Un brote de sarampión en Nuevo México dejó en 2025 un costo social de USD 5,4 millones, según una estimación difundida por investigadores de salud pública sobre uno de los episodios que marcaron el repunte de esta enfermedad prevenible en Estados Unidos.De acuerdo con un reporte de Reuters, el cálculo incluye la atención médica, la respuesta sanitaria y la pérdida de productividad vinculada no solo a los 100 casos confirmados, sino también a 205 contactos expuestos y aislados y a 133 trabajadores de salud pública que participaron en la contención.Un solo brote puede implicar millones de dólares en gastos aunque el número de contagios parezca acotado. En este caso, el impacto económico promedio superó los USD 53.000 por caso, al sumar hospitalizaciones, consultas, pruebas de laboratorio, campañas de vacunación, rastreo de contactos, cuarentenas y ausencias laborales de pacientes y cuidadores.Cómo se distribuyó el costo del broteEl componente más alto correspondió a la respuesta de salud pública. El estudio calculó en USD 3,2 millones ese rubro dentro del brote de Nuevo México, con una porción central ligada a actividades de vacunación que absorbieron cerca de USD 2,1 millones.Según detalló la agencia Reuters, esas tareas incluyeron campañas para elevar la cobertura, gestión de casos y seguimiento de personas expuestas. El análisis fue elaborado por investigadores del Departamento de Salud de Nuevo México y de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), y se publicó en Annals of Internal Medicine.El trabajo examinó el episodio desde una perspectiva social amplia. Esa metodología incorporó costos laborales, materiales y de traslado de la respuesta oficial, además de las pérdidas asociadas al aislamiento, la cuarentena, el cuidado de menores y la interrupción de la actividad de adultos infectados o expuestos.Los gastos médicos y la pérdida de productividadLos costos médicos directos resultaron menores que los de la respuesta institucional, aunque siguieron siendo relevantes. El estudio estimó en USD 290.000 ese apartado, con USD 238.000 por siete hospitalizaciones, USD 32.000 por 79 consultas ambulatorias y USD 20.000 por 1.286 pruebas de laboratorio.A esa cifra se añadió una pérdida de productividad de casi USD 1,6 millones. Esa suma abarcó ausencias laborales de pacientes adultos, de cuidadores de menores de 15 años, de contactos obligados a guardar cuarentena y de una de las personas afectadas que murió durante el brote.De acuerdo con Reuters, los autores advirtieron que la estimación puede tener desvíos por falta de algunos datos. Entre los gastos no disponibles o no incluidos mencionaron medicamentos de venta libre, traslados para recibir atención y límites derivados del uso de datos de seguros en lugar de costos médicos reales.El origen del brote y su expansiónEl brote comenzó en enero de 2025 en una comunidad con baja cobertura de vacunación del oeste de Texas y cruzó la frontera estatal hacia Nuevo México en febrero. Los primeros casos detectados en ese estado aparecieron en condados limítrofes, y el episodio se extendió hasta septiembre, cuando los CDC lo dieron por terminado.El artículo académico precisó que hubo 99 casos vinculados al brote dentro de un total de 100 contagios confirmados en nueve condados de Nuevo México, además de una muerte. La investigación definió como participantes a los respondedores sanitarios, los pacientes confirmados y los contactos expuestos que quedaron bajo seguimiento.Reuters señaló que este episodio formó parte de un repunte más amplio del sarampión en Estados Unidos. En 2025, el país registró su mayor número de casos desde 1992, y en 2026 ya se confirmaron más de 2.300 infecciones, una cifra que superó el total del año anterior y llevó el conteo anual al nivel más alto en 35 años.Qué muestra el estudio sobre el impacto de los brotesLa investigación no se limitó a medir cuánto cuesta tratar a quienes enferman, sino cuánto demanda sostener el sistema de respuesta cuando reaparece una enfermedad altamente contagiosa.Los autores sostuvieron que esos datos pueden servir a autoridades y responsables presupuestarios para evaluar recursos destinados a vacunación y preparación ante brotes.En un comentario citado en la cobertura, Katherine Wells, de Lubbock Public Health, escribió en julio en el American Journal of Public Health sobre el brote del oeste de Texas que luego se expandió a Nuevo México. “Cuando la gente oye que en Lubbock hubo 50 casos de sarampión en 2025, suele imaginarse algo que se puede controlar. Pero 50 casos de sarampión no son eso”, afirmó.Wells añadió que cada caso activa una cadena de exposiciones, respuestas y alteraciones del sistema. También sostuvo que la cobertura de vacunación disminuye en distintas zonas de Estados Unidos y que las condiciones que frenan la propagación del sarampión muestran un deterioro, mientras el estudio plantea que reforzar la inmunización puede reducir el costo social de futuros brotes. Navegación de entradasPor qué la generación que menos alcohol bebe en EE. UU. es la que más vapea y consume marihuana Nueva York alcanzó un nuevo récord de energía solar: abastecerá a 1,3 millones de clientes