El ahorro para la jubilación en Estados Unidos mostró una fragilidad que puede empujar a millones a trabajar más allá de los 65 años.La mediana acumulada entre los trabajadores de 21 a 64 años fue de apenas USD 955, según un informe del Instituto Nacional de Seguridad en el Retiro (NIRS) publicado el 5 de febrero de 2026.El riesgo no dependió solo del salario. La encuesta Retirement Confidence Survey 2025 de EBRI indicó que el 46 % de los jubilados en 2025 dejó de trabajar antes de lo previsto por problemas de salud, despidos o por tener que cuidar a familiares, una señal de que la idea de postergar el retiro también puede frustrarse por causas ajenas al trabajador.La advertencia alcanzó con más fuerza a los hogares de clase media. Dan Doonan, director ejecutivo del NIRS, afirmó que “demasiados hogares hoy se ven forzados a elegir entre pagar sus cuentas y ahorrar para el mañana”, y agregó que la vivienda, el cuidado infantil y la educación generaron “enormes desafíos para la clase media”.Empezar 10 años más tarde puede recortar más de USD 400.000 del fondo de retiroUno de los errores más costosos fue retrasar el inicio de las inversiones. Según cálculos difundidos por NewTraderU, aportar USD 500 al mes desde los 25 años, con un rendimiento anual promedio de 8 %, pudo generar cerca de USD 745.000 a los 65 años.Si esa misma estrategia comenzó a los 35 años, el monto bajó a alrededor de USD 340.000. La diferencia superó los USD 400.000 por la pérdida de 10 años de aportes y de crecimiento compuesto, es decir, del rendimiento que se acumuló sobre las ganancias anteriores.El análisis lo resumió así: “El dinero que inviertes temprano hace el trabajo más pesado porque tiene la pista más larga para crecer”.La intención de recuperar el tiempo más adelante, cuando los ingresos sean mayores, suele chocar con gastos que también crecen, como la vivienda, los hijos o las deudas.La revisión más inmediata de un plan de jubilación pasó por tres preguntas: cuánto se ahorró, si se recibió el aporte completo de la empresa y qué comisiones cobró el plan.Corregir esos puntos en cuestión evitó que una parte del dinero destinado al retiro se perdiera por decisiones que pudieron revertirse.No aprovechar el aporte del empleador ni controlar las comisiones erosiona el saldoNo contribuir lo suficiente para obtener el “match” del empleador en el 401(k) equivalió a dejar parte del salario sin cobrar.Un trabajador que ganó USD 80.000 y recibió una contribución patronal de 5 % pudo perder USD 4.000 al año si no aportó el mínimo necesario para activarla.Ese dinero, bajo una hipótesis de rendimiento anual de 8 %, pudo acumular cerca de USD 500.000 en 30 años. Citado por la publicación, el análisis de NewTraderU advirtió: “Es el equivalente financiero a rechazar un aumento de sueldo”.Las comisiones también tuvieron un efecto acumulativo. Un 1 % adicional de costos pudo representar una pérdida cercana a USD 130.000 en 30 años: una inversión de USD 500 mensuales que habría alcanzado USD 745.000 con un retorno de 8 % se redujo a unos USD 611.000 si el rendimiento bajó a 7 % por efecto de ese cargo.Retiros anticipados y traslados: el impacto sobre el ahorro previsionalRetirar dinero del 401(k) antes de tiempo agravó el daño. Sacar USD 50.000 a los 35 años pudo dejar solo entre USD 30.000 y USD 35.000 después de impuestos y de una posible penalización de 10 %; si ese saldo permaneció invertido hasta los 65 años, pudo acercarse a USD 500.000.Por esa razón, durante un cambio de empleo o frente a una urgencia, trasladar el saldo a una IRA o al nuevo 401(k) pudo ser más conveniente que cobrarlo.Un fondo de emergencia separado también redujo la probabilidad de usar el ahorro previsional como salida inmediata.Los trabajadores mayores y los hispanos figuran entre los más expuestosEl NIRS encontró que la mediana de ahorro para el retiro entre los trabajadores de 55 a 64 años fue de apenas USD 30.000.Esa cifra reflejó que el problema no se corrigió necesariamente con la cercanía de la jubilación y que el margen para recomponer el saldo se estrechó con el paso del tiempo.El organismo indicó además que los trabajadores hispanos y los de bajos ingresos enfrentaron una vulnerabilidad mayor porque tuvieron menos acceso a planes de jubilación patrocinados por empleadores. Esa menor participación pudo ampliar la brecha de inseguridad económica en la vejez.Para quienes todavía estuvieron en etapa de acumulación, la normativa de 2026 ofreció una herramienta adicional.Los trabajadores de 50 años o más pudieron aportar hasta USD 8.000 extra a su 401(k) mediante contribuciones de recuperación, mientras que para quienes tuvieron entre 60 y 63 años el límite especial subió a USD 11.250.Según el informe del Instituto Nacional de Seguridad en el Retiro (NIRS), si se incluyó a quienes no tuvieron ningún fondo previsional, el trabajador promedio apenas tuvo USD 955 ahorrados para la jubilación.En ese contexto, empezar tarde a invertir, perder el “match” del empleador, pagar comisiones más altas o retirar dinero antes de tiempo redujo de manera directa el patrimonio disponible para el retiro. Navegación de entradasTikTok cerrará su oficina en Nashville y despedirá a 250 empleados en medio de ajustes en el sector tecnológico de Estados Unidos Mark Cuban advierte que el nuevo impuesto a multimillonarios podría vaciar de startups a California