Mecha corta: la hija de Susana Giménez, a las piñas con la “Melliza Petardo” por robarle a Eduardo Celasco
Mecha corta: la hija de Susana Giménez, a las piñas con la “Melliza Petardo” por robarle a Eduardo Celasco

Andrés Calamaro, sí, uno de los más grandes compositores en la historia del rock nacional, le dedicó una melodía, una letra, una canción y… quién sabe qué más, pero casi seguro ¿No?

Entre las dos no sumaban ni siquiera mi edad las hermanas mellizas Victoria y Soledad son el santo grial del rock and roll animal // no son una fantasía ni son una realidad una sóla vez vi juntas a Victoria y Soledad y nos dimos un gran beso en honor a la verdad // parecían la canción de Randy Newman sin la coca las dos eran demasiado
pero una no era poca frente a la mar // voy a recordar lo que no fue pero espero encontrarlas otra vez, alguna vez casi las tuve en un abrazo a las dos pero no hubo lugar para amor de a tres // no tengo corazón pero te digo la verdad las mellizas eran lo mejor de la ciudad // hubiera sido lo más triple que se puede pedir no basta con vivir
pero mi parte de Victoria y Soledad estoy buscando algo que no voy a encontrar a Victoria y Soledad cuando se van // un año de Victoria y Soledad, Victoria y Soledad filosofía y realidad las ame por separado pero juntos somos más // otra lección que la vida me dio otra vez éramos tres Victoria, Soledad y yo éramos tres Victoria, Soledad y Andrés

Mercedes Sarrabayrousse, la hija de Susana Giménez, la mujer a la que jamás de los jamases se pudo fotografiar con una sonrisa o con un gesto feliz, le dedicó en cambio una puteada, una tirada de las mechas, un golpe, y decenas, cientos y miles de horas de pensamientos, desvelos y obsesiones.

Soldado de la Independencia y Jorge Newbery, Las Cañitas, Belgrano, Ciudad de Buenos Aires. Martes 2 de marzo de 2010. 11:05 de una mañana soleada y bien calurosa. Victoria Rodríguez, de 29 años, camina por allí cuando el corazón se le precipita y se le desboca. La que corta su paso y queda enfrente de ella es Mecha, por entonces de 48 y además todavía esposa de Eduardo Celasco, ese hombre que no le escribió poesías pero sí compartió con ellas mil momentos y un millón de aventuras a escondidas.

-Tranquila, no te escondás. Vení que nada más quiero hablar con vos. Dale, vení, solamente te quiero decir una cosa porque ya sé todo. No te voy a hacer nada.

SUSANA GIMENEZ TRATO DE "SOSTENER" LA PAREJA DE SU HIJA Y CELASCO A COMO DIERA LUGAR, PERO NO HUBO CASO. EL ESCANDALO SE LOS LLEVO PUESTOS.
SUSANA GIMENEZ TRATO DE “SOSTENER” LA PAREJA DE SU HIJA Y CELASCO A COMO DIERA LUGAR, PERO NO HUBO CASO. EL ESCANDALO SE LOS LLEVO PUESTOS.

Las palabras de Mercedes intentaban tranquilizarla pero contradecían a los mensajes que Victoria venía recibiendo en su teléfono celular desde hacía 4 meses mas o menos. Insultos, denigraciones, amenazas, promesas de encuentros y el “ya se todo” que se repetía tanto como el “puta”. La joven, que sabía donde se estaba metiendo cuando aceptó las primeras salidas con Celasco, se había refugiado en un barcito y quería pedir ayuda.

Pero salió, convencida de que iban a charlar.

Pues no.

ASI REFLEJO PAPARAZZI AQUEL ESCANDALO. ALGUNOS DECIAN QUE CELASCO, CON LA BANDERA BRITANICA EN SU REMERA, UNA RECRIMINACION MERECIA.
ASI REFLEJO PAPARAZZI AQUEL ESCANDALO. ALGUNOS DECIAN QUE CELASCO, CON LA BANDERA BRITANICA EN SU REMERA, UNA RECRIMINACION MERECIA.

– ¡¡¡Zorra hija de mil putas, puta, puta alzada, dejá en paz a mi marido, no arruines a mi familia. Sos una puta de mierda!!!

De ahí en adelante Victoria, la única que habló y que confirmó todo lo que había pasado, no se acuerda de más palabras. O de más gritos, o más insultos o más frases que intentaban rebajarla. Su próximo recuerdo es estar en el piso recibiendo castigo. Cree que Mecha la agarró de los pelos, la zamarreó, le aplicó un golpe y siguió con la paliza cuando ya la tenía en el suelo, sobre los adoquines.

“Mercedes la golpeó y la insultó durante un rato largo, delante de sus propios hijos. Algunos vecinos le pidieron que pare, que afloje un poco, pero la hija de Susana estaba enceguecida. Hasta que en un momento, sin decir más, se subió al auto y se fue” se animó a contar una vecina testigo de la agresión. Una amiga de Victoria también aportó lo suyo: “Vito tiene guardados todos los mensajes que Mercedes le mandó. ¿Qué dicen? De todo. ¡Si hace cuatro meses que la está persiguiendo y amenazando!”. Lógicamente, la prensa se enteró y el escándalo fue mayúsculo.

Con la declaración de Sarrabayrousse pasó lo mismo que con su sonrisa: no existió. Jamás pronunció una palabra de ese suceso escandaloso, de lo que ocurrió en esa esquina. Hubo una denuncia policial y una causa judicial que durmió el sueño de los justos en un oscuro cajón lleno de telarañas de los Tribunales porteños. Fue el punto culminante de una crisis que comenzó mucho antes y se definió un tiempo después, cuando la pareja se rompió en mil pedazos, pero no el único: otro capítulo escandaloso lo escribieron, también en verano, nada más y nada menos que en Punta del Este. En vez de champán francés, tinto en tetrabrik y de tercera marca.

El tercer protagonista de esta historia es Eduardo Celasco, en ese momento de 48 años y en la actualidad de 64. Celasco se hizo conocido por ser el yerno de Susana Giménez. Fachero, apuesto, entrador, a lo lejos simpático (es imposible decir algo “de cerca”, porque no habló casi nunca con la prensa) siempre tuvo pinta de “bon vivant” europeo o de gentleman de la aristocracia yanqui con una buena dosis en sangre de maridaje porteño.

Hasta el día de hoy nunca nadie pudo determinar, con certeza, de qué trabajaban Celasco y Mecha. El término “empresario” siempre anduvo dando vuelta alrededor de él pero sin las necesarias precisiones sobre el rubro al que se dedicaba. Se le asigna pertenencia al mundo gastronómico, pero no se sabe bien. Las malas lenguas, por su parte, no dudan en cuanto a las ayudas -de todo tipo- que recibieron de parte de Susana, una de las mujeres de mejor posición económica en toda la historia de la farándula.

Había que guardar las formas, según la diva, y una manera de hacerlo era ocupando una mansión en Barrio Parque, allí donde todo es glamour, linaje y apariencias. Susana hizo todo lo posible para que un primer enfriamiento de la pareja -mucho antes de la entrada en escena de Victoria Rodríguez- no llegara a la prensa. Celasco, que siempre tuvo fama de galán y de hombre pretendido por mujeres de todas las edades y de todas las clases sociales, se fue del hogar familiar pero al poco tiempo volvió, dicen, invitado por la suegra a sostener a toda costa la imagen de gente responsable y feliz.

CELASCO CON MECHA, TRATANDO DE GUARDAR LAS APARICIENCIAS Y HACER QUE NO HABÍA PASADO NADA. PUERTAS ADENTRO, LA PAREJA SE CAIA A PEDAZOS.
CELASCO CON MECHA, TRATANDO DE GUARDAR LAS APARIIENCIAS Y HACER QUE NO HABÍA PASADO NADA. PUERTAS ADENTRO, LA PAREJA SE CAIA A PEDAZOS.

Pero cuando confirmó que su marido no tenía una de esas aventuritas que “los manuales de las buenas costumbres” aconsejan aceptar, perdonar o dejar caer en el limbo para no provocar bochinche sino que estaba de novio de manera permanente y con una mujer bastante más joven (17 años) no pudo contener ni la bronca ni sus manos, y en cuestión de segundos noqueó a la persona que más odió en su vida.

QUIEN ES ESA CHICA

Hay apodos artísticos que golean a los nombres y apellidos que figuran en los DNI. Y también hay seudónimos que no sólo identifican a las personas. Además, las describen. El Mago Sin Dientes, obviamente, es un tipo simpático y querible pero con poca pinta de actor de cine. ¿Qué otra cosa, entonces, podía ser “La Melliza Petardo” que no sea una muchacha explosiva y muy muy llamativa y capaz de despertar altas pasiones e instintos muy muy bajos? Su hermana era Soledad. Ella, Victoria Rodríguez. Victoria y Soledad, marplatenses, petisitas, las de la canción de Andrés Calamaro.

CELASCO FINALMENTE SE DECIDIO, DEJO A MECHA Y SE FUE CON SOLEDAD. NO DURARON MUCHO.
CELASCO FINALMENTE SE DECIDIO, DEJO A MECHA Y SE FUE CON VICTORIA. NO DURARON MUCHO.

Tatianas eran las de antes le podría decir alguien a Martín Cirio: en 2002, es decir 8 años antes de ser apaleada en la vía pública por una esposa enceguecida por los celos y ofendida por la traición, Victoria ya había hecho volar por los aires una pareja de famosos. Tenía apenas 21 cuando fue fotografiada arriba de un auto con Diego Torres, en ese momento uno de los cantantes jóvenes con mayor proyección en toda latinoamérica.

¿Cuál era el problema? Que él estaba en pareja con la hermosa colombiana Angie Cepeda, que de inmediato lo mandó con la música a otra parte. Después volvieron. aser noticia unas cuantas veces y hasta posaron juntas para una revista que publicaba mujeres desnudas. Dos hermanas sin ropa y jugando a ratonear. Imagínense el escándalo en una sociedad que aún conservaba cierta dosis de conservadurismo.

La presentaban como la joven con menos prejuicios de la Argentina, liberal, desfachatada, de ir al frente, capaz de vivir encuentros fugaces y furtivos con hombres y mujeres. Pero un día conoció a Celasco, y se enamoró. Ella, tan especial y tan distinta, se enamoró perdidamente en una de esas historias tan comunes y tan repetidas: la muchacha que se deslumbra con el señor, la joven que se encandila con el maduro, la inexperta que se ve seducida por el tipo con mundo y que se las sabe todas. Más cantado que ¿El tema de Calamaro? No, más cantado que Despacito.

Celasco finalmente dejó a Mecha -a pesar de todos los intentos de Susana por sostener a la pareja- y se dio el gusto de noviar oficialmente con Vito. Durante unas vacaciones en Punta Del Este protagonizaron otro embrollo. En un sitio muy distinguido coincidieron y prácticamente se repitió la escena de Belgrano: Sarrabayrouse los fue a buscar y empezó a los gritos. “¿Por qué la trajiste acá, por qué venís acá con esa puta?”. Soledad terminó escondida en un baño.

Ocho años estuvieron juntos. Después ella prefirió a uno de su edad y se puso de novia y hasta fue madre con el surfer Tommy Muñiz, que la invitó a una competencia en Indonesia y desde entonces la llevó a surfear las olas de una vida sin tantas complicaciones con el pasado. El quedó recordando un tiempo en el que fue muy feliz pero que le dejó una enseñanza: los buenos momentos siempre tienen límites.

Hasta la Victoria, pero no siempre.

MECHA SARRABAYROUSEE, LA MUJER A LA QUE NO SE LE CONOCE LA SONRISA... NI (DICEN) UN TRABAJO.
MECHA SARRABAYROUSEE, LA MUJER A LA QUE NO SE LE CONOCE LA SONRISA… NI (AL MENOS ESO DICEN) UN TRABAJO.
DESATADA LA CRISIS Y CONSUMADA LA SEPARACION, LA COMPANIA Y LAS PALABRAS DE SUSANA FUERON UN BALSAMO PARA SU HIJA MECHA, PERO NI CON SUS BUENOS CHISTES LA PUDO HACER REIR.
DESATADA LA CRISIS Y CONSUMADA LA SEPARACION, LA COMPANIA Y LAS PALABRAS DE SUSANA FUERON UN BALSAMO PARA SU HIJA MECHA, PERO NI CON SUS BUENOS CHISTES LA PUDO HACER REIR.

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