El Ayuntamiento de Nueva York vota a favor de ampliar la posibilidad de comer al aire libre durante todo el año
El Ayuntamiento de Nueva York vota a favor de ampliar la posibilidad de comer al aire libre durante todo el año

El Concejo Municipal de Nueva York aprobó una reforma que habilita la expansión del programa de comida al aire libre durante todo el año, una medida que modifica el esquema vigente para los restaurantes con instalaciones sobre la calzada. Tal y como informó CBS New York, la votación se realizó este jueves y permitirá que los locales mantengan esos espacios abiertos también en los meses de invierno, algo que hasta ahora no estaba permitido bajo la normativa actual.

De acuerdo con el reporte de CBS New York, el sistema previo autorizaba a los cafés instalados sobre las veredas a operar en todas las estaciones, pero imponía límites más estrictos a las estructuras montadas sobre la calle. Esos espacios solo podían funcionar entre abril y noviembre, y luego debían desmontarse al finalizar la temporada. Con el nuevo esquema, los dueños de restaurantes podrán incorporar protecciones contra el clima para sostener la actividad durante los doce meses del año.

La iniciativa apunta a resolver uno de los reclamos más frecuentes del sector gastronómico: el costo de instalar y retirar las estructuras cada año. El concejal Lincoln Restler, impulsor del proyecto, afirmó ante CBS New York que la medida elimina ese gasto recurrente para los negocios. A la vez, explicó que los restaurantes ya podrán iniciar los trámites para obtener una licencia de cuatro años, con un costo base de 3.500 dólares, además de un cargo adicional calculado según la superficie ocupada por el espacio exterior.

Qué cambia para los restaurantes de la ciudad

La nueva normativa de Nueva York permite que los restaurantes mantengan abiertos en invierno los espacios de comida al aire libre sobre la calzada (REUTERS/Carlo Allegri)

La modificación introduce un cambio relevante para miles de comercios que dependen del movimiento en la vía pública. Según detalló CBS New York, el nuevo marco permitirá que los restaurantes mantengan sus instalaciones en la calle incluso en épocas de bajas temperaturas, siempre que cuenten con las condiciones adecuadas para enfrentar el clima.

Restler aseguró que el programa no solo generará ingresos para la ciudad, sino que también busca fortalecer la vida barrial y sostener puestos de trabajo. “Esto genera algo de recaudación para la ciudad, pero el objetivo real es que nuestras calles sean más dinámicas, que nuestros barrios tengan más vida y que se creen buenos empleos”, expresó el concejal en declaraciones recogidas por el canal.

Desde la oficina del alcalde Zohran Mamdani también respaldaron la legislación. Un vocero del Ejecutivo municipal sostuvo ante CBS New York que el alcalde apoya esta reforma porque la considera necesaria para mejorar el sistema de comida al aire libre y ampliar el acceso de más restaurantes al programa. En esa misma línea, remarcó que la administración local pretende reducir trabas burocráticas y simplificar el proceso de solicitud.

La misma fuente indicó que otra propuesta vinculada al tema podría abaratar aún más el ingreso de pequeños negocios al sistema. Ese cambio, aseguró el portavoz, reduciría los costos de aplicación hasta en 1.800 dólares para algunos comercios y recortaría el plazo de tramitación en 75%, al pasar de ocho meses a apenas dos.

El debate por la limpieza, los residuos y las condiciones sanitarias

La reforma en Nueva York incorpora multas de entre 200 y 500 dólares para las estructuras de comida al aire libre con problemas de limpieza o condiciones sanitarias

La expansión del programa no quedó limitada al plano económico. La discusión pública también incluyó objeciones vecinales relacionadas con la higiene urbana, la acumulación de residuos y la presencia de roedores en algunas estructuras temporales.

La presidenta del Concejo, Julie Menin, afirmó, tal y como citó CBS New York, que el plan podría elevar la facturación de los restaurantes, aunque aclaró que la ciudad también busca responder a las preocupaciones de las comunidades. “Queremos equilibrar los comentarios y las inquietudes que hemos escuchado en distintos barrios para garantizar que cualquier café sobre la vereda o espacio de comedor en la calle se mantenga libre de escombros, basura o ratas”, señaló.

En ese marco, la normativa prevé sanciones económicas para quienes incumplan las condiciones sanitarias. Los propietarios de estructuras al aire libre podrán recibir multas de entre 200 y 500 dólares si las instalaciones presentan problemas de limpieza o violan los estándares establecidos por la ciudad.

Ese punto aparece como uno de los ejes centrales del nuevo esquema. La intención oficial consiste en sostener el beneficio económico para bares y restaurantes, aunque sin desatender las quejas de residentes y comerciantes de otras actividades que conviven con estas instalaciones durante todo el año.

El impacto económico y la defensa del sector gastronómico

Desde el sector privado, el respaldo a la decisión fue inmediato. Andrew Rigie y Robert Bookman, representantes de la NYC Hospitality Alliance, afirmaron en un comunicado citado por CBS New York que los miembros de la entidad reclamaron durante años un programa de outdoor dining que resultara útil para restaurantes y bares, respondiera a las necesidades de los barrios y además fuera viable para los pequeños negocios.

Ambos remarcaron que el Concejo volvió a actuar como aliado de una industria con fuerte peso en la economía local. En ese pronunciamiento, recordaron que el sector sostiene casi 280.000 empleos, genera 11.400 millones de dólares en salarios y aporta cerca de 28.000 millones de dólares en actividad económica en los cinco distritos de la ciudad.

La defensa del programa también llegó desde algunos locales que operan con espacio exterior. Jordan Williams, gerente del restaurante The Owl’s Tail, en el Upper West Side, aseguró a CBS New York que la medida puede ampliar de forma decisiva la actividad comercial. Explicó que el lugar antes funcionaba como lavandería y que, por esa razón, cuenta con poco espacio de almacenamiento puertas adentro. “Cuando tenemos mesas afuera, podemos llegar a triplicar el negocio”, afirmó.

Williams añadió que incluso el mal tiempo no siempre aleja a los clientes. “Con tormentas muy fuertes, la gente igual se sienta con paraguas a tomar un espresso martini. No se puede frenar a un neoyorquino”, dijo al medio, en una frase que resume el valor cultural que muchos clientes y empresarios asignan a este tipo de experiencia urbana.

El comisionado del Departamento de Transporte, Mike Flynn, respaldó esa mirada. En declaraciones recogidas por CBS New York, sostuvo que los neoyorquinos valoran comer al aire libre y que ese tipo de espacios vuelve más activas las calles, al tiempo que ayuda a sostener a pequeños negocios. También consideró que limitar los comedores sobre la calzada a una parte del año había sido un obstáculo para muchos restaurantes, sobre todo para aquellos sin lugar suficiente para guardar las estructuras fuera de temporada.