Arrestaron a un hombre de 82 años por vender crack en Little Havana
Arrestaron a un hombre de 82 años por vender crack en Little Havana

Un hombre de 82 años quedó arrestado en Miami por vender crack a dos personas en un estacionamiento de Little Havana. Se trata de Tomas Casanova, una ciudadano cubano que ahora enfrenta cargos agravados luego de que la policía lo sorprendiera durante una vigilancia encubierta cerca de una clínica de salud, en una zona cercana a escuelas y espacios religiosos.

La policía de Miami informó que el arresto se produjo cerca de las 16:00, cuando los agentes observaron a Casanova entregar droga a dos hombres: Frank Rodríguez-Diaz, de 65 años, llegó en bicicleta, entregó dinero a Raymond Vega, de 58, quien a su vez lo pasó a Casanova.

El hombre mayor sacó una servilleta blanca de su bolsillo, donde guardaba varias piedras de crack, y entregó una a cada comprador. Los agentes detuvieron a los tres en el acto y encontraron a Casanova 11 piedras de crack y USD 50.

También hallaron otras dos piedras en la zona donde estaban los compradores. Según NBC Miami y CiberCuba, la escena quedó documentada en el informe policial.

Cómo ocurrió la detención

Los agentes realizaban una vigilancia en el estacionamiento de Centrum Health, 434 Southwest 12th Avenue. Un oficial dio la señal de intervención tras confirmar el intercambio de droga y dinero. Los tres involucrados quedaron bajo custodia en ese momento.

Al revisar a Casanova, los policías encontraron la servilleta con once piedras de crack y el dinero en efectivo. Junto a los compradores, hallaron dos piedras más de la misma sustancia.

Tomas Casanova enfrenta una retención migratoria adicional a la fianza fijada en USD 15.000, lo que podría derivar en un proceso de deportación (NBC )

Las autoridades acusaron a Casanova de vender crack a menos de 300 metros de una iglesia o tienda de conveniencia, además de posesión de crack y otros delitos relacionados. La ley de Florida contempla penas de hasta 30 años de prisión para quienes cometen este tipo de delitos cerca de zonas protegidas.

La portavoz de la policía de Miami, Kenia Fallat, afirmó que el caso resultó grave porque la venta ocurrió a pocos metros de un colegio. Según Fallat: “Esto pudo haber terminado peor si un niño recogía esas piedras de crack”, según NBC Miami.

La policía ya había recibido varias denuncias de los vecinos por ventas de droga en ese sector.

Quiénes son los implicados

Tomas Casanova tiene 82 años y nacionalidad cubana. No posee la ciudadanía de Estados Unidos, por lo que, además de la fianza fijada en USD 15.000, quedó bajo una retención migratoria. Esta situación podría derivar en un proceso de deportación, según explicaron fuentes judiciales al medio CiberCuba.

Vecinos de Little Havana denunciaron repetidos episodios de venta de drogas, lo que motivó la intervención y vigilancia policial en la zona (NBC )

Casanova ya contaba con antecedentes. En 2014, lo arrestaron en Miami-Dade por cargos de venta y tenencia de cocaína y oxicodona con intención de distribuir, lo que podría agravar su situación legal por reincidencia.

Frank Rodríguez-Diaz, de 65 años, y Raymond Vega, de 58, también fueron detenidos en el acto por posesión de droga, según el informe policial (NBC )

Frank Rodríguez-Diaz, de 65 años, recibió cargos por posesión de crack y otros delitos. En el caso de Raymond Vega, de 58 años, las autoridades continuaban investigando y no habían divulgado cargos específicos al cierre de la información.

Por qué intervino la policía en Little Havana

La intervención policial respondió a denuncias de vecinos sobre la venta de drogas en la zona. El estacionamiento donde ocurrió el hecho está cerca de escuelas y comercios, lo que motivó la vigilancia policial.

En diciembre de 2025, la policía local realizó la “Operación El Primo”, que desarticuló una red de tráfico de drogas en Little Havana, Flagami y Coral Way. Esa acción permitió detener a 20 personas y confiscar más de 22 kilogramos de cocaína, junto con USD 120.000 en efectivo, según informó CiberCuba.

Las autoridades mantienen la vigilancia en la zona por la frecuencia de estos delitos y el riesgo para la comunidad. El caso de Casanova refuerza la preocupación de los residentes sobre la seguridad en los alrededores de escuelas y lugares frecuentados por familias.