La corporación inmobiliaria Tishman Speyer adquirió el Chrysler Building de Manhattan por USD 235 millones y anunció un plan de renovación integral para reposicionarlo como el edificio de oficinas boutique más distintivo de la isla.La operación, que incluye un contrato de arrendamiento del suelo por 150 años con The Cooper Union for the Advancement of Science and Art, pone fin a más de un año de incertidumbre sobre el futuro del rascacielos Art Deco construido en 1930.El acuerdo se cerró luego de que el arrendatario anterior, la firma RFR del desarrollador Aby Rosen, acumulara más de USD 21 millones en pagos atrasados a Cooper Union.Un juez rescindió el contrato a principios de 2025, lo que dejó el edificio —ubicado en 405 Lexington Avenue, entre las calles 42 y 43— sin operador y con al menos un 50% de sus pisos vacíos, según fuentes citadas por el New York Post. Durante ese período, los inquilinos denunciaron infestaciones de roedores, cielorrasos fisurados, ascensores fuera de servicio y agua potable en mal estado.La torre mide 318 metros y fue la más alta del mundo durante once mesesLa estructura de 77 pisos y 318 metros (1.046 pies) fue diseñada por el arquitecto William Van Alen y completada en 1930. Al inaugurarse, superó brevemente al edificio Woolworth como la más alta del planeta, pero ese récord duró solo once meses: en 1931, la apertura del Empire State Building la desplazó al segundo lugar.Actualmente, ocupa el puesto 12 entre los edificios más altos de Nueva York, según el registro de Skyscraper Atlas.El suelo bajo el edificio es propiedad de Cooper Union desde 1902, cuando los hijos del fundador Peter Cooper cedieron el terreno a la institución. Durante más de un siglo, los ingresos por arrendamiento financiaron becas y programas académicos de la universidad privada del barrio East Village.Con el nuevo contrato, Tishman Speyer, la empresa que también dirige el Rockefeller Center, realizará pagos periódicos a Cooper Union durante 150 años, lo que provee a la institución de un flujo de ingresos a largo plazo.El presidente de Cooper Union, Steven W. McLaughlin, afirmó que el acuerdo es parte de un plan financiero integrado que permitiría retomar las becas de matrícula completa para todos los estudiantes de grado —suspendidas en 2014— con el objetivo de implementarlas a partir del ciclo académico 2028-2029.Tishman Speyer ya había restaurado el edificio en los años noventaEsta transacción representa un regreso de Tishman Speyer al Chrysler Building. En 1997, la firma adquirió el rascacielos junto con otros activos y socios por USD 220 millones. Durante ese período restauró varios elementos Art Deco de la torre, entre ellos el mural de Edward Trumbull que adorna el cielorraso del vestíbulo.En 2008, en plena crisis financiera global, la empresa vendió la mayor parte de su participación al fondo soberano de Abu Dabi por USD 800 millones.En 2019, la austríaca Signa y RFR compraron el inmueble por unos USD 151 millones —precio que ya reflejaba el deterioro del edificio y el peso de un contrato de arrendamiento del suelo que había escalado de USD 7,75 millones anuales en 2018 a USD 32,5 millones—.Cuando la pandemia de COVID-19 trastocó el mercado global de oficinas, Signa declaró la insolvencia en 2023 y fue obligada a desprenderse de su parte. RFR intentó renegociar las condiciones del contrato con Cooper Union sin éxito y terminó siendo desalojada.El piso 61 con las gárgolas de águila se convertirá en un centro de amenidadesEl plan de renovación prevé actuaciones en prácticamente todos los sistemas del edificio. Se modernizarán las instalaciones mecánicas, eléctricas y de manejo de aire, se renovarán los ascensores y se reemplazarán las torres de enfriamiento para mejorar la eficiencia energética. La fachada, incluida la corona de acero inoxidable, también recibirá tratamiento de restauración.El CEO de Tishman Speyer, Rob Speyer, señaló en declaraciones al New York Times que el objetivo es que ese revestimiento vuelva a brillar sobre el skyline. “Porque este es un edificio del que todo neoyorquino siente que es dueño. Cuando lo ves en el horizonte, es tu edificio”, dijo Speyer.El piso 61, conocido por sus gárgolas de águila de gran tamaño —modeladas según el capó del Plymouth 1929—, se transformará en un centro de amenidades con lounge cubierto, acceso a una terraza exterior con vistas panorámicas, oferta de alimentos y bebidas, y espacios de reunión abiertos a todos los inquilinos.En el nivel subterráneo del edificio, bajo el vestíbulo, se instalará un segundo núcleo de servicios con áreas de fitness, bienestar y salas de reuniones.El 75% de los pisos vacíos se acondicionará como suites listas para ocuparPara acelerar la captación de inquilinos, Tishman Speyer y sus socios —encabezados por el Public Sector Pension Investment Board (PSP) de Canadá— preacondicionarán el 75% de los pisos disponibles como oficinas terminadas y listas para ocupar. La estrategia, que la firma ya aplicó en el edificio 6 Grand Central Tower, apunta a empresas que buscan plazos de instalación cortos.El mercado de oficinas premium de Manhattan muestra señales de recuperación. Según datos compilados por la gestora de inversiones Colliers, la demanda de arrendamiento de oficinas en Manhattan en el primer semestre del año fue la más alta desde 2002, impulsada en parte por la expansión de empresas de inteligencia artificial y por contratos de largo plazo firmados por grandes compañías financieras como American Express.El costo de la construcción nueva y el precio del crédito hacen que la “refuncionalización” de edificios históricos resulte financieramente más viable que el desarrollo desde cero, según Speyer. La operación se financiará en su totalidad con capital propio, sin deuda, informó la compañía. Navegación de entradasLa Provincia licitará la obra de ampliación del colector pluvioaluvional del Oeste de Neuquén Donald Trump reclama el premio Nobel de la Paz: “Hice cosas que nadie más ha hecho”