El Niño anticipa un invierno de contrastes en Estados Unidos: dónde podría llover más y qué regiones esperan grandes nevadas
El Niño anticipa un invierno de contrastes en Estados Unidos: dónde podría llover más y qué regiones esperan grandes nevadas

El próximo invierno podría traer condiciones muy diferentes según la región de Estados Unidos. California tendría mayor riesgo de lluvias intensas e inundaciones, algunas zonas montañosas podrían recibir grandes nevadas y buena parte del norte y el este experimentaría temperaturas más templadas.

Detrás de estas previsiones dispares está El Niño, un fenómeno natural que calienta las aguas del Pacífico tropical y modifica la circulación atmosférica. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés) advirtió que el episodio actual continúa fortaleciéndose. Según sus proyecciones, existe más del 83% de probabilidad de que alcance una intensidad fuerte o muy fuerte entre enero y marzo de 2027, y el 75% de que llegue a niveles históricos entre octubre y diciembre de este año.

El impacto no será uniforme. Según The Weather Channel, entre diciembre y marzo suele favorecer condiciones más húmedas en el sur del país, desde partes de California y el suroeste hasta Florida y el sureste. En buena parte del norte, en cambio, suele propiciar temperaturas más templadas y menos precipitaciones.

California, ante el riesgo de lluvias intensas e inundaciones

California aparece entre las regiones que podrían experimentar los efectos más importantes de este patrón. Un análisis de The Washington Post, diario estadounidense, advirtió que el estado afronta un riesgo superior al habitual de recibir tormentas cargadas de humedad, especialmente desde diciembre. La combinación de lluvias intensas, mareas altas y un nivel del mar elevado podría aumentar las probabilidades de inundaciones, además de acelerar la erosión de las playas.

Los ríos atmosféricos incrementarán el riesgo de lluvias intensas e inundaciones en California durante los meses invernales (DAVID MCNEW/AFP/Archivo)

Una de las principales preocupaciones son los llamados ríos atmosféricos: extensas y estrechas corrientes de vapor de agua que transportan grandes cantidades de humedad desde el océano. Cuando una tormenta obliga a ese aire húmedo a ascender y enfriarse, puede producir lluvias intensas o nevadas en las montañas.

Marty Ralph, director del Centro de Fenómenos Meteorológicos y Hídricos Extremos del Oeste de la Institución Oceanográfica Scripps, explicó a The Washington Post que estos sistemas pueden resultar beneficiosos para la acumulación de nieve, pero también provocar inundaciones destructivas.

Los episodios más peligrosos suelen producirse entre enero y marzo. Si el suelo ya está saturado por lluvias anteriores, una nueva tormenta puede agravar el riesgo de inundaciones.

Las aguas cálidas del Pacífico también podrían aportar energía adicional a las tormentas que llegan a California. Ralph recordó que, durante el intenso El Niño de 1997-1998, las aguas costeras más cálidas contribuyeron a aumentar la energía de las tormentas eléctricas que afectaron la zona de Santa Bárbara. El antecedente no permite asegurar que se repetirá el mismo escenario, pero ayuda a explicar por qué los especialistas siguen de cerca la temperatura del océano.

California podría enfrentar inundaciones por las intensas tormentas y los ríos atmosféricos que se esperan durante el invierno boreal, con mayor riesgo entre enero y marzo de 2027 (DAVID MCNEW/AFP/Archivo)

La cota de nieve será otro factor determinante. Si varios ríos atmosféricos intensos alcanzan el estado durante el invierno, las zonas montañosas más elevadas podrían recibir grandes acumulaciones de nieve. Colin McCarthy, de la empresa de pronósticos Atmo AI, anticipó a The Washington Post que las áreas situadas por encima de los 2.100 o 2.400 metros (7000 u 8000 pies) podrían experimentar nevadas importantes.

Sin embargo, la altitud será decisiva. En las bases de algunas estaciones de esquí, alrededor de los 1.800 metros (unos 6000 pies), las temperaturas más altas podrían hacer que parte de las precipitaciones caiga como lluvia en lugar de nieve. Si la lluvia alcanza un terreno saturado o una capa de nieve profunda, el deshielo también puede contribuir a las inundaciones.

El sur y el Atlántico medio: advertencias por nieve y hielo

Mientras California concentra la atención por las lluvias, meteorólogos independientes señalaron otro corredor que podría afrontar tormentas invernales importantes. Según el Daily Mail, el meteorólogo Ryan Hall identificó como una zona de riesgo el sur, el sureste y el Atlántico medio, incluidos Oklahoma, Arkansas, Tennessee, Kentucky, los Apalaches, las Carolinas y Virginia.

Hall afirmó que aumentó su confianza en la posibilidad de que alguna parte de esa franja sufra una gran tormenta de nieve o hielo durante la temporada. Su pronóstico también cambió respecto de semanas anteriores, de acuerdo con las declaraciones recogidas por el medio británico.

Meteorólogos independientes identificaron un corredor de riesgo de tormentas de nieve y hielo en sectores del sur y el Atlántico medio de Estados Unidos (EFE/MICHAEL REYNOLDS/Archivo)

La empresa independiente Direct Weather, citada por el Daily Mail, prevé que las tormentas del noreste sean frecuentes en la costa este. Estos sistemas pueden producir nieve, aunque el tipo y la cantidad de precipitación dependerán de la ubicación de cada centro de baja presión y de la presencia de aire frío.

Las advertencias corresponden a pronósticos independientes, no a una confirmación de que esos estados sufrirán tormentas severas. La diferencia entre lluvia, nieve y hielo puede ser significativa incluso entre localidades relativamente próximas: una variación en la temperatura o en la trayectoria de una tormenta puede modificar el tipo de precipitación que llega al suelo.

Norte y este: temperaturas más altas

En buena parte del norte de Estados Unidos, El Niño suele favorecer un invierno más templado y seco. The Weather Channel prevé que ese patrón pueda afectar al noroeste, las Rocosas del norte, las Grandes Llanuras septentrionales y el Medio Oeste, donde la combinación de temperaturas elevadas y menor humedad podría reducir las nevadas.

En Nueva Inglaterra y Nueva York, el panorama también apunta a un comienzo de temporada más cálido de lo habitual. La falta de aire frío limitaría las nevadas y podría hacer que algunas precipitaciones caigan como lluvia o una mezcla de lluvia y nieve. Las estaciones de esquí situadas a mayor altitud podrían tener mejores condiciones que las de zonas bajas.

El Niño podría alterar el régimen de lluvias en Estados Unidos durante el invierno boreal. En Nueva York, sus efectos dependerán de la evolución de las tormentas y de las temperaturas, que determinarán si las precipitaciones llegan en forma de lluvia o nieve (REUTERS/Jeenah Moon/Archivo)

La previsión de The Weather Channel contempla, no obstante, un posible cambio hacia el final del invierno: una mayor disponibilidad de aire frío en el noreste podría favorecer las nevadas durante febrero. Se trata de una tendencia estacional, no de una garantía de que habrá una recuperación de la nieve en toda la región.

Las Rocosas y Sierra Nevada, con perspectivas favorables para las nevadas

El panorama es distinto en las Rocosas centrales y meridionales, que incluyen sectores de Utah y Colorado, y en Sierra Nevada, entre California y Nevada. The Weather Channel prevé que una trayectoria activa de tormentas pueda favorecer nevadas frecuentes y acumulaciones importantes en esas zonas.

La región de las Rocosas del norte tendría, en cambio, perspectivas menos favorables por la disponibilidad de humedad. Para el noroeste del Pacífico, los pronósticos presentan menor confianza y señales contradictorias: podrían registrarse episodios de nieve importantes, intercalados con períodos más cálidos y secos.

Sierra Nevada podría registrar grandes acumulaciones de nieve durante el invierno boreal de 2026-2027 por la influencia de El Niño (Anthony Edwards/San Francisco Chronicle via AP/Archivo)

La cantidad de precipitación no será el único factor determinante. Para que una tormenta produzca nieve abundante, el aire debe mantenerse lo suficientemente frío durante su desarrollo. Por eso, incluso dentro de una misma región montañosa, las acumulaciones pueden variar de acuerdo con la altitud y las condiciones atmosféricas de cada episodio.

Un pronóstico que no garantiza el tiempo de cada región

El Niño modifica las probabilidades de determinados patrones de lluvia, nieve y temperatura, pero no determina por sí solo el tiempo que hará en cada ciudad. La evolución de las tormentas, la entrada de aire frío y las condiciones locales serán decisivas para establecer dónde se producirán las precipitaciones más intensas y qué forma adoptarán.

La NOAA tiene previsto publicar el pronóstico oficial del invierno estadounidense, correspondiente a diciembre de 2026–febrero de 2027, este jueves 15 de octubre. El informe incluirá las perspectivas estacionales de temperatura y precipitación y el impacto esperado de El Niño. Esa actualización permitirá contrastar las proyecciones de los meteorólogos privados con la previsión oficial más reciente.

Por ahora, las previsiones describen un invierno de contrastes: más posibilidades de lluvias intensas en California y otras zonas del sur, oportunidades de grandes nevadas en algunas regiones montañosas y un riesgo localizado de nieve y hielo en sectores del sur y el este. La distribución de esas precipitaciones, y no solo la intensidad de El Niño, será la clave para entender cómo atravesará Estados Unidos la próxima temporada invernal.