En la Iglesia esperan que el gobierno de Javier Milei haga una convocatoria amplia a la dirigencia política del país cuando el papa León XIV visite la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre próximo.El Poder Ejecutivo Nacional está a cargo de organizar, junto con la Nunciatura Apostólica en la Argentina, el encuentro que mantendrá el Sumo Pontífice con representantes de la sociedad civil y del cuerpo diplomático. Es una de las actividades que están previstas para el primer día de visita de León XIV. Si bien la agenda programada aún depende de la confirmación definitiva de la Santa Sede, la reunión se desarrollará en el Palacio Libertad, ubicado en el barrio porteño de San Nicolás.En la cúpula de la Iglesia tienen puestas muchas expectativas en el diseño que le darán las autoridades del Estado a la lista de invitados para el encuentro institucional con el Papa -de carácter protocolar y que suele hacerse en cada viaje apostólico-. Es que aspiran a que la llegada del sucesor de Francisco a la Argentina genere una reflexión en los dirigentes políticos y los anime a dejar de lado las grietas y los “enfrentamientos mezquinos”, con el objetivo de que prevalezca la idea de unidad.“Es nuestra aspiración y queda pendiente por la incumbencia del Estado. Que ellos vean el modo de llevarla adelante”, remarcan entre los obispos que participan de la organización en torno a la visita apostólica de León XIV al país. El fin de semana último, finalizó la segunda misión de avanzada.En línea con su antecesor, Jorge Bergoglio, el Pontífice suele alertar en sus discursos sobre los efectos nocivos de la polarización. De hecho, durante su viaje a España en junio pasado, el líder de la religión católica hizo un llamamiento a abandonar el odio. Y pidió apostar al diálogo y la reconciliación. Incluso, durante su histórico mensaje ante el Congreso español, rechazó la “descalificación permanente del adversario”.En la Iglesia sospechan que el llamamiento al diálogo podría ser uno de los ejes de la visita del Papa a la Argentina. “Les va a hablar a todos. No viene a confrontar, sino a tender puentes”, interpretan fuentes eclesiásticas. Es una incógnita cómo convivirá ese espíritu de León XIV con el estilo agresivo de Milei, quien suele descalificar a los opositores o las voces críticas de su gestión.Días atrás, en una entrevista que concedió al canal C5N, el arzobispo de Mendoza y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, monseñor Marcelo Colombo, remarcó que “no deberían faltar expresidentes” en la convocatoria al encuentro protocolar en el Palacio Libertad, ya que, puntualizó, anhelan que la cita con León XIV atraviese a toda la sociedad política y sirva para “hermanar”, más allá de las diferencias partidarias. En la Iglesia, por caso, desean que haya representantes de la oposición en el Congreso y legisladores provinciales, además de gobernadores o autoridades del Poder Judicial. Es más, descuentan que Milei deberá convocar a la vicepresidenta Victoria Villarruel, con quien no tiene diálogo y está enfrentado desde el inicio de su mandato.Sin obstáculosDesde hace varias semanas, Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y una de las habitantes más poderosas de la Casa Rosada, se puso al frente de la tarea de coordinar con la Conferencia Episcopal y la Nunciatura la organización del operativo por el arribo del Papa.En los despachos oficiales repiten que los Milei procuran que la visita del Papa no se politice. Lo equiparan con el tratamiento que le dio el Presidente a su último mensaje en cadena nacional sobre la causa Malvinas. “Esto es de la sociedad, no es de la política, no es partidario”, señalan allegados a la hermana del Presidente.En rigor, los libertarios consideran que Milei podría pagar un costo político muy alto si confronta con León XIV, quien ha sido blanco de los ataques del presidente de EE.UU., Donald Trump, aliado estratégico del gobierno argentino. Por eso, en el oficialismo dicen que pondrán la otra mejilla ante un eventual cuestionamiento del Papa en sus intervenciones.En ese contexto, en Balcarce 50 arguyen que ya habían previsto que la convocatoria al encuentro con León XIV sea amplia. Anticipan que el jefe del Estado, por caso, no excluirá a Villarruel y que invitará a los gobernadores y representantes del arco no oficialista en el Congreso. Eso sí: aún no evaluaron si habrá un llamado a los expresidentes, como Mauricio Macri, Alberto Fernández, Cristina Kirchner -quien se encuentra en prisión domiciliaria, cumpliendo su condena por la causa Vialidad-, Eduardo Duhalde o Adolfo Rodríguez Saá, como sugirió monseñor Colombo. La lista de invitados aún no está definida.“Una cosa es nuestro deseo y otra es cómo ellos vayan a determinar a quién invitan y a quién no”, responden en la cúspide de la Iglesia.Dado que será una actividad bilateral, el Estado argentino se encargará de cursar las invitaciones para los representantes de la sociedad civil y la Nunciatura se ocupará del cuerpo diplomático. A sabiendas de que la visita del Papa provoca muchas expectativas, Karina Milei designó a Mara Gorini, su mano derecha en la gestión, como su interlocutora con las autoridades de la Conferencia Episcopal y la Nunciatura, a cargo de monseñor Michael Wallace Banach, que participan de la organización para la visita del Sumo Pontífice.Entre los obispos están satisfechos con las primeras señales que provocó la confirmación de la llegada de León XIV a la Argentina. Por caso, destacan que se haya abierto el diálogo entre el gobierno nacional y la administración bonaerense de Axel Kicillof, uno de los principales detractores del modelo de Milei y quien aspira a competir como candidato a presidente en 2027. Es que Prevost también pisará suelo bonaerense para recorrer el Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde viven unas 400 personas con discapacidades severas. Y, antes de partir a Perú, presidirá una misa en la Basílica de Luján, uno de los eventos masivos que están previstos para la visita pastoral de noviembre.“Es muy positivo este espíritu colaborativo. Ya nos parece un fruto anticipado de la visita del Papa”, comentan en el mundo eclesiástico. En concreto, la organización para la venida del Papa involucra a jurisdicciones gobernadas por dirigentes de distinto signo político –además de Milei y Kicillof, están involucrados los equipos del jefe porteño Jorge Macri (Pro), del gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, representante del peronismo no kirchnerista, e intendentes municipales-.El sábado pasado, en un comunicado conjunto, el Episcopado y el Gobierno nacional celebraron el nivel de articulación entre la Iglesia y el Estado. Consideraron que refleja una “valiosa expresión de diálogo, cooperación y fraternidad” en la patria. Fue después de que la delegación del Vaticano concluyera la segunda avanzada, en la que se terminaron de evaluar aspectos logísticos y de seguridad en torno a la visita del Papa.En la Iglesia están atentos al humor social en el país. Apuestan a que la llegada de León XIV sirva para aliviar tensiones y genere un clima de fraternidad. Por ese motivo, anhelan que el encuentro en el Palacio Libertad con la sociedad civil ayude “a unir lo más posible a la dirigencia” política. A decir verdad, desearían que la convocatoria sea tan generosa como la que hará el Episcopado para la reunión que mantendrá el Pontífice con el mundo del trabajo en la sede de la Universidad Católica Argentina (UCA) en Puerto Madero.Allí, la Iglesia planea reunir a referentes del mundo empresario, dirigentes sindicales y de los movimientos sociales, representantes de la cultura o de universidades públicas y privadas. En el armado de la jornada se involucró activamente el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.Como está previsto que ocurra en cada actividad del Papa, primero se escucharán tres testimonios de la realidad en el sector. Y luego, el papa León XIV dará su discurso.Fuentes eclesiásticas intuyen que el mensaje del Papa será amplio. Avizoran que estará anclado en la doctrina social de la Iglesia y que incluirá una propuesta integral. Les hablará a sus fieles en todo el mundo. Uno de los pocos pedidos que hizo León XIV antes de su gira por Sudamérica es tener un encuentro con jóvenes en los tres países que visitará: Uruguay, Argentina y Perú. Y está claro que no conoce al dedillo a los actores de la política argentina ni sus pergaminos.No obstante, en la Iglesia no descartan de plano, como temen en un sector del gobierno de Milei, que pueda tocar asuntos sensibles de la agenda pública, como el récord de morosidad de las familias, los recortes en discapacidad –la oposición convocó hoy a una sesión especial y podría emplazar a las comisiones para avanzar con la prórroga a la emergencia en el área, cuya vigencia vence a fin de año–. El Papa también visitará a un grupo de presos que están alojados en la cárcel de Devoto. Por estas horas, el Gobierno lanza una ofensiva contra la jueza de Lomas de Zamora Marta Pascual, que suspendió por 60 días la aplicación en la provincia de Buenos Aires de la ley que bajó la edad de imputabilidad a 14 años, una reforma impulsada por Milei. Pascual aceptó un habeas corpus presentado por la Federación Familia Grande Hogar de Cristo, una organización ligada a la Iglesia Católica. Navegación de entradasMilei defendió su política para Malvinas y dijo que es “una causa nacional” El EPEN licitó la obra clave para blindar el sistema eléctrico del sur de Neuquén: qué empresas se presentaron