Reformarán parte de la autopista BQE en Nueva York: habrá desvíos temporales y obras por USD 4.000 millones en Brooklyn Heights
Reformarán parte de la autopista BQE en Nueva York: habrá desvíos temporales y obras por USD 4.000 millones en Brooklyn Heights

El futuro del tránsito en Nueva York se transforma con el anuncio de un proyecto: la rehabilitación de un tramo clave de la autopista Brooklyn-Queens Expressway.

El plan, que se ejecutará entre 2030 y 2040, busca asegurar la viabilidad de este corredor para la ciudad, tras años de debate y demoras. El costo estimado asciende a USD 4.000 millones, según el diario The New York Times.

Nueva York anunció la rehabilitación de un tramo de 2,4 kilómetros de la Brooklyn-Queens Expressway, en Brooklyn, con obras previstas entre 2030 y 2040 y un costo estimado en USD 4.000 millones. El plan incluye desvíos y cierres parciales para sostener la circulación durante la construcción.

El gobierno municipal anunció que la intervención se concentrará en el tramo denominado BQE Central, un segmento de 2,4 kilómetros dentro de Brooklyn y bajo jurisdicción de la ciudad.

De acuerdo con el plan, las obras incluirán desvíos temporales y cierres parciales del Paseo de Brooklyn Heights, lo que afectará a residentes y visitantes, con el objetivo de mantener la circulación durante la construcción.

El proyecto se concentrará en la BQE Central de Brooklyn e incluirá desvíos temporales y cierres parciales del Paseo de Brooklyn Heights (Captura Google Maps)

La decisión se explicó por el deterioro del corredor: la autopista se construyó en 1957, se diseñó para una vida útil de 50 años y, según funcionarios, el tramo no fue concebido para el volumen de tránsito actual.

“Se acabó el tiempo”, sentenció Mike Flynn, comisionado de transporte, al anunciar que la ciudad dejará atrás la “indecisión que no ha dado resultados sustanciales”.

La necesidad de actuar, agregaron, es clave para mantener la seguridad de los neoyorquinos y garantizar la continuidad del transporte.

Obras previstas y desvíos durante la construcción

El plan contempla una vida útil de 40 años para la nueva infraestructura. Incluye la creación de una circunvalación temporal de dos niveles sobre la calle Furman, bajo el paseo marítimo, desde Atlantic Avenue hasta Columbia Heights.

La obra busca sostener el flujo vehicular durante la ejecución, aunque se prevén interrupciones parciales del Paseo de Brooklyn Heights.

Las autoridades aseguraron que al menos una parte del paseo marítimo de Brooklyn Heights permanecerá abierta durante la construcción de la BQE

“Al menos una parte del paseo marítimo permanecerá abierta en todo momento durante la construcción”, afirmó Nick Benson, portavoz del Departamento de Transporte.

Las autoridades también señalaron que los desvíos y cierres serán temporales y que se trabajará para minimizar los inconvenientes en una zona con alta circulación peatonal y turística.

El tramo en Brooklyn Heights es especialmente sensible por su ubicación bajo el paseo marítimo y la densidad poblacional del área.

Según funcionarios, los desvíos necesarios podrían trasladar parte del tránsito a calles locales, en un sector sin rutas paralelas directas a la autopista.

Obstáculos técnicos y sociales del proyecto

El carácter singular de la BQE, con su diseño de triple voladizo, complica cualquier intervención. Legisladores y líderes comunitarios manifestaron inquietudes sobre el “impacto negativo de las autopistas temporales” en un barrio densamente habitado.

Tras el anuncio, representantes como Andrew Gounardes, Jo Anne Simon y Lincoln Restler calificaron la propuesta como un “comienzo de un proceso de aprobación que durará varios años”. También instaron a revisar el plan de manera conjunta para reducir los efectos negativos sobre el entorno urbano.

La alcaldía, por su parte, se comprometió a trabajar de modo colaborativo con la comunidad durante las etapas de evaluación y aprobación, en un proceso que todavía debe atravesar instancias técnicas y políticas antes de su ejecución.

La ciudad justificó la obra por el deterioro de la Brooklyn-Queens Expressway, construida en 1957 y superada por el volumen de tránsito actual (REUTERS/David Dee Delgado)

Medidas previas y contexto histórico

En los últimos años, la ciudad adoptó medidas provisionales para prolongar la vida útil de la autopista. Se redujo el tránsito a dos carriles y se implementó un programa de pesaje en movimiento, con el que se disminuyó en un 60% la circulación de vehículos con sobrepeso desde 2023.

Aun así, las reparaciones temporales resultaron insuficientes ante el avance del deterioro, según la evaluación de las autoridades.

El origen del problema se remonta a la gestión de Robert Moses, el planificador urbano que diseñó la BQE y otras grandes obras.

Funcionarios y críticos señalaron que su modelo priorizó el flujo vehicular y relegó el impacto ambiental y comunitario. “Nadie construiría algo así hoy en día. Viola muchísimos principios de ingeniería”, sostuvo Polly Trottenberg, excomisionada de transporte.

Otro punto señalado es la fragmentación de la propiedad y la administración de la BQE: una parte de la autopista quedó bajo control municipal y otra bajo jurisdicción estatal, lo que complicó la coordinación de soluciones.

Según los planteos oficiales, las decisiones sobre el futuro del corredor requieren la intervención de los tres niveles de gobierno —municipal, estatal y federal—, por lo que el proceso de aprobación se anticipa extenso.

El proyecto se concentrará en la BQE Central de Brooklyn e incluirá desvíos temporales y cierres parciales del Paseo de Brooklyn Heights (Captura Google Maps)

Voces de la comunidad y visión a largo plazo

La directora de la Asociación de Brooklyn Heights, Lara Birnback, reconoció el esfuerzo de la ciudad, pero consideró que la propuesta “no es suficiente” para superar el modelo de infraestructura heredado de Moses.

Birnback calificó la iniciativa como “una forma sumamente perjudicial y costosa de reparar una infraestructura obsoleta que, al final, nos deja con el lamentable statu quo que tenemos ahora”.

La vicealcaldesa de operaciones, Julia Kerson, subrayó la urgencia de la obra para la actividad económica y cívica de la ciudad.

“Sin una rehabilitación, la BQE Central seguirá deteriorándose”, advirtió, y señaló que ese escenario podría obligar a coches y camiones a circular por calles locales y pondría en riesgo las redes de transporte de mercancías.

El plan de rehabilitación aún debe superar un largo proceso de aprobación y enfrenta resistencias vecinales y técnicas.

Trottenberg sostuvo que “se necesita que la ciudad, el estado y el gobierno federal trabajen juntos para resolver algunos de los problemas más importantes. Las estrellas se alinearán”.