El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que instó a los principales líderes tecnológicos del país a elegir con cuidado la ubicación de los centros de datos dentro de cada comunidad y que estas instalaciones deben construirse en territorio estadounidense, no en otros países. Las declaraciones tuvieron lugar el martes 29 de septiembre durante una reunión en la Casa Blanca con los directivos más influyentes de la industria de la inteligencia artificial (IA), que concluyó con la firma de un acuerdo voluntario de autorregulación del sector.Trump vinculó la expansión de los centros de datos —las grandes infraestructuras que almacenan y procesan la información que alimenta los sistemas de IA— con beneficios económicos directos para las localidades que los albergan. Al mismo tiempo, rechazó la narrativa de que estas instalaciones sean perjudiciales para las comunidades y llamó a retener en suelo estadounidense las inversiones que, según advirtió, podrían terminar en otros países.Trump pidió una ubicación adecuada para los centros de datosAnte periodistas tras el encuentro, Trump respondió afirmativamente cuando le preguntaron si había instado a los ejecutivos tecnológicos a ser más cuidadosos con el emplazamiento de los centros de datos para evitar zonas residenciales. “Creo que quiero que estén en la ubicación adecuada dentro de una comunidad”, declaró el mandatario, según recogió CBS. Trump también calificó los centros de datos como “una cosa muy positiva” y sostuvo, según CNBC, que los líderes tecnológicos “quieren ver comunidades seguras y felices”.El presidente describió estas instalaciones en términos destacados: aseguró que algunos de esos edificios son “grandes, fuertes y poderosos” y que “aportan mucho a una comunidad”. Rechazó de manera explícita lo que calificó como “una narrativa falsa, principalmente de parte de los demócratas”, según la cual los centros de datos serían nocivos para su entorno.Por qué Donald Trump busca que los centros de datos se construyan en Estados UnidosLa preocupación central de Trump en este punto fue económica: si las empresas no eligen Estados Unidos como sede de sus centros de datos, los beneficios irán a parar a otras naciones. “Si no somos inteligentes, terminarán construyendo centros de datos en otros países, y esos otros países harán una fortuna, y nosotros no”, advirtió en declaraciones recogidas por CBS.El mandatario mencionó de manera específica a Finlandia como ejemplo de un destino al que ya se dirigen algunos proyectos. “Hay uno en construcción en Finlandia”, señaló, para subrayar la urgencia de retener esas inversiones en territorio nacional. Trump aboga por un desarrollo vigoroso de la IA para superar a China y sostiene que su país no debe “sucumbir al miedo” ante las nuevas tecnologías.El impacto económico que Trump prometió para las comunidades localesTrump dedicó una parte significativa de sus declaraciones a describir los beneficios concretos que los centros de datos ya generan en algunas localidades. Citó como ejemplo al condado de Loudoun, en Virginia, donde estos proyectos produjeron ingresos cuantiosos: “Si miran el condado de Loudoun, si miran algunos de estos condados, están ganando miles de millones de dólares. Los impuestos están bajando mucho”, afirmó en declaraciones a CBS.El presidente fue más allá y planteó que los residentes de esas comunidades deberían recibir una parte directa de esa riqueza. “Ya sean maestros que reciben una bonificación, ya sean personas que viven en la comunidad y reciben un dividendo”, describió. “Podrían llamarlo un dividendo, porque dividendo suena bien”, agregó. Los beneficios podrían traducirse también en suministro de energía, educación o ayuda económica a docentes.El acuerdo de inteligencia artificial firmado en la Casa BlancaEl contexto de las declaraciones de Trump fue una reunión en la Casa Blanca que derivó en la firma del denominado White House Accord on Super Intelligence (Acuerdo de la Casa Blanca sobre Superinteligencia), un documento de compromiso voluntario de autorregulación para las empresas que desarrollan modelos de IA.Trump describió el pacto como “casi una especie de Constitución” y lo calificó de “moralmente vinculante”. El documento establece cuatro capas de controles y auditorías: controles internos de los modelos durante su entrenamiento y despliegue, un equipo interno que garantice su correcto funcionamiento, un auditor externo independiente y un comité independiente dentro del directorio de cada empresa. El texto aclara que se trata de compromisos voluntarios mientras no exista una norma obligatoria, aunque señala que “con el tiempo, podría tener sentido convertir estos pasos en leyes y regulaciones”.El documento lleva la firma de Trump y de siete ejecutivos: Sundar Pichai, de Google; Dario Amodei, de Anthropic; Mark Zuckerberg, de Meta; Greg Brockman, presidente de OpenAI; Elon Musk, de xAI; y Jensen Huang, de Nvidia. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, no estuvo presente porque participaba en la conferencia anual de desarrolladores de la compañía en San Francisco; en su lugar firmó Brockman. Trump indicó que su administración evalúa formar un comité de unas 10 personas para supervisar el cumplimiento del acuerdo.Las dudas sobre la autorregulación de las empresas tecnológicasNo todos los presentes compartieron el mismo nivel de optimismo. Amodei, uno de los firmantes, matizó el entusiasmo oficial al salir de la Casa Blanca: la IA “conlleva riesgos muy reales y la forma en que abordamos esos riesgos sigue siendo materia de discusión”, dijo. Horas antes del encuentro, se conoció que Anthropic advirtió en el folleto de una futura salida a bolsa, citado por la agencia Reuters, que sus modelos podrían representar un “riesgo catastrófico o existencial para la humanidad”.Las críticas desde el ámbito académico también fueron directas. Robin Jia, profesor adjunto de ciencias de la computación en la Universidad del Sur de California, señaló la necesidad de garantizar que las intenciones de los laboratorios de IA estén alineadas con el interés público. Alex Pascal, director ejecutivo del Berkman Klein Center for Internet and Society, fue más categórico: sostuvo que “la única manera de reducir los riesgos y daños de la IA para los estadounidenses es mediante una sólida responsabilidad legal, regulación y un cambio fundamental en las dinámicas de competencia”.Una encuesta de CNN/SSRS difundida la semana previa al encuentro indicó que alrededor del 75% de los estadounidenses observa con temor el crecimiento de la inteligencia artificial y el 71% quiere que el Gobierno federal aumente su regulación sobre el sector. Navegación de entradasNeuquén invita al Congreso Integral de Adolescencias y Juventudes Este estado de EEUU registra un récord de 69 murciélagos con rabia en 2026 y supera el máximo histórico documentado por las autoridades