En la madrugada de 1987, una mujer de 85 años se despertó en su departamento de Deerfield Beach, Florida, y encontró a un hombre junto a su cama. Durante décadas, la causa quedó abierta, sin una identificación concluyente y sin un arresto.Casi 40 años más tarde, una nueva prueba de ADN llevó a la detención de un sospechoso por la agresión sexual denunciada aquella noche.Gregory Rollison, de 60 años, fue extraditado desde California a Broward County para enfrentar cargos de agresión sexual y robo a mano armada, informó Sun Sentinel con base en datos de la Broward Sheriff’s Office (BSO).El diario estadounidense indicó que el hombre ya estaba preso en el sistema penitenciario californiano cuando los investigadores obtuvieron una coincidencia genética a partir de evidencia preservada durante décadas.La noche del ataqueEl caso se remonta a un edificio de departamentos del bloque 300 de North Federal Highway, en Deerfield Beach, una ciudad costera del sur de Florida.El periódico estadounidense Sun Sentinel reconstruyó que el agresor trepó por el exterior del inmueble e ingresó al departamento de la víctima a través de una puerta corrediza ubicada en el balcón. La BSO añadió que, antes de entrar a esa unidad, el intruso intentó acceder a otro departamento del mismo edificio.La mujer dormía cuando el atacante llegó hasta la habitación. La oficina del sheriff sostuvo, en declaraciones recogidas por CBS News, que el hombre la ató y la agredió sexualmente 2 veces a punta de cuchillo. Después, revisó la vivienda, tomó dinero y otros objetos, y volvió a atacarla antes de escapar.El detective Andrew Gianino, uno de los investigadores del caso, afirmó en un video difundido por la agencia que “no fue solo que Rollison estuvo en el apartamento de la víctima, sino que fue la persona que la ató, la golpeó y la agredió sexualmente”. La cita fue reproducida por CBS News en su cobertura sobre el avance de la pesquisa.Pocos días después del ataque, las autoridades divulgaron un retrato basado en la descripción de la víctima, recordó Sun Sentinel al revisar los archivos periodísticos de la época.En ese momento, Deerfield Beach contaba con su propio departamento de policía. Cuando la ciudad pasó a trabajar con la BSO en 1990, el expediente quedó bajo control de esa agencia. La evidencia recolectada, incluido el kit forense de agresión sexual, permaneció bajo su custodia.Cómo reapareció el casoEse material resultó decisivo casi 4 décadas después. Gianino, quien participó en la pesquisa original y luego volvió sobre el expediente, revisó la causa junto con peritos del laboratorio criminalístico de la BSO.Sun Sentinel señaló que los avances en la tecnología de ADN permitieron repetir estudios sobre muestras preservadas desde 1987. Esa revisión derivó en una coincidencia con Rollison, quien ya había aparecido en el radar de los detectives en los primeros tramos de la investigación.El nombre del sospechoso no era nuevo para los investigadores. Gianino contó a Sun Sentinel que Rollison tenía antecedentes penales en Florida, California e Illinois, con registros que se remontaban a comienzos de la década de 1980.El medio añadió que, tras una condena por incendio intencional en 1982, el hombre pasó un período en un programa de alojamiento transitorio cerca del edificio donde vivía la víctima. El detective aseguró al diario que esa distancia podía recorrerse a pie o en bicicleta.La investigación también tomó en cuenta otro episodio ocurrido poco después del ataque de julio de 1987.Sun Sentinel detalló que, en menos de 10 días, se denunció otra agresión sexual en una oficina de un operador de puente levadizo situada a cerca de 1,6 kilómetros de la escena original. En esa causa, las autoridades vincularon a Rollison después de que un hombre fuera visto escapar en bicicleta.Por ese hecho, añadió el diario, fue arrestado y acusado de agresión sexual y robo, aunque más tarde resultó absuelto del cargo sexual en juicio.Para los detectives, esa denuncia encajaba con el patrón del caso de la mujer de 85 años, pero en ese momento la evidencia científica no alcanzó para presentar cargos por el ataque en Deerfield Beach.La evidencia y la extradiciónLa falta de avances en aquellos años no cerró la causa. Gianino dijo a Sun Sentinel que nunca dejó de pensar en lo ocurrido esa noche.En otra declaración difundida por la BSO y recogida por CBS News, el detective sostuvo que “lo que comenzó como una agresión sexual sin resolver hace casi 40 años terminó este año” con la identificación genética del sospechoso.Cuando la coincidencia de ADN llegó, Gregory Rollison cumplía una condena de 9 años en una prisión de California. Sobre esa causa, las coberturas periodísticas revisadas difieren. Miami Herald, CBS News Miami y otros reportes, al citar a la Broward Sheriff’s Office, indicaron que la pena correspondía a un caso de intento de homicidio contra un agente del orden.Sun Sentinel, en cambio, informó que la condena derivaba de cargos de agresión a un bombero, resistencia con violencia y fuga agravada vinculados con un arresto de 2023.Lo que sí coincide en los reportes es el paso procesal más reciente. Rollison fue extraditado a Broward County durante el fin de semana del 2 y 3 de agosto de 2026 y quedó alojado en una cárcel del norte del condado, indicó CBS News.Ese medio aseguró que un juez encontró causa probable y le fijó una fianza de USD 130.000, desglosada en USD 50.000 por uno de los cargos y USD 80.000 por el otro.La misma cobertura añadió que California colocó una retención sobre el acusado, por lo que no podría quedar en libertad aunque pagara la caución.WSVN 7 News también reportó que durante la audiencia de fianza el imputado renunció a comparecer y que la orden de retención impide su liberación inmediata.El peso del proceso judicialLa víctima murió años después del ataque, consignó Sun Sentinel. Esa ausencia define una parte central del proceso que ahora se abre, ya que el caso regresa a los tribunales cuando la principal testigo ya no está viva para declarar.A partir de lo publicado por los medios estadounidenses y de lo expuesto por la BSO, la acusación dependerá en gran medida de la evidencia biológica conservada, de la cadena de custodia y de la forma en que los fiscales reconstruyan lo ocurrido en 1987.Casi cuatro décadas después, la investigación encontró en una muestra de ADN la respuesta que no había podido ofrecer en 1987.Ahora será la Justicia de Florida la que deba determinar si esa evidencia alcanza para cerrar un caso que permaneció abierto durante tantos años. Navegación de entradasBrote de ciclosporiasis en EE. UU.: amplían alerta a 15 estados por lechuga contaminada