Irina Werning: de los caballos a las ratas, el espejo animal de los humanos
Irina Werning: de los caballos a las ratas, el espejo animal de los humanos

Viggo Mortensen la llamó ocho veces. Insistió hasta que Irina Werning, que dormía la siesta después de una jornada agotadora, finalmente atendió el teléfono. “¡Ganaste!”, le dijo al fin. La fotógrafa argentina tardó unos segundos en acomodarse a la noticia: acababa de recibir el Premio Internacional de Fotografía Ecuestre La Cense por Twinning Moments, una serie de “momentos gemelos” que documenta las semejanzas físicas y gestuales entre personas y caballos. La escena quedó grabada y puede verse en el Instagram de la Fundación La Cense.

Ahora esas fotos, impresas tamaño gigantografías, ocupan las paredes de Polka, en París. En el corazón de Le Marais, Werning inauguró la muestra que reúne su exploración minuciosa por ferias como La Rural y Nuestros Caballos.

Réplicas de cabellos humanos y crines, manchas en rostros que continúan en el pelaje de los animales, gestos espejados: estas coincidencias surgieron, como paradoja, de una sensación de distancia.

“Empecé en La Rural porque me sentía desconectada de los animales. En mi infancia pasaba temporadas enteras rodeada de animales, siempre andando a caballo. Después cambió mucho el paisaje con la llegada de la soja transgénica y desaparecieron los animales. Pasé de estar siempre entre ellos a no verlos más”, recuerda Werning, que también retrató vacas y chanchos. “Para mucha gente estas ferias son hoy la única posibilidad concreta de ver animales, esas escenas rurales ya casi no forman parte de la vida cotidiana donde los animales están invisibilizados”, resume.

Uno de los

Un episodio fortuito en su departamento de Londres, donde vive hace un año y medio, la enfrentó con su próximo proyecto. Descubrió junto a sus hijos que había un ratón, o rata, en la casa. Y desesperada, buscó en Internet métodos, venenos y estrategias para matar al intruso. Esa búsqueda la llevó a descubrir una comunidad de criadores de ratas domésticas, que organiza competencias. Estos rat shows forman parte de una microcultura británica de más de 100 años, que incluye reglas, jerarquías, jueces, lenguaje y rituales propios. El concurso y los encuentros implican que los dueños preparen a sus ratas domésticas para que luzcan sus aprendizajes y virtudes.

El próximo proyecto de Werning hace foco en una comunidad de criadores de ratas domésticas, que organiza competencias

“Decidí que no iba a matar a la rata de mi departamento. No la alimento ni nada, y hace varias semanas que no la escuchamos. Que se arregle”, suelta Irina en la galería parisina. El hallazgo le permitió hacer zoom en los hábitos de estas comunidades: “Aman las ratas, las tienen como reinas. La actividad les da un marco de pertenencia”, describe. La principal organización es la National Fancy Rat Society (NFRS), fundada en 1976. Para ratones, existe el National Mouse Club. En ambas organizaciones sus miembros intercambian información sobre genética, bienestar, accesorios y crianza.

La mudanza a Londres respondió a una decisión familiar: “Quería que mis hijos hicieran una experiencia de colegio antes de la adolescencia. Dejamos todo. Nos volvemos en diciembre”. En Londres también recorrió ferias agrícolas de la zona, donde reconoció el mismo proceso que ya había observado en la Argentina: “Pasa lo mismo en el paisaje inglés, cada vez se ven menos animales”, dice en la galería parisina que forma parte de un proyecto editorial, con Polka Magazine

Por eso, después de 18 años de trabajo con la serie Las pelilargas, un proyecto de carácter antropológico, su cámara ahora pone el foco en los animales.

Werning tomó esta foto en la Rural

Desde las primeras visitas a La Rural empezó a detectar parecidos, algunos evidentes y otros mínimos. “A esta chica la vi adentro y tenía una trenza y le pedí que se la desatara”, cuenta frente a una de las fotos. En otras ni siquiera intervino: la imagen estaba ahí, esperando el clic de Irina.

Una de las imágenes de la serie

Como en un juego de espejos, la fotógrafa retrató una mujer trenzando las crines de su caballo como su propio pelo, un hombre con vitiligo que posa con su caballo, cuyo pelaje replica visualmente las marcas de su piel. El juego tiene algo de humor y también de observación antropológica, una constante en su trabajo. Werning lo define como una búsqueda de instantes en los que lo humano y lo animal parecen convertirse, por un segundo, en versiones de una misma imagen.

El Premio Internacional La Cense va por su segunda edición. La primera quedó en manos de Simon Vansteenwinckel (Bélgica). Viggo Mortensen eligió la serie en blanco y negro titulada The Horse Nation (La Nación del Caballo), que documenta una travesía espiritual e invernal de la tribu Lakota (nación Sioux) en Dakota del Norte y del Sur. Que Viggo sea el jurado no es casual. El actor de la trilogía El Señor de los Anillos también participó de trabajos de David Cronenberg. Además de la actuación, a Viggo la apasiona la equitación. Por eso, su primera película, Falling (2020), fue el puntapié inicial de la segunda, At World’s End (2023), un filme inspirado en el género western.

Mientras, la experiencia inmersiva de Irina con los Rats Clubs aún está en proceso, aunque le adelantó a LA NACION parte de su investigación. Werning todavía lidia con su propia reacción ante las ratas. Confiesa que le dan impresión: “De repente me las dan para tenerlas y no puedo decir ‘qué asco’. Me impresionan las uñas”. La convivencia con ese universo, sin embargo, empezó a cambiar su mirada: “Interactúan, son re inteligentes, son súper limpias, viven en casas no en la calle”, aclara.

Una mujer, un caballo y trenzas gemelas

Estos retratos íntimos de los criadores y sus roedores comparten la búsqueda de Irina, que dirige su mirada al vínculo que establecen los humanos con los animales. Más allá de la escala, caballo o rata, la pregunta es la misma: qué pasa cuando un animal deja de formar parte del paisaje. La cámara de Irina registra exactamente ese instante donde ambos comparten el mismo plano.