La menor frecuencia de limpieza y el empleo de personal externo pueden afectar la higiene de sectores de la habitación de un hotel que no se revisan todos los días, según advirtió Cheri Young, profesora asociada de la Escuela de Gestión Hotelera Fritz Knoebel de la Universidad de Denver.Young, especialista en hotelería, viajes y alojamientos vacacionales, señaló que el cambio se consolidó después de la pandemia de COVID-19.Durante ese período, muchos huéspedes preferían que los asistentes de habitación no ingresaran en sus cuartos. Así, comenzaron a realizar el servicio cada dos o tres días. “Cuando una habitación de hotel se limpia solo cada tres días, significa que la alfombra no se aspira a diario”, manifestó.De acuerdo con la académica, los hoteles comprobaron que esa nueva modalidad reducía costos. En consecuencia, se extendió en todo el sector. “El COVID realmente inició esto. Ahora se convirtió en una norma”, explicó Young.La evaluación de estudiantes detectó habitaciones cada vez más suciasEn un video de la Universidad de Denver recogido por FOX LA, la experta contó que su advertencia se basa en una observación sostenida a lo largo de sus clases de gestión de hoteles y resorts.Cada año académico, Young pide a sus estudiantes que se alojen en un hotel elegido por ellos y evalúen las medidas de seguridad, el control de llaves y las condiciones generales de higiene.Los alumnos revisan, entre otros aspectos, la parte superior de los televisores, el baño, el interior de las almohadas de los sillones y el espacio debajo de las camas.“En los últimos 10 años, las habitaciones se han vuelto progresivamente más sucias”, afirmó la profesora a partir de la experiencia que lleva a cabo desde hace casi dos décadas.No obstante, Young diferenció el estado de los baños del resto de los espacios de alojamiento. “El baño seguirá siendo tan sanitario como en el pasado”, aseguró, al considerar que esa zona continúa sujeta a protocolos de desinfección.Las agencias de empleo cubren picos de ocupación, pero no conocen el historial de cada cuartoLa especialista atribuyó parte del problema al uso de agencias de personal para responder a aumentos puntuales de ocupación. Según detalló, esta forma de empleo permite que los hoteles mantengan ocupada a su plantilla propia e incorporen trabajadores cuando aumenta la demanda.Sin embargo, una persona contratada por una agencia no necesariamente sabe cuándo se realizó por última vez una tarea específica en una habitación. “No sabe con qué frecuencia se han limpiado los zócalos y no sabe que hay que limpiar la parte superior del televisor”, ejemplificó Young.En contraste, argumentó que un empleado fijo puede recordar qué áreas requieren atención periódica: “Una ama de llaves interna, contratada por el hotel, llevaría la cuenta mentalmente”.La académica también habló de las dificultades de los hoteles para contratar personal de limpieza. “El trabajo de limpieza es agotador y no es muy deseable. Encontrar gente para hacer este trabajo es difícil”, dijo.Young consideró que pagar más por hora para captar trabajadores reduce los márgenes de ganancia de los establecimientos. “Así que algo tiene que ceder”, alertó en referencia a la limpieza.La profesora recomienda desinfectar las superficies de contacto y evitar caminar descalzoLa experta recordó que estudios científicos anteriores identificaron las cubiertas de cama, los controles remotos y los cables de teléfono como los puntos con mayor presencia de gérmenes y bacterias.El mayor riesgo de acumulación de suciedad, según Young, se concentra en las áreas de la habitación que reciben limpieza con menor frecuencia.Por ello, recomendó a los viajeros no caminar descalzos ni permitir que bebés o niños se sienten o jueguen sobre el piso.Al mismo tiempo, instó a llevar toallitas desinfectantes y utilizarlas “como lo harían en un avión” para higienizar superficies, manijas y otras superficies de alto contacto. Navegación de entradasImpuestos en Texas: los adultos mayores ya no pagan por las escuelas y los jóvenes absorben el costo