiene que ver con el chimento, revistas, portales, streaming, programas de radio, siempre han funcionado es porque la gente los consume. Todos queremos saber qué pasa en la vida del otro. Hay gente que lo quiere hacer de chusma solo para meterse en la vida ajena y hay otros, en mi caso, que digo, a mí me gusta analizar qué pasa en la cabeza y en la vida y en las emociones de los demás, ¿viste? Entonces, miro y digo, ¿cómo será el detrás de escena de esto? No sé, ahora estaba la separación en los últimos días, días atrás, de Ortega y Prandi. Y la veía a Julieta Ortega que la perseguían sin tener nada que ver porque es la relación de su hermano y yo digo, ¿Cómo es tener una cámara que te persigan y no tener ganas de hablar, viste? Como que me meto en, ¿Cómo será el otro lado de todo eso? ¿Qué pasará en la cabeza de ella? Y la veía que la perseguían con la cámara y digo, ´pobre, ¿qué garrón se está comiendo!´ Bueno, ella es parte del medio, pero siempre me pregunto esto, ´¿Qué pasará en el lado B de esos chimentos que están en boca de todos?´
-Con tu trayectoria, y lo que conoces del medio, ¿hay alguien que pueda ser la sucesora de Moria, Mirtha y Susana?
-No. Esas tres mujeres son una raza que no vuelve a existir. No busquemos reemplazantes porque no hay. Wanda va a ser Wanda y creo que es muy inteligente. Los otros días estaba hablando con algunos productores de ella y me contaron cosas de como en las reuniones de producción tiene una mirada que si las potencia puede llegar lejos. Susana es única, Moria es única y Mirtha es única. Una raza que se fue yendo. Había muchas otras. Esas tres mujeres por eso son lo que son. No creo que exista. No creo en los reemplazos. Cada uno es único. La ves a Moria, con 80 años. La veo en el canal. El detrás de cámara. A Moria en el canal la aman todos. Desde el tipo de seguridad o la señora del maquillaje, los camarógrafos. Es más, la esperan cada mañana porque llega y transforma la energía de los lugares por donde pasa. Eso es único.
-Moria sorprendió con su programa de mañana
-Está bárbara. Sorprendió con su vida. Es una mujer de 80 años con una mente joven. Disruptiva y con una banca que se banca todo. Después podes estar de acuerdo o no con ella, pero no podés negar que hizo lo que quiso, de la manera que quiso y se ha metido en cada berenjenal saliendo airosa. Tiene una actitud frente a la vida que es o que la salvó siempre.
-¿Sos team Wanda o team China?
-Me son indiferente las dos. Wanda tal vez la tengo un poco más porque es la que tiene más exposición en televisión, está en prime time y todos los días. En el caso de Wanda me pasa que su vida me es indiferente pero no puedo dejar de verla. Y ahí me pregunto qué me pasa. Genera atracción. Y ese es el verdadero atravesar la pantalla. Cuando está la ves y cuando no te gusta nada o poquito igual la ves. Ahí hay algo. Una especie de imán y creo que el premio de mejor conductora lo podés discutir, pero hay algo de ella que te llama a ver y el formato es muy bueno. La edición, trabajo de producción, el casting. Por eso destacó que detrás de Wanda hay un equipo grande que cuida esto que es, saca lo mejor de ella, lo muestra. La gente que no se ve son la arquitectura de ese trabajo.
-La China y Wanda tienen infidelidades de por medio. ¿Sufriste por amor?
-No he sufrido más que lo normal. Después me fui curtiendo. Cuando sos joven si no sufrís no sos joven. De grande, si no te sorprende un ´te cuelgo la galleta´. Me ha pasado como a toda persona que he sufrido más por alguna y menos por otras. Y hoy me mato de risa de cómo pude sufrir por eso. Ahí es donde está en no quedarse en el sufrimiento porque sino vas a arrastrar toda tu vida. Hay una cosa que decimos en el teatro que en un mundo con millones de personas, no hay una sola en el mundo, hay millones. Hay que salir a buscar o saber esperar. Hay gente que prefiere esperar. Hay que estar “abierto a”. Hay gente que está como en una especie de check list esperando que venga la persona ideal. Y no existe. Y hay gente que tiene la posibilidad de dejarse sorprender y no avanza porque la cabeza le dice que no reúne estas condiciones. Tal vez tiene otras mejores, superadoras o dos que completan todo esto. Como un cuento de Isabel Allende.
-¿Y te has enamorado muchas veces?
-Sí, claro. Me enamoro pero nunca tuve el proyecto de la pareja. La paternidad tampoco. Esto de la parejita, la familia tipo, el perrito qu te mueva la cola, el techo de dos aguas nunca por esto que te contaba de que tal vez la soledad ha sido un gran refugio para mi. Entonces no. Me enamoro, me encanta en esas condiciones pero no tengo una proyección de que eso tiene que ser para siempre.
-Volviendo al espectáculo, ¿Rodrigo Lussich o Angel de Brito?
-Rodrigo es mi amigo y se esta dedicando a la política. Por lo cual, Angel. Rodrigo me divierte mucho. De Brito me atrae. Con Rodrigo Lussich me han casado un montón de veces. Nos hemos casado y separado por antojo ajeno. Me divierte mucho. Me parece que tiene un desparpajo fabuloso. De Brito es magnético. Maneja los silencios de tal manera que decis ´dale, seguí, seguí´. Ha encontrado un rol muy lindo.
-¿Jorge Rial te parece buen periodista?
-Sí. En muchas cosas no pienso como él pero me parece que tiene todo para ser un buen periodista y muchas veces lo es. Creo que cuando no se ensaña es un excelente periodista. Como todos los periodistas. Cuando te ensañas con algo. Es un profesional de aquellos.
-Recientemente, Messi se despidió de la selección. ¿Te emocionó?
-Nada. Messi me emociona, sí. La organización y lo que hicieron no me transmitió absolutamente nada. La historia de Messi sobre todo lloré con Scaloni, Aymar y ese equipo. A mi me encantan los trabajos en equipo. Creo mucho en ese trabajo en equipo. Una clara demostración. Y otra cosa que me gusta de Messi que lo resalto en mis charlas, Messi tiró la toalla y se quiso ir. ¡Y de que nos hubiésemos perdido! Y creo que la gran lección de eso es ´a vos que nos estás viendo si estás hoy por tirar la toalla de qué te estás perdiendo´. A lo mejor está por venir como le pasó a Messi.
-Por último, estás cumpliendo 60 años. ¿Qué balance hacés?
-Estoy feliz, con la vida que tengo, con lo que pude hacer con mi vida. Me encantan mis arrugas, mis ojeras, mis canas. Es el resultado de. Algunos me dicen ´no, te voy a hacer esto´. Te llaman para ofrecerte. Y yo no quiero que me borren nada. Nunca me puse bótox. Me hice cosas no invasivas. Estoy tranquilo, en paz y feliz. A tal punto que voy a festejar los 60 sin hacer nada. Generalmente, hago fiestas y reuniones. Pero ahora estoy tan bien que ya no necesito hacer nada para estar bien o demostrar que lo estoy. Con irme a dormir tranquilo y en paz, y seguro una locura de mensajes que recibo. Con irme a dormir y decir ´lo que había que hacer ya lo hiciste pero hay que seguir haciendo para adelante´.
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