Una población única de salmón chinook del río Sacramento, en California, enfrenta una presión adicional en su camino hacia la supervivencia: un equipo conformado por 37 especialistas en biología, fisiología y pesca identificó de forma concluyente la causa de una deficiencia de vitamina B1 que provoca la muerte de crías y agrava el declive de la especie.Históricamente, unos 200.000 chinooks de corrida invernal regresaban cada año al río Sacramento para depositar huevos. Ese número se redujo hasta un nivel crítico, con apenas alrededor de 1.000 reproductores que vuelven cada año al Valle Central de California, según detalló Biographic.La especie permanece bajo protección de la Ley de Especies en Peligro de Extinción de Estados Unidos desde 1994 y recibe apoyo de criaderos.Un problema detectado en criaderosLas señales del trastorno se hicieron visibles a comienzos de 2020, cuando trabajadores de criaderos de salmón del Valle Central observaron que peces juveniles nadaban en patrones erráticos, con movimientos en espiral.Ese comportamiento constituye una reacción característica ante la falta de vitamina B1, también conocida como tiamina, y a ese cuadro se sumó un aumento marcado en la mortalidad.Nathan Mantua, investigador del Centro de Ciencias Pesqueras del Suroeste de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, en Santa Cruz, señaló que entre 2021 y 2024 pudo haber muerto entre 40% y 50% de las crías de salmón por esta deficiencia, sobre la base de estimaciones derivadas de modelos. En 2025, añadió, la mortalidad estimada de alevines de corrida invernal alcanzó cerca de 36%.El nutriente es clave para el metabolismo celular y su falta puede provocar trastornos neurológicos, fallas reproductivas y hasta la muerte. En diversos ecosistemas acuáticos y marinos de todo el mundo, se trata de un problema que se encuentra en crecimiento, con registros previos tanto en peces, mejillones y aves que habitan la región de los Grandes Lagos en América del Norte como en el norte de Europa.El papel de la anchoveta del norteEn el caso de los salmones del Sacramento, la investigación identificó como factor central a la anchoveta del norte (Engraulis mordax). Aunque ese pez aporta grasas, proteínas y calorías, también contiene altas concentraciones de tiaminasa, una enzima que destruye la tiamina en el tracto digestivo del depredador antes de que el nutriente pueda ser absorbido.Según explicó Biographic, los chinook de corrida invernal pasan entre 1 y 3 años alimentándose en mar abierto, a lo largo de varios cientos de kilómetros de la costa del norte de California, sobre todo entre Monterey y San Francisco, antes de regresar al río Sacramento durante el invierno y la primavera.Previamente a 2014, la alimentación de los salmones jóvenes en el Pacífico presentaba variedad; sin embargo, entre 2014 y 2021, mientras la anchoveta incrementó su presencia en las zonas donde se alimentan, otras especies que forman parte de su dieta, tales como kril, calamar y peces roca, experimentaron una reducción.Mantua y sus colegas señalaron en el trabajo que no pueden determinar con exactitud la causa del aumento de este pez; proponen que lo más probable es que se deba a cambios que están ocurriendo “más cerca de la base de la cadena alimentaria, quizás impulsados por cambios físicos o químicos en el ecosistema de la Corriente de California”.Tratamientos y límites de la intervenciónLa investigación también expone que la deficiencia puede transmitirse de una generación a otra, lo que explica su presencia en peces recién nacidos. Frente a ese escenario, administradores de criaderos estatales y federales desarrollaron un tratamiento para frenar el problema en los ejemplares criados bajo control humano.Antes de extraer óvulos y esperma de peces adultos capturados en un río cercano, los equipos inyectan tiamina a las hembras. Ese procedimiento evita que la deficiencia pase a la siguiente generación.La intervención resulta efectiva, aunque el equipo de Mantua advirtió sobre un posible riesgo: la práctica podría alterar respuestas evolutivas potenciales de los chinook ante niveles persistentemente bajos de esta vitamina.Según lo expresado por el investigador, la insuficiencia del nutriente constituye “un enorme cuello de botella” para la supervivencia de las crías nacidas en condiciones naturales.Un fenómeno que excede el territorioMantua planteó que una respuesta más sólida pasaría por diversificar de nuevo la red alimentaria y reconstruir poblaciones de presas menos problemáticas, como peces roca, cangrejo Dungeness y arenque del Pacífico.El investigador sostuvo que la recuperación de esas especies, a través de acciones contra la contaminación del agua, la sobrepesca y la pérdida de praderas marinas y otras áreas de desove, podría elevar a su vez la cantidad de salmones.Científicos también investigan si la deficiencia de tiamina influye en la caída de poblaciones de chinook más al norte, en el río Fraser, en Columbia Británica, y en el río Yukon, que atraviesa Yukon y Alaska hasta desembocar en el mar de Bering. En este último caso, mediciones de vitamina en huevos de salmón mostraron concentraciones lo suficientemente bajas como para matar peces recién nacidos.Por último, Cody Pinger, químico de NOAA Fisheries en Alaska, dijo: “No vemos la falta de diversidad en la cadena alimentaria que se observa en California, donde el salmón se compone principalmente de un solo ingrediente”. En distintas regiones del mundo, varias especies animales padecen una marcada falta de nutrientes y los investigadores recién empiezan a identificar las causas de ese fenómeno. Navegación de entradasLas ventas de viviendas usadas bajan 1,7% en julio en Estados Unidos tras varios meses de estabilidad Tini Stoessel y Rodrigo de Paul se casan: el lujoso anillo de compromiso y la primera prueba del vestido en París