La temporada de huracanes de 2026 en el Atlántico se perfila como una de las menos activas de los últimos años para Florida y el sureste y la región sureste de Estados Unidos. Los pronósticos de la NOAA anticipan entre ocho y 14 tormentas con nombre, una cifra por debajo del promedio, debido principalmente al fortalecimiento de El Niño.Este fenómeno climático, que podría alcanzar la categoría de “súper El Niño”, tiene la capacidad de frenar la formación de ciclones tropicales durante el periodo de mayor actividad de la temporada.La influencia de este evento meteorológico se considera que reduce el riesgo para los residentes de la costa atlántica en los meses de mayor riesgo, sobre todo entre agosto y octubre. Los expertos advierten que una temporada tranquila no elimina la posibilidad de impactos.“Solo se necesita una tormenta para que una temporada sea muy mala”, advirtió Ken Graham, director del Servicio Meteorológico Nacional de la NOAA, en declaraciones recogidas por Diario Las Américas.Qué es El Niño y cómo afecta a los huracanesEl Niño corresponde a un patrón natural que aparece cuando las aguas del Pacífico ecuatorial se calientan al menos 0,5 °C por encima de sus promedios históricos. Cuando ese calentamiento supera los 2 °C durante tres meses, los meteorólogos lo clasifican como “súper El Niño”.Este fenómeno es poco frecuente: desde 1950 han ocurrido solo cinco eventos de esa magnitud, según datos citados por Diario Las Américas.El investigador Phil Klotzbach, de la Universidad Estatal de Colorado, ha llegado a llamar al fenómeno de este año “Jurassic El Niño”, por la magnitud que podría alcanzar. El Niño modifica la atmósfera y genera vientos en altura que desorganizan los sistemas tropicales en el Atlántico, lo que reduce el número y la intensidad de las tormentas.En cambio, en el Pacífico oriental, el fenómeno favorece la formación de ciclones.Cuándo y dónde se sienten los efectosLa temporada de huracanes en el Atlántico inicia el 1 de junio y finaliza el 30 de noviembre. El periodo de mayor actividad se concentra entre mediados de agosto y mediados de octubre, con septiembre como el mes históricamente más activo.Los modelos climáticos actuales indican que el fortalecimiento de El Niño podría coincidir con estos meses de mayor riesgo, lo cual limitaría la formación de tormentas en la cuenca atlántica.El Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA confirma esta tendencia: “Las predicciones experimentales indican una alta probabilidad de transición a condiciones de El Niño durante el verano y un fortalecimiento continuo hacia el otoño”, dijo el meteorólogo Nathaniel Johnson en el sitio oficial del organismo.Johnson aclara que la variabilidad climática genera incertidumbre sobre la fuerza exacta que alcanzará el fenómeno.Quiénes lo pronostican y qué cifras esperanLa NOAA y la Universidad Estatal de Colorado coinciden en sus previsiones para 2026: entre ocho y 14 tormentas con nombre, de tres a seis huracanes y hasta tres de categoría mayor. Una temporada promedio en el Atlántico suele registrar 14 tormentas y siete huracanes, por lo que el pronóstico para este año es más bajo.AccuWeather, empresa privada de pronósticos meteorológicos, en cambio, proyecta entre 11 y 16 tormentas con nombre y hasta cinco impactos directos en Estados Unidos.La periodista Michaela Mulligan de Tampa Bay Times, diario local de Florida, remarca que los expertos responsabilizan a El Niño de este panorama más tranquilo para Florida. Aun así, tanto meteorólogos como autoridades insisten en la necesidad de prepararse, ya que el riesgo nunca desaparece por completo.El huracán Andrew, por ejemplo, causó daños el sur de Florida en 1992, un año de El Niño con solo siete tormentas con nombre.Por qué el riesgo persisteLos especialistas repiten una advertencia: una sola tormenta que toque tierra puede convertir una temporada tranquila en una catástrofe. “Es muy importante que todos, desde el sur de Texas, en Estados Unidos hasta Maine, se preparen por igual para cada temporada de huracanes, independientemente del pronóstico oficial”, sostuvo Alex DaSilva, referente de AccuWeather en declaraciones a Diario Las Américas.El Centro de Predicción del Clima, organismo de la NOAA emitió una vigilancia de El Niño en marzo, mientras persistía La Niña, algo inédito en los últimos 15 años, según la NOAA. El calendario es clave: si El Niño intensifica su acción durante el pico de la temporada, el efecto supresor sobre los huracanes será más notorio en la segunda mitad del periodo.Qué recomienda la comunidad científicaEl pronóstico para 2026 indica menor actividad ciclónica en el Atlántico, pero la comunidad científica y los organismos de emergencia recomiendan mantener los planes de contingencia. La posibilidad de un “súper El Niño” introduce cierto alivio para Florida, ya que podría desviar los huracanes hacia el Atlántico abierto y alejar el peligro de la costa este.Aun así, las autoridades recuerdan que la prevención y la información oportuna siguen siendo herramientas para proteger vidas y bienes. “Incluso si se espera una temporada ligeramente por debajo del promedio, aún podemos ver grandes impactos en Estados Unidos”, concluyó DaSilva. Navegación de entradasUna explosión por fuga de gas en un complejo de apartamentos de Dallas dejó tres muertos y cinco heridos Día 899: Operación Pato