Donald Trump llamó a las empresas canadienses a trasladarse a EEUU para evitar los aranceles
Donald Trump llamó a las empresas canadienses a trasladarse a EEUU para evitar los aranceles

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump pidió este domingo a las empresas canadienses que trasladen sus operaciones a territorio estadounidense “inmediatamente”, en un nuevo capítulo de la disputa comercial que mantiene con Canadá desde hace meses.

Que todas las empresas canadienses que hacen negocios con Estados Unidos se trasladen a Estados Unidos, inmediatamente. Muchas de ellas son empresas que se marcharon hace años debido al estúpido liderazgo estadounidense. Cuando regresen, no habrá aranceles”, escribió Trump en un mensaje publicado en su red social Truth Social.

Horas antes, el mandatario había dedicado otro mensaje a Canadá para insistir en que no desea productos de ese país. “No quiero nada canadiense. Nos han estado estafando durante décadas, y eso se va a acabar”, declaró, en referencia a los automóviles y las piezas de automoción fabricados por el vecino del norte.

Trump calificó además a Canadá como “uno de los peores abusadores” en materia comercial y sostuvo que el país “ya no tiene derecho a privilegios”. El presidente atribuyó a sus propios aranceles el mérito de haber “revivido y, de hecho, salvado” a la industria automotriz estadounidense.

El primer ministro Mark Carney habla sobre la respuesta de Canadá a los nuevos aranceles de Estados Unidos, durante una conferencia de prensa en la sede del Parlamento, en Ottawa, Canadá, el sábado 22 de agosto de 2026. (Patrick Doyle/The Canadian Press vía AP)

Las declaraciones llegan después de que las negociaciones comerciales entre Washington y Ottawa fracasaran el viernes 21 de agosto, cuando ambos gobiernos se acusaron mutuamente de introducir condiciones de última hora inaceptables para la otra parte. El colapso del diálogo llevó a Estados Unidos a imponer, desde el 22 de agosto, aranceles del 50% sobre productos canadienses valorados en unos USD 20.000 millones, al amparo de la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930.

Canadá respondió con un calendario propio de represalias. El Gobierno de Mark Carney anunció aranceles de entre el 15% y el 50% sobre más de 700 productos estadounidenses, con entrada en vigor el 8 de septiembre. La medida, que Ottawa cifra en CAD 27.600 millones (unos USD 20.000 millones), busca igualar “dólar por dólar” el impacto de los gravámenes de Washington y golpeará especialmente al acero, al aluminio, a los productos lácteos, a los electrodomésticos y a la maquinaria agrícola.

El ministro de Finanzas canadiense, François-Philippe Champagne, defendió la respuesta al asegurar que “cuando Estados Unidos pidió demasiado y ofreció muy poco”, su Gobierno “eligió defender a los canadienses”. Carney, por su parte, acusó a Washington de utilizar “la integración económica como un arma” y advirtió de que Canadá cuenta con “las reservas, la resiliencia y el plan” para responder a lo que describió como un ataque.

Las banderas adornan la planta siderúrgica de ArcelorMittal Dofasco mientras se intensifican las tensiones comerciales por los aranceles de EE. UU. y las medidas de represalia de Canadá, en Hamilton (Ontario, Canadá), el 24 de agosto de 2026. REUTERS/Carlos Osorio

La tensión se agravó el 24 de agosto, cuando Trump anunció que, a partir del 1 de enero de 2027, los aranceles sobre todos los automóviles, camiones, autopartes y acero procedentes de Canadá subirán al 50%, frente al 25% que rige actualmente para los vehículos que no cumplen los requisitos del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Los productos fabricados en territorio estadounidense, insistió el presidente, quedarán exentos.

Canadá es el segundo socio comercial de Estados Unidos en bienes este año, únicamente por detrás de México, y ambos países tienen pendiente la revisión del T-MEC, que Trump se niega a renovar en su forma actual. Una encuesta del instituto Angus Reid publicada este fin de semana señaló que tres de cada cuatro canadienses respaldan la decisión de Carney de haber abandonado la mesa de negociación, aunque dos de cada cinco reconocen temer por sus empleos ante la escalada.

El llamado de Trump a que las empresas canadienses trasladen su producción a Estados Unidos forma parte de una estrategia que combina la presión arancelaria con incentivos directos a la relocalización industrial, una fórmula que el presidente ha empleado también con otros socios comerciales. Con la entrada en vigor de las contramedidas canadienses fijada para el 8 de septiembre, ambos gobiernos afrontan una nueva fase de la disputa sin que se hayan reanudado los contactos diplomáticos.