El problema no es que trabajemos demasiado sino que empezamos a vivir demasiado poco. “La pregunta dejó de ser ‘qué vida merece ser vivida’ y pasó a ser ‘qué tarea conviene ejecutar ahora’”. Con menos vínculos, lenguaje y afectos, las ocupaciones llenan la vida. Leer más Navegación de entradasGuardianes de la historia: los monumentos dicen quiénes somos Diego Fernández, ingeniero químico: “El bicarbonato y el vinagre no sirven para limpiar el lavarropas”