Este fin de semana entran en vigor en Nueva Jersey las nuevas normas y sanciones para la obtención de licencias de bicicletas y monopatines eléctricos
Este fin de semana entran en vigor en Nueva Jersey las nuevas normas y sanciones para la obtención de licencias de bicicletas y monopatines eléctricos

Este domingo 19 de julio marca un cambio significativo para quienes utilizan bicicletas eléctricas y monopatín eléctricos en Nueva Jersey, ya que entra en vigor un nuevo marco legal destinado a regular su uso. La decisión de endurecer la normativa se produce tras un crecimiento notable en la popularidad de estos vehículos, así como un aumento paralelo en los incidentes viales que involucran a sus usuarios. A partir de hoy, quienes deseen circular por las calles del estado deberán cumplir con una serie de requisitos específicos que buscan, según las autoridades, mejorar la seguridad tanto de ciclistas como de peatones.

El conjunto de nuevas reglas establece parámetros claros en cuanto a la edad mínima, la obtención de licencias y la necesidad de registro e, incluso, de seguro para ciertos vehículos. Estas condiciones representan un cambio drástico respecto a la regulación anterior, que era mucho menos restrictiva y permitía a personas de diversas edades circular sin mayores exigencias legales.

En adelante, los usuarios de bicicletas eléctricas y monopatines eléctricos deberán tener al menos 15 años para poder circular legalmente. Esta nueva restricción de edad responde a la preocupación de las autoridades ante el uso, cada vez más extendido, de estos medios de transporte por parte de adolescentes y menores. El sargento de policía de Woodbridge, Joseph Angelo, explicó que, entre los 15 y los 16 años, los jóvenes pueden obtener una licencia específica para ciclomotor: “A partir de los 17 años, puedes usar tu ciclomotor o sacarte una licencia de conducir normal”, puntualizó el agente.

La normativa de Nueva Jersey fijó en 15 años la edad mínima para circular con bicicletas eléctricas y monopatines eléctricos (AP)

La normativa también exige que todos los motociclistas, sin distinción de edad, utilicen casco obligatoriamente. Además, será imprescindible obtener una licencia y registrar el vehículo correspondiente. Las bicicletas motorizadas que superen los 32 km/h deberán contar con un seguro, equiparando su estatus legal al de otros vehículos motorizados en el estado. Este conjunto de requisitos sitúa a Nueva Jersey como uno de los estados con mayor nivel de regulación para este tipo de movilidad personal.

El desconocimiento o el incumplimiento de estas nuevas normas puede acarrear consecuencias directas y severas. La policía de Nueva Jersey advierte de la importancia de informarse adecuadamente para evitar multas y otras sanciones. Entre las medidas disuasorias previstas, destaca la posibilidad de que las autoridades confisquen bicicletas eléctricas o monopatines eléctricos de quienes infrinjan la ley. El mensaje de las fuerzas de seguridad es claro: quienes no se adapten a la nueva normativa se exponen a perder su vehículo y a recibir sanciones económicas.

La entrada en vigor de estas regulaciones no es casual ni arbitraria. Responde a un contexto en el que los accidentes relacionados con vehículos eléctricos ligeros han experimentado un incremento notable. El caso de Tram, una mujer de 23 años, ilustra la gravedad de la situación: el año pasado, sufrió la fractura de varios huesos del tobillo tras chocar con un bordillo mientras montaba un monopatín eléctrico en el norte de Bergen. “Me caí. Y obviamente no pude levantarme porque tenía la pierna completamente flácida”, relató. La joven necesitó una cirugía en el Centro Médico Universitario de Hackensack y, desde entonces, ha decidido dejar de usar este tipo de vehículos.

Las bicicletas motorizadas que superen los 32 km/h deberán contar con seguro en Nueva Jersey (Foto de Bloomberg por David Paul Morris)

La experiencia de Tram no es un hecho aislado. Según médicos de urgencias, como la doctora Alina Mitina del HUMC, los hospitales han notado un aumento considerable de accidentes vinculados a la movilidad eléctrica personal. “Las lesiones varían, ¿verdad? Pueden ser desde raspaduras por caídas, que son bastante simples, hasta fracturas, traumatismos craneoencefálicos y hemorragias internas”, detalló Mitina, quien remarcó que los traumatismos craneoencefálicos son probablemente lo más común entre estos pacientes. Este panorama sanitario refuerza la percepción de que la proliferación de bicicletas y monopatines eléctricos, sin reglas claras, ha tenido consecuencias directas en la salud pública.

A pesar de la contundencia de las cifras y de las medidas adoptadas, la llegada de las nuevas leyes ha suscitado un debate intenso sobre su verdadera capacidad para mejorar la seguridad vial. Los defensores del ciclismo, como Beatriz Bofill de Bike JC, consideran que la clave no reside en endurecer las sanciones ni en elevar los requisitos burocráticos, sino en crear infraestructuras seguras. “Lo que hace que andar en bicicleta o en bicicleta eléctrica sea seguro es la infraestructura adecuada. Por eso, necesitamos urgentemente carriles bici protegidos”, afirmó Bofill.

Por su parte, el sargento Angelo sostiene que la rigidez de las nuevas reglas es necesaria y puede traducirse en vidas salvadas. “Algunos dirán que son demasiado estrictos. Yo estoy a favor de la rigidez. Creo que la seguridad es primordial”, declaró. Este contraste de opiniones refleja la complejidad del fenómeno y anticipa un periodo de adaptación en el que tanto autoridades como usuarios deberán ajustar sus prácticas a un nuevo marco normativo.