Siempre creí que una mujer no tiene por qué elegir un solo camino. Cada una de estas facetas por las que se me conoce me completa de una manera distinta”, dice María Irigaray (31) cuando le preguntan por su apasionada vida. Además de llevar orgullosa la corona de Miss Universo La Plata y haber conquistado el corazón de Darío Lopilato (45), Irigaray cuenta con un extenso currículum que incluye sus carreras como pianista clásica, periodista deportiva, actriz y licenciada en Artes y Tecnología.“La música es algo que llevo dentro desde muy chica y que me atraviesa; el periodismo deportivo me da la posibilidad de visibilizar historias de deportistas mujeres que merecen ser reconocidas, y la actuación me regaló el amor de mi vida porque a Darío lo conocí trabajando en la obra de teatro Vamos a contar mentiras… Todos estos mundos, si bien parecen muy distintos entre sí, juntos me hacen ser quien soy”, cuenta la modelo tras participar del certámen Miss Universo Argentina celebrado el pasado lunes 25 de mayo. Si bien no se llevó la corona para representar a nuestro país en noviembre en Puerto Rico- la misionera Tamara Rogouski fue la gran ganadora de la noche-, Irigaray se muestra feliz con su paso por la competencia. “Ya viví la experiencia hace un par de años y quise volver a participar en un concurso, ya con otra edad, otras prioridades y un nuevo objetivo. Y lo cumplí”, dice orgullosa.–¿Cómo y cuándo surgió la idea de participar en concursos de belleza? –Todo empezó a los 18 años cuando me invitaron a participar para ser la Reina de los Carpinteros en mi ciudad, Concordia (Entre Ríos). Era mi primera experiencia en este mundo y la gané. Con el tiempo sumé más de treinta títulos: Reina Hispanoamericana Argentina, Miss Mundo Entre Ríos, Reina Nacional del Zapallo, Primera Finalista Miss Río de la Plata elegida en Punta del Este, Miss Model Intercontinental elegida en Perú y Miss Mercosur Internacional elegida en Brasil.–¿Qué te atrapa de este tipo de certámenes? –Estos espacios me dieron herramientas que no hubiera encontrado en ningún otro lado: aprendí a manejar los nervios, a hablar en público, a relacionarme con personas muy distintas a mí, a superar la frustración cuando el resultado no es el esperado. La verdad que son experiencias increíbles de intercambio y de crecimiento personal.–A Darío lo conociste trabajando juntos. ¿Qué fue lo primero que te llamó la atención? ¿Y qué es lo que más te gusta hoy? –Lo primero que me llamó la atención fue su forma amable de tratar a las personas, con todos, siempre. Hoy tenemos una relación basada en el respeto, la admiración y el acompañamiento mutuo. Es generoso, compañero, me hace reír, me cuida, me da espacio. Nos potenciamos mucho como pareja.–¿Te gustaría casarte? –¡Me encantaría! Y que sea con él, por supuesto. Por ahora estamos conviviendo y la estamos pasando muy bien. Aunque si me estás leyendo, Darío…, esto es una indirecta.•Agradecimientos: María Irigaray y Karen Godoy (fotografía). Navegación de entradasLlegó a Israel un día antes de la guerra y no conoció la paz: la historia del bahiense que vive entre sirenas y refugios “Fue me dio de golpe”: es psicóloga y productora, su marido se fue de viaje y aprovechó para hacer el negocio que siempre soñó