Súper Niño y dengue: alerta en una provincia de clima árido por el impacto del fenómeno extremo de lluvias
Súper Niño y dengue: alerta en una provincia de clima árido por el impacto del fenómeno extremo de lluvias

MENDOZA.- La alerta por el dengue está latente en diversas zonas del país, sobre todo en el norte argentino. Sin embargo, hay regiones donde la preocupación empieza a crecer por el impacto que puede tener el fenómeno meteorológico Súper Niño, ya que se caracterizan por tener un clima árido.

Bajo este escenario se encuentra la provincia de Mendoza: un período de lluvias extraordinarias y sostenidas puede modificar las condiciones locales y favorecer la formación y persistencia de criaderos del Aedes aegypti, mosquito vector de la enfermedad.

Así, debido al acontecimiento climático que se avecina para la primavera y el verano, con mayor humedad y altas temperaturas, es determinante la anticipación de las acciones preventivas y la concientización de toda la comunidad. En este sentido, el Ministerio de Salud provincial recomienda a la población iniciar las acciones de anticipación y control de criaderos antes del comienzo de la temporada de mayor actividad del vector, ante un escenario climático que podría adelantar las condiciones ambientales favorables para el mosquito que transmite el virus que causa la enfermedad.

Las proyecciones climáticas actualizadas para septiembre y octubre anticipan precipitaciones superiores a los valores históricos para la región, asociadas al fenómeno meteorológico extremo, donde las condiciones históricas de sequía limitan habitualmente la disponibilidad de agua en el ambiente.

Vale aclarar que con el evento meteorológico que se avecina, la presencia de condiciones ambientales favorables para el vector no determina por sí sola la ocurrencia de casos de dengue; por caso, la transmisión requiere además la circulación activa del virus y la interacción entre el mosquito y personas susceptibles. Sin embargo, cuando las condiciones climáticas amplían el período de actividad del vector, el riesgo de transmisión aumenta si existe circulación viral en la región o si se producen ingresos de casos desde áreas endémicas. Por este motivo, la anticipación de las acciones preventivas resulta clave, insistieron a LA NACION desde la cartera sanitaria.

De acuerdo con las últimas proyecciones meteorológicas contempladas por la provincia para la temporada primavera-verano 2026-2027, existe una alta probabilidad de que se presente un escenario de Súper Niño, con un pico proyectado de 2,5°C por encima del promedio, mientras que el escenario central plantea un fenómeno de El Niño fuerte, con una anomalía estimada de 1,8°C. El período de mayor incidencia se prevé entre octubre y diciembre.

Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue

El Niño está activo, subió la intensidad en agosto sobre el aumento de la temperatura superficial del mar. El escenario apunta a que vamos hacia un evento muy fuerte, e incluso pudiera convertirse en histórico durante la primavera y verano, el más importante en siete décadas. Se ve una señal significativa por encima de lo normal para toda la región de Cuyo, con especial incidencia en el sur provincial, hasta el inicio del verano. Por eso, la recomendación es seguir muy de cerca los pronósticos a corto plazo, diarios y semanales”, explicó a LA NACION la meteoróloga Elizabeth Naranjo Tamayo, una de las encargadas del Plan Interinstitucional de Prevención elaborado por la firma estatal Aemsa, dedicada a los servicios meteorológicos especializados.

Así, este escenario climático podría generar mayores precipitaciones, tormentas convectivas más frecuentes e intensas, granizo y crecidas de ríos cordilleranos, además de mayor riesgo de aluviones. Por este motivo, la prevención y la anticipación adquieren especial importancia en toda la geografía provincial.

Los especialistas recuerdan que los huevos del Aedes aegypti pueden permanecer viables adheridos a las paredes de recipientes durante meses, resistiendo las bajas temperaturas invernales. Por eso, con el ascenso de temperaturas en septiembre y octubre, la presencia de agua, incluso en pequeños depósitos, activa el ciclo de desarrollo larvario. “En condiciones de mayor humedad ambiental, los adultos prolongan su período de vida, lo que incrementa la probabilidad de que el mosquito complete el ciclo de alimentación necesario para la transmisión viral”, señalaron.

De ahí que la fumigación debe entenderse como una medida aislada que tiene efecto limitado: actúa sobre adultos en vuelo, pero no elimina huevos ni larvas. En este sentido, la eliminación sostenida de criaderos, en recipientes que acumulan agua dentro y fuera de las viviendas, constituye la medida de mayor impacto para reducir la densidad vectorial y, con ello, las oportunidades de transmisión.

“Es necesario subrayar que un escenario climático favorable para el vector no implica necesariamente brote, pero sí la necesidad de anticipar las acciones. Eliminar criaderos antes del inicio de la temporada reduce la densidad vectorial y limita las condiciones para la transmisión. La prevención es una responsabilidad compartida entre el sistema de salud y la comunidad”, reiteraron desde Salud.

En cuanto al reconocimiento de síntomas, para una consulta oportuna, vale recordar que el dengue se presenta habitualmente con fiebre alta de inicio brusco, dolor de cabeza intenso, dolor retroocular, mialgias, artralgias, náuseas y vómitos. En tanto, en algunos casos, puede aparecer exantema cutáneo. “Son signos de alarma que requieren consulta médica inmediata: dolor abdominal intenso, vómitos persistentes, sangrado de mucosas, somnolencia o irritabilidad marcada”, resaltaron desde el Ministerio de Salud mendocino.

Medidas clave

  • Inspección poslluvia: revisar el patio inmediatamente después de cada tormenta y vaciar colectores de desagüe, recipientes de aire acondicionado, macetas y canaletas.
  • Limpieza de recipientes: cepillar las paredes internas de bebederos de mascotas y floreros para desprender huevos adheridos.
  • Eliminación de inservibles: retirar latas, botellas, neumáticos, lonas, bidones y cualquier recipiente que pueda acumular agua.
  • Cobertura de depósitos: tapar herméticamente tanques, cisternas, aljibes y pozos.
  • Control de desagües: mantener limpias las rejillas y canaletas para evitar acumulación de agua.
  • Mantenimiento de espacios exteriores: cortar el pasto y ordenar el patio para reducir sitios de refugio y retención de humedad.