Cuenta Xabier Anduaga que la historia que más lo emociona es la suya. La historia de amor con Elena Barbé, la maestra de canto que modeló su voz, que luego lo preparó para ingresar al conservatorio y para presentarse a cada una de las audiciones y los concursos con que forjó una carrera extraordinaria. La mujer que finalmente en la fama y el estrellato internacional, está a su lado compartiendo tanto los sacrificios como las mieles del éxito.En otro orden de cosas, cuenta también que fue la Argentina el país que le dio la primera oportunidad. “Cuando todavía no era nadie” y el Colón llevaba más de un siglo siendo el Colón.Al coliseo porteño “uno de los teatros más importantes del mundo y de la historia” regresa el tenor vasco, consagrado a los 31 años como una de las mejores voces líricas del momento. Lo hará esta noche en un concierto con orquesta bajo la dirección de Constantine Orbelian, junto a la soprano Hera Park como artista invitada, en la programación del Ciclo Aura, con un programa que celebra, desde su debut, diez años de trayectoria profesional.Requerido en los escenarios operísticos más prestigiosos (Viena, Londres, Nueva York, Múnich, Berlín y París, entre otros), es además un referente en la zarzuela, ganador en ambas categorías del Concurso Operalia 2019 y del primer premio del International Opera World como mejor cantante joven de 2020. Días antes de llegar a Buenos Aires, Xabier Anduaga dialogó desde Madrid con LA NACION.“Este es un concierto muy importante para mí porque vuelvo a uno de los grandes teatros de la historia de la ópera y de la música, y a un país, la Argentina, que todo lo vive con una ilusión y una fuerza inmensas”, afirma el tenor desde la capital española donde se encontraba grabando su primer disco solista, sobre ésta, su tercera visita al país (estuvo en 2018 para La italiana en Argel de Rossini y en 2023 para Anna Bolena de Donizetti en versión concierto semi-escenificado). “Y llego justo en el mes en que cumplo diez años de carrera con la alegría de vivir este aniversario en el escenario del Colón ahora con un recital solista. El repertorio está pensado para eso: las arias que me acompañaron durante esta década y me ayudaron a empezar en el Covent Garden (Londres) y en el MET (Nueva York). Es la música con la que gané concursos, audiciones y contratos”.–De La Traviata (Verdi), Werther (Massenet), L’elisir d’amore o La fille du régiment (Donizetti) y de la ópera en general hay mucha difusión. ¿Qué podés comentar de la zarzuela y música española, temáticas y compositores?–Elegí la zarzuela y es un poco romántico lo que voy a decir, pero considero que es la muestra y la definición de lo que une a los españoles con los argentinos a través de la lengua. Creo que compartimos muchas más cosas buenas de las que parece y la zarzuela lo demuestra. Ahora que tenemos tan vivo el fútbol y la final, surgen las cosas malas y parece que todos nos odiamos. Pero tenemos que darnos cuenta de lo bueno que nos une como la zarzuela.–¿Cómo surgió la asociación con Hera Park y Constantine Orbelian, quien además presenta el debut de la orquesta Ciclo Aura?–Es la primera vez que hacemos música juntos. A Hera no la conocía personalmente. Con Constantine sí había tenido ocasión de hablar y compartir ideas, pero nunca trabajar. Nos es muy fácil porque nuestras voces compatibilizan bien y porque tenemos la misma idea sobre lo que es hacer un concierto bonito para nosotros y para el público, y la manera de buscar la mayor belleza posible en lo que se canta.–¿Qué es lo “bonito” no solo en el concierto sino en la voz?–Cuesta decirlo, pero creo que lo que más he trabajado y conseguido es la igualdad en toda mi tesitura, que no se escuchen cambios cuando voy a la zona aguda o la medio-grave. Los directores y el público destacan mis agudos, que es lo que se requiere de los tenores evidentemente, y en el repertorio que hago es lo más necesario. Y lo que se verá en el concierto, ¡porque no pararé de cantar agudos!–Te formaste con el legendario Alberto Zedda, director y máxima autoridad para el belcanto. ¿Qué y cómo enseñaba el maestro?–Le debo mucho a Zedda no solo por enseñarme el belcanto sino también lo relativo a preparar un personaje más allá de lo que se escucha. Lo importante de la palabra y de cómo trabajar vocalmente a tal nivel de detalle en cada nota como para hacer que al final todo parezca fácil. Trabajar fragmento por fragmento para que cuando se junte, en la homogeneidad y la fluidez, todo parezca sencillo.–¿Qué aspectos de la identidad vasca sentís que impregnan tu personalidad y modo de entender el arte?–Los vascos tenemos una tradición musical y coral gigante. Tengo la suerte de haber nacido y vivido en San Sebastián, donde tenemos grandes coros. Me formé en el Orfeón Donostiarra, que es un coro amateur que canta con directores de primerísimo nivel. Desde los 14 años tuve oportunidad de ser dirigido por Riccardo Chailly, Simon Rattle, Tilson Thomas, y de conocer la música profesional. Los rasgos vascos en mis maneras son el respeto a todo el mundo, porque desde pequeños nos enseñan a respetar a todos, y el trabajo duro y la seriedad. ¡A menudo nos dicen que somos demasiado serios! View this post on Instagram–Mencionaste el mundial de fútbol, hoy un tema ineludible. ¿Qué opinás respecto de la caracterización masiva que se está haciendo de la Argentina, en particular de lo que escuchaste en España desde los medios de comunicación, redes y referentes importantes?–Lo que se dice de la Argentina es totalmente falso. Y lo digo por cómo he sido tratado yo. Tenemos un vínculo fuerte y de muchos años. Cuando estuve en 2018, yo recién había debutado en 2016 y la Argentina, en particular el Colón, fue el teatro que me dio la primera oportunidad de mi vida. Yo no era nadie y el Colón ¡uno de los teatros más importantes del mundo y de la historia! me dio un lugar. Estuve trabajando durante un mes y cada persona, desde el que hacía los zapatos, la sastrería, los maquillajes, todos me trataron muy bien. Jamás una mala cara, ni hablar de maltratos, ni siquiera de malas maneras. Son acusaciones infundadas. Yo solo he recibido felicidad, entusiasmo y ganas de hacer música. En el reparto había gente de muchos países, y a nadie se le hizo la más mínima diferencia por su origen, país, lengua o raza. Yo no he vivido nada de lo que se dice de los argentinos. Al contrario. Por eso me parece indignante: porque es completamente falso lo que se está diciendo.–¿Qué es lo que más te emociona de tu trabajo?–Soy muy simple. Me emociona terminar la función y encontrarme con mi esposa diciéndome que “todo ha estado bien”. Elena además de ser mi mujer y estar siempre a mi lado, es mi maestra. Once años viajando juntos a todas partes desde que nos conocimos en San Sebastián. Ella era la profesora del Orfeón Donostiarra. Yo necesitaba que alguien me diera clases para entrar en el conservatorio. Le pedí ayuda y me tomó de alumno. Después que aprobé el examen de ingreso y dejé sus clases, un día la llamé y le dije: si no nos vemos para estudiar, ¿podemos tomar un café? Y desde allí hasta el día de hoy. En este disco que estoy grabando es ella la que me da la luz verde, o la luz roja. Vocalizamos y calentamos la voz antes de cada función, juntos, y luego, cuando termino, ella viene corriendo y lo primero que hacemos es mirarnos para saber cómo salió todo. Esto es el 90 por ciento de la fuerza con la cual he llegado a lo que soy. Por eso lo más emocionante de mi vida es compartir esta profesión con ella, y ahora con nuestro hijo Leo, de 2 años. Elena es un poco mayor que yo, me lleva diez años. Pero nunca nos ha importado nada. Solamente estar juntos y el resto… ¡la verdad que el resto nos da todo igual!Para agendarRecital de Xabier Anduaga (tenor). Artista invitada: Hera Park (soprano). Orquesta del Ciclo Aura. Dirección: Constantin Orbelian. Repertorio: obras de Rossini, Donizetti, Massenet, Verdi, Bizet, De Falla, Sorozábal, Calleja y otros. Función: lunes 3 de agosto a las 20. Sala: Teatro Colón, Libertad 621. Organiza: Ciclo Aura Navegación de entradasRosalía, la única: del “Madre mía, qué lío el otro día” al concierto que nunca olvidaremos