La canasta básica en EE. UU. cuesta USD 1.200 más que antes de la pandemia, pese a la moderación de la inflación
La canasta básica en EE. UU. cuesta USD 1.200 más que antes de la pandemia, pese a la moderación de la inflación

Una familia en Estados Unidos podría estar gastando USD 1.200 más al año en alimentos básicos que en 2020, según estimaciones elaboradas a partir de la evolución de precios del Índice de Precios al Consumidor de la Oficina de Estadísticas Laborales.

El dato, construido a partir de los registros difundidos el martes 14 de julio de 2026, refleja que, aunque la inflación general se moderó a 3,5% interanual en junio, la compra de productos esenciales siguió siendo más cara que antes de la pandemia.

El impacto se percibió en el mostrador del supermercado y en la planificación doméstica. Un carrito básico de diez artículos esenciales que en 2020 se ubicaba entre USD 45 y USD 50 hoy costó entre USD 60 y USD 70.

Esa brecha explicó por qué muchos hogares recortaron cantidades, cambiaron marcas y reordenaron su presupuesto mensual para asegurar lo indispensable, incluso en un contexto en el que el índice general mostró una desaceleración.

La presión también fue desigual. Para familias hispanas con ingresos limitados, el aumento se volvió más visible porque la comida suele representar una proporción mayor del gasto total.

En términos prácticos, lo que antes permitió completar una despensa más amplia hoy apenas alcanzó para cubrir lo básico, con menos margen para sumar productos frescos o proteínas de mayor precio.

La pregunta que se repitió en 2026 —por qué, si la inflación general aflojó, la comida siguió pesando tanto— tuvo una respuesta directa: los precios de los alimentos no bajaron y la moderación del índice general no se trasladó plenamente a la mesa. La vida cotidiana se ajustó por la vía del consumo: se compró distinto, se compró menos o se priorizaron opciones más baratas.

Alzas acumuladas y un carrito que cambió de escala

La Oficina de Estadísticas Laborales informó que los alimentos acumularon un alza cercana al 23% entre 2020 y 2026, con subas de 60% en huevos, 25% en carne de res, 18% en leche y 20% en pan y cereales (AP Foto/Nam Y. Huh, Archivo)

De acuerdo con la Oficina de Estadísticas Laborales, los alimentos en general acumularon un incremento cercano a 23% entre 2020 y 2026. Dentro de esa canasta, el salto fue más fuerte en algunos rubros: los huevos registraron picos de 60%, la carne de res subió 25%, la leche 18% y el pan con los cereales 20%.

El organismo sintetizó ese panorama con una definición incluida en su informe: “El costo de los alimentos sigue siendo una de las principales presiones inflacionarias para los hogares”.

Ese encarecimiento no se midió solo en porcentajes, sino en decisiones de compra. En el día a día, la misma lista de productos requirió más visitas a tiendas con descuentos, comparaciones de precios más agresivas y, en algunos casos, sustituciones que alteraron la calidad o la variedad de la dieta.

A la vez, la suba se combinó con un crecimiento salarial que, en varios sectores, avanzó con lentitud frente a los precios, lo que amplificó el ajuste sobre quienes tuvieron ingresos restringidos.

En ese contexto, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos estimó que una familia que en 2020 gastaba USD 500 al mes en comida ahora desembolsó entre USD 600 y USD 650, según el estado en el que vivió.

El secretario de Agricultura de Estados Unidos, Tom Vilsack, lo resumió así: “El acceso a alimentos asequibles sigue siendo un desafío clave para millones de estadounidenses”.

Las consecuencias de ese cambio se tradujeron en elecciones concretas dentro del hogar: comprar menos proteína, reemplazar marcas por alternativas más baratas, reducir la compra de productos frescos, optar por alimentos de menor precio y menor densidad nutricional, o depender de programas de asistencia para completar el mes.

Por qué subieron: logística, salarios e insumos bajo tensión

El aumento de los alimentos en Estados Unidos respondió a problemas en la cadena de suministro, mayores costos de transporte y combustible, subas salariales y conflictos que afectaron granos y fertilizantes (REUTERS/Lucy Nicholson/File Photo)

El aumento de los alimentos respondió a factores acumulados desde la pandemia. El cuadro incluyó interrupciones en las cadenas de suministro entre 2020 y 2022, encarecimiento del transporte y del combustible, mayores salarios en los sectores agrícola y logístico, y conflictos internacionales que afectaron el acceso a granos y fertilizantes.

En esa línea, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) advirtió: “Los precios globales de alimentos alcanzaron niveles históricamente altos tras la pandemia”, aunque mostraron una estabilización reciente. Esa estabilización, sin embargo, no equivalió a un retroceso: implicó que los precios dejaron de subir con la misma velocidad, pero se mantuvieron elevados.

Los datos más recientes de la Oficina de Estadísticas Laborales también mostraron que los alimentos para el hogar siguieron aumentando a un ritmo de entre 3% y 5% anual.

En paralelo, comer fuera del hogar avanzó todavía más rápido, con incrementos de hasta 6% al año, lo que encareció hábitos cotidianos como restaurantes y comida preparada, y redujo la posibilidad de compensar el gasto con alternativas externas.

La oficina también describió el comportamiento del consumo frente a ese escenario: “Los consumidores siguen ajustando sus patrones de gasto para adaptarse a precios más altos”. Ese ajuste, para muchos hogares, ya no fue un cambio puntual sino una reorganización sostenida: se redefinió qué se compró, con qué frecuencia y bajo qué criterios.

Dentro de las estrategias de ahorro mencionadas en el texto aparecieron la compra de marcas genéricas o marcas propias de las tiendas, el uso de descuentos y cupones digitales, la planificación semanal de menús, la elección de productos de temporada y la reducción de compras impulsivas.

En conjunto, esos movimientos pudieron representar un ahorro de entre USD 50 y USD 100 al mes, según la misma estimación.

Además, existió asistencia pública para hogares elegibles. Programas como SNAP ofrecieron apoyo alimentario en Estados Unidos a familias que no lograron absorber el aumento del costo de vida con sus ingresos actuales, en un escenario en el que la inflación se moderó pero el costo de la canasta esencial continuó en un nivel más alto que el de 2020.