El programa de Utah permite renovar recetas con el chatbot de IA Doctronic sin pasar por el consultorio y abrió un debate en Estados Unidos sobre si una máquina puede asumir tareas reservadas a médicos con licencia.La discusión creció porque la empresa prevé avanzar hacia renovaciones automatizadas, según informó The Associated Press.El programa comenzó este año bajo un “sandbox” regulatorio de Utah, un mecanismo que permite a funcionarios estatales dejar sin efecto ciertas leyes para empresas de IA que ofrecen tecnología considerada prometedora.Ese marco habilitó a Doctronic a lanzar un sistema que, para muchos especialistas, roza una atribución que la ley reserva a profesionales licenciados.“Hemos cruzado un umbral en términos de darle a algo que no es humano una licencia médica, queramos o no llamarlo así”, dijo el médico Eric Bressman, de la Universidad de Pensilvania, citado por la agencia.Bressman y otros expertos aclararon que no rechazan la prescripción asistida por IA, pero sostienen que debería cumplir estándares comparables a los exigidos a los médicos.Cómo funciona el sistema y qué objeciones generaEn el programa de Utah, los residentes pueden ingresar a un sitio web de Doctronic, confirmar su identidad y completar un cuestionario sobre recetas y antecedentes médicos: el sistema verifica la existencia de una prescripción válida mediante una base de datos farmacéutica nacional y, si no detecta problemas, renueva la receta y la envía a una farmacia local.Si el pedido requiere más atención, deriva al paciente a un médico del servicio de telesalud de la empresa.El sistema de recarga está supervisado por una junta de cinco especialistas en inteligencia artificial, ninguno de ellos médico, que afirmó haber implementado varias salvaguardas. En la fase inicial, todos los pedidos de renovación son revisados por médicos humanos.La junta médica estatal cuestionó el alcance del programaEl presidente de la junta estatal de licencias médicas, el médico de familia Alan Smith, dijo que él y sus colegas se enteraron de la existencia del programa cuando su lanzamiento de enero apareció en las noticias.En una carta enviada en marzo al estado, 11 integrantes de esa junta pidieron suspenderlo por los riesgos de renovar automáticamente medicamentos con efectos adversos o posibles interacciones.“Básicamente nos dijeron: ‘Sí, esto está ocurriendo. Y no, ustedes no tienen voz en esto’”, afirmó Smith. El médico precisó que hablaba a título personal.La controversia también expuso un conflicto regulatorio más amplio: la tecnología médica suele quedar bajo órbita federal, mientras que el ejercicio profesional de la medicina es regulado por los estados.Los directivos de Doctronic sostienen que su sistema de IA forma parte de una práctica médica regulada por Utah. Pero la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos, la FDA, debería supervisar herramientas de IA que afectan de manera directa la atención o la toma de decisiones médicas, una línea que, según algunos expertos, la empresa ya habría cruzado.Consultados sobre si buscaron autorización de la FDA, los ejecutivos de la firma no respondieron de forma concreta. “Nuestro objetivo aquí es realmente encontrarnos con los pacientes donde necesitan atención médica”, dijo el médicoAdam Oskowitz, cofundador de la compañía junto con un empresario del sector tecnológico. “Tratamos de no meternos demasiado en los detalles regulatorios”.Los médicos advierten por medicamentos sensibles y cambios clínicosOskowitz imagina un futuro en el que muchas tareas médicas rutinarias, incluidos pedidos de estudios y análisis de resultados, sean descargadas sobre Doctronic para que los médicos puedan atender a miles de pacientes más de los que manejan hoy.Smith objetó que la lista de 190 medicamentos aptos para renovación incluye anticoagulantes, que pueden volverse peligrosos si el paciente desarrolla úlceras estomacales u otras condiciones que causan hemorragias internas.“Muchas veces, cuando veo a la gente después de seis meses, encuentro que su historia clínica o su situación cambió”, explicó. “Que algo haya sido recetado antes no significa que siga siendo apropiado ahora”.La Asociación Médica Estadounidense expresó inquietudes similares y advirtió que “las renovaciones de recetas no son casillas rutinarias para marcar”.Zach Boyd, responsable de la oficina de IA de Utah, respondió que Doctronic ha sido hasta ahora demasiado cautelosa y que suele escalar a médicos decisiones poco controvertidas.A raíz de las preocupaciones de seguridad, varios fármacos fueron retirados de la lista de medicamentos elegibles para renovación, entre ellos uno usado para latidos cardíacos irregulares.Los datos disponibles y la expansión del modelo en otros estadosUtah difundió datos iniciales del programa y Doctronic planea publicar estudios revisados por pares más adelante este año. Por ahora, la única publicación sobre su tecnología es un trabajo escrito por científicos de la empresa que no fue evaluado de forma independiente.Ese estudio analizó si el sistema podía diagnosticar correctamente enfermedades a partir de registros de 500 consultas de telesalud. En ese conjunto, los diagnósticos de Doctronic coincidieron con los de médicos humanos en el 80% de los casos.Bressman sostuvo que Utah debió exigir de antemano datos específicos sobre renovaciones de recetas, en lugar de pedirlos después de que el sistema ya estaba en funcionamiento.“En gran medida, están aceptando de buena fe la palabra de la empresa de que está a la altura de la tarea”, señaló al medio.El debate no se limita a Utah. Texas y Wyoming también están dejando sin efecto algunas reglas para el uso de IA, mientras legisladores de Iowa, Idaho y otros estados presentaron proyectos para otorgar licencias formales a servicios médicos basados en inteligencia artificial.Muchas de esas iniciativas se basan en un modelo del Cicero Institute, un centro de estudios favorable a la IA fundado por Joe Lonsdale, cofundador de la empresa de software de inteligencia artificial Palantir.Adam Meier, director de políticas de salud de esa organización, atribuyó la resistencia principalmente al temor económico de médicos y otros trabajadores sanitarios.Para Daniel Aaron, profesor de la facultad de derecho de la Universidad de Utah, la expansión de estas empresas bajo marcos regulatorios dispares puede favorecer sus negocios en el corto plazo.“Pero, a largo plazo, creo que corren el riesgo de comprometer la confianza pública y alimentar una reacción en contra”, dijo a The Associated Press.La FDA indicó que no autorizó ningún chatbot de IA, aunque afirmó que busca alentar la innovación médica y acercar nuevas tecnologías a los pacientes, con la seguridad “en el centro de cada decisión”. 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