Un joven futbolista de 20 años. Que a los 16 ya debió dejar su hogar en busca de cumplir sus sueños de Premier League, contratado por Liverpool para comenzar su desarrollo desde abajo, lo que desembocó en ser llamado rápidamente como la gran promesa y esperanza de su nación. Y que aunque su camino se llenó de piedras, por estos tiempos de Mundial 2026 sostiene, de repente, una reflexión por de más madura: “El fútbol no lo es todo. Me encantaría jugar siempre, pero si algo me detiene, tal vez, ése sea el plan para mí”. Algo no encaja entre una cosa y otra, pero no deja de ser el caso excepcional de Ben Gannon-Doak, el gran futuro que ya es presente entre las figuras de Escocia, que este sábado venció a Haití (1-0) y lidera su grupo sobre Brasil y Marruecos.El chico lleva los apellidos de sus padres, que lo educaron en un hogar puramente católico, en el que la visita a la iglesia era algo rutinario. El fútbol o, en realidad, las condiciones propias de alguien que destaca y avanza a pasos salteados, empezaron a romper el ritual familiar en la ciudad de Glasgow, donde el joven jugaba para las categorías menores de Celtic. Y se olvidaron una vez que en Anfield pusieron el ojo y se lo llevaron para Inglaterra.Mucho peso encima, así como las distracciones. “Creo que es muy fácil dejarse llevar por el glamour y las redes sociales a medida que se asciende en el nivel”, aceptó en un reportaje con la BBC Escocia. Tras una temporada preparándose con los juveniles, Jürgen Klopp, por entonces entrenador de los Reds, creyó que era el momento de comenzar a foguearlo desde el roce profesional y darle esporádicas y cortas funciones en las diferentes competencias, locales e internaciones. Quedó asentado en el ambiente que el alemán era una especie de admirador de su juego. Sin embargo, a fines de 2023, llegaría el primer cachetazo: una rotura de meniscos que, en medio del furor escocés por su aparición, lo despojaría de la Eurocopa 2024.El remedio buscado, una vez recuperado, fue cederlo a Middlesbrough, del ascenso inglés. Todo marchaba sobre ruedas, pero a inicios de 2025 apareció el segundo golpe, un fuerte desgarro en el muslo que demandó una segunda cirugía. Retornó a Liverpool anticipadamente sin poder jugar por cuatro meses, pero a Bournemouth no le importó y abonó por su pase alrededor de 25 millones de libras.Su desempeño en el triunfo escocésBen Gannon-Doak vs Haiti pic.twitter.com/Z3EQweRNG7— World Cup Arena (@WC2026Arena) June 14, 2026Aunque el camino sinuoso continuaría, pero esta vez jugando para su selección. La noche de la clasificación a la actual cita mundialista, en la que Escocia venció a Dinamarca y sacó boleto directo en noviembre del año pasado, fue agridulce para Gannon-Doak. Apenas iniciado el juego lanzó el centro que asistió a la chilena espectacular de Scott McTominay, pero a los 20 minutos dejó el campo por otra grave lesión, ahora en el tendón de la corva: tres operaciones en casi dos años.El combo significó un clic. Religioso, por cierto. “Sentí que Dios me llamaba“, reflexionó. Dio cuenta de que el fútbol, por momentos, puede aportar a la soledad. “Empecé simplemente rezando; no sabía qué más hacer y, de repente, mi teléfono se llenó de mensajes sobre Dios y pasajes bíblicos. Mi abuela me regaló mi propia Biblia y empecé a leerla”, detalló.La mítica chilena tras su centro🏆 ¿LO COPIÓ A SELLECCHIA DE LA @copapotrero?¡Tremenda chilena de McTominay para el 1-0 de Escocia vs Dinamarca!▶️ Mirá las #WCQ en el Plan Premium de #DisneyPlus.pic.twitter.com/PRsdKHMJap— ESPN Argentina (@ESPNArgentina) November 18, 2025Ben cambió su mirada. El problema dejó de ser problema y sí la oportunidad, la pausa, para prepararse. “Me di cuenta de que empecé a afrontar más fáciles los contratiempos, que ya no los veo como tales. A sentirme mejor y más fuerte física y mentalmente. Siento que es parte del plan de Dios para algo que viene, que no sé qué es, pero que me convirtió en quien soy, en este jugador”, agregó con convicción.Previo a aquella noche de clasificación escocesa, el extremo derecho ya había retomado el camino de la creencia. Por eso, admitió que mantener la balanza equilibrada fue laborioso: “Cuando tuve cosas en la cabeza, como ‘¿por qué me pasa esto?’, tuve que callarme y confiar en Dios. Es una lucha interna mantener mi mente en él y lo que nos dice. Mi fe es mi mayor apoyo, pero fue una montaña rusa”.Fuera de las canchas, Doak luce una cadena sobre su cuello con la imagen del Arcángel San Miguel. Comenta que prefiere leer la Biblia en solitario y no en el ambiente de un vestuario en el que “hay muchas religiones diferentes”, aunque sí se hace un espacio y reza antes de cada encuentro. Y entiende, llamativamente a su edad, el otro lado de su fama: “Estamos en el ojo público: hemos sido bendecidos con una plataforma para hacer lo correcto, difundir la palabra de Dios y ser buenos ejemplos para la gente”.Anoche, el atacante hizo estragos sobre la banda derecha. Antes de que su selección encontrara el gol de John McGinn, tras un centro peligroso del joven, y después, sosteniendo el balón lejos del peligro de Haití y ganando infracciones con su juego directo y vertiginoso.DOAK festejó ASÍ ganar un SAQUE DE ARCO 🤯🏴#MundialEnDSPORTS #FIFAWorldCup pic.twitter.com/G3PhGSdrBC— DSPORTS (@DSports) June 14, 2026Entre las figuras de Escocia, es Gannon-Doak el que está llamada a ser la esperanza de un país que anhela pasar la fase de grupos por primera vez en nueve ediciones. Una montaña rusa en la que solo Dios sabe qué le preparó. Navegación de entradasMundial 2026, EN VIVO: los debuts de Alemania y Ecuador, los partidos de hoy y las últimas noticias, este domingo 14 de junio El rascacielos de Nueva York que sorprende a los transeúntes