Un ex comandante talibán fue condenado a 42 años de prisión por el asesinato de soldados estadounidenses y el secuestro de periodistas
Un ex comandante talibán fue condenado a 42 años de prisión por el asesinato de soldados estadounidenses y el secuestro de periodistas

El ex comandante talibán Haji Najibullah recibió una condena de 42 años de prisión tras ser considerado responsable de delitos relacionados con el secuestro de una periodista galardonada con el Premio Pulitzer y por su apoyo a operaciones que terminaron con la muerte de tres soldados estadounidenses.

Durante la audiencia en el tribunal federal de Manhattan, el periodista David Rohde encaró a Najibullah y recordó los hechos: “La toma de rehenes es un crimen cruel y cobarde. Los familiares pasan semanas y meses pensando que tienen el poder de salvar la vida de su ser querido”, expresó, para luego subrayar que esa idea es “una ilusión” porque las familias no cuentan con la influencia ni los recursos para pagar los rescates.

Najibullah, de 50 años, admitió haber brindado armas y apoyo material a los talibanes entre 2007 y 2009, y reconoció que sabía que serían utilizadas contra soldados estadounidenses. A través de un intérprete, pidió disculpas a Rohde y su familia: “Lo que le sucedió fue terrible, y lamento profundamente mi papel en ello”.

La condena pone fin a un proceso judicial que expuso las consecuencias del accionar talibán en Afganistán y Pakistán. En 2008, Rohde, otro periodista y un conductor fueron secuestrados y permanecieron más de siete meses cautivos, hasta que lograron escapar de un complejo controlado por los talibanes.

Najibullah se declaró culpable en abril de 2025 de conspirar para tomar rehenes y de proporcionar apoyo material al terrorismo. Su defensa argumentó que las acciones respondieron a la necesidad de proteger a su patria durante la guerra, y solicitó una pena de 18 años. El hombre fue detenido en Ucrania y luego extraditado a Estados Unidos en 2020.

El periodista David Rohde sale de un tribunal federal de Nueva York tras intervenir en la vista de sentencia de un antiguo comandante talibán que fue condenado el martes 9 de junio de 2026 (AP/Larry Neumeister)

La jueza Katherine Polk Failla rechazó la mayoría de las peticiones de clemencia, aunque reconoció que Najibullah había enfrentado condiciones carcelarias severas durante seis años, incluso en la pandemia, y valoró su declaración de culpabilidad como un atenuante para evitar mayor sufrimiento a las víctimas.

El caso ejemplifica el alcance de la justicia estadounidense frente a delitos internacionales de terrorismo y secuestro. Najibullah fue sentenciado por el secuestro de periodistas y por su participación en ataques mortales contra militares estadounidenses, tras aceptar su responsabilidad en el tribunal y recibir la condena correspondiente.

Al tomar la palabra, Rohde recordó que “fueron las mentiras de Najibullah” las que lo llevaron a una supuesta entrevista, que terminó siendo una emboscada. Nombró varias veces a los soldados estadounidenses asesinados por los cómplices de Najibullah, visiblemente conmovido por el recuerdo y el dolor de sus familias.

Rohde calificó como “el mayor error de mi vida” haber concertado la entrevista con Najibullah. Añadió que nunca lo habría hecho si hubiese sabido de su implicación en la muerte de soldados estadounidenses.

El periodista David Rohde sale de un tribunal federal de Nueva York tras intervenir en la vista de sentencia de un antiguo comandante talibán que fue condenado el martes 9 de junio de 2026 a una pena de prisión por secuestrar a Rohde y a otras dos personas, así como por ordenar el asesinato de soldados estadounidenses (AP/Larry Neumeister)

En su declaración, explicó que los secuestradores lo acusaron de ser espía, “cuando en realidad era un periodista” que quería conocer la perspectiva de un comandante talibán. Al cierre de sus palabras, insistió: “Sigo siendo periodista y no podría estar más orgulloso de formar parte de esta profesión”.

La jueza Failla aclaró que no impuso cadena perpetua, como sugerían las directrices federales, debido a la aceptación de culpa de Najibullah y para evitar revictimizar a los afectados. Sin embargo, enfatizó su convicción de que la responsabilidad de Najibullah no depende de si él ejecutó personalmente los actos más violentos: “No creo que fuera necesario que apretara el gatillo, que decapitara un cuerpo, para ser responsable de lo sucedido”.

En el cierre de la jornada, el fiscal general interino Todd Blanche difundió un mensaje tajante: “Quienes perjudican a los estadounidenses y participan en actos de terrorismo serán perseguidos y llevados ante la justicia, sin importar cuánto tiempo tome”.

(Con información de Associated Press)