Especialistas en conservación ambiental liberaron este jueves a un cóndor andino llamado Kurruf, en un evento que reunió a más de 600 personas en Río Negro. El ave logró recuperarse de un cuadro de intoxicación que le impedía volar, tras ser atendido en un centro de rehabilitación animal.“Fue súper emocionante verlo regresar a las sierras de la Patagonia que él ya conoce y habitó. Además, vinieron un montón de chicos de distintas escuelas y muchos vecinos de la zona. Incluso viajó gente de todos lados: de Puerto Madryn, de Trelew y de Viedma”, contó a LA NACION Camila Benítez, guardaparque del Programa de Conservación del Cóndor Andino.El pasado 10 de julio en Arroyo Tembrao, un paraje al pie de la meseta de Somuncurá, un vecino de la zona vio que el animal que no podía volar, por lo que avisó al equipo, que mantiene un vínculo cercano con la comunidad local.“Todo esto empezó gracias a un llamado. Valoramos un montón el trabajo que hacemos con vecinos, son nuestros aliados en el día a día, porque sin ese llamado no lo podríamos haber rescatado y la historia sería otra…”, destacó la guardaparque.Tras recibir el aviso, el equipo con base en Sierra Pailemán —integrado por Benítez, el guardaparque Gonzalo Cóceres y la bióloga Daniela Reygert— salió a buscarlo. Los tres tardaron dos días en encontrarlo: “Cuando lo vimos pesaba 9 kilos, cuando el peso normal de un cóndor está entre 13 y 15 kilos. Estaba súper flaco, súper decaído, y corroboramos que por ese debilitamiento no podía volar”.Los veterinarios confirmaron que el animal estaba intoxicado, y la principal hipótesis es que comió carne con un cebo tóxico. Una veterinaria de Valcheta le dio la primera atención y después lo trasladaron por tierra hasta la provincia de Chubut.Desde ahí, Aerolíneas Argentinas lo trasladó a Buenos Aires para que hiciera la rehabilitación en el centro de la Fundación Temaikèn, en Escobar, donde estuvo un mes y medio hasta volver a su estado óptimo.La liberación se hizo en el sector La Casita de Chocolate, donde la comunidad originaria Kintul Folil hizo una ceremonia ancestral antes de empezar. Después de que el animal volviera a volar, los especialistas lo siguieron con binoculares y telescopios hasta la tarde para comprobar su inserción.Como Kurruf ya es adulto, sabe volar y buscar comida; sin embargo el equipo mantendrá el seguimiento con la ayuda de los pobladores de la zona y por medio de su identificación.Su antecedenteKurruf ya había sido rescatado a fines de 2019, cuando lo encontraron en Salta con signos de debilidad por haber estado encerrado un largo tiempo. Después de pasar por la Estación de Fauna Autóctona salteña, lo llevaron al sur y lo liberaron por primera vez en 2021.“Es un cóndor que estuvo dentro del programa de conservación cuando tenía alrededor de un año. Se le hizo seguimiento por muchos meses, hasta que pudo aprender a volar y se independizó de nosotros”, recordó Benítez. Navegación de entradasLa pulpería porteña más antigua se reinventó con gastronomía, música y una particular colección de objetos Se vienen 72 horas de un nuevo frente de aire polar que impactará con lluvias, sudestada y drástico descenso térmico: las zonas afectadas