El ADN de los delfines presente en el agua de mar podría ser clave para protegerlos de las amenazas ambientales
El ADN de los delfines presente en el agua de mar podría ser clave para protegerlos de las amenazas ambientales

El análisis de ADN ambiental (eDNA por sus siglas en inglés) presente en el agua de mar ya permite a los científicos estimar la diversidad genética de poblaciones de delfines frente a California, según un estudio difundido por el portal de noticias científicas Phys.org. Hasta ahora, los métodos basados en eDNA solo ofrecían información limitada sobre las variables más relevantes para la conservación: el número de individuos, la uniformidad de abundancias entre especies coexistentes y la diversidad genética intraespecífica.

Esta metodología, publicada en la revista científica Frontiers in Marine Science, permite analizar rastros genéticos presentes en el agua de mar y contrastar los resultados con la identificación visual de los grupos observados durante el muestreo, posibilita la detección de especies incluso cuando son escasas o difíciles de avistar, y puede cuantificar la variabilidad del material genético de cada población, dato fundamental para evaluar la resiliencia de estos cetáceos ante futuros cambios ambientales.

El trabajo, desarrollado en torno a la isla de Santa Catalina, a 47 kilómetros de Long Beach, California, reportó la identificación de 836 variantes de secuencias mitocondriales en 126 muestras de agua, de las cuales 76% correspondían a cetáceos y 60% a odontocetos. En total, 29% de las variantes pertenecía a la especie del grupo avistado visualmente en el momento de la recolección, lo que mostró una coincidencia entre la identificación visual y el análisis molecular. En el entorno mencionado, los delfines comunes de hocico largo presentaron la mayor diversidad genética, por encima de los delfines comunes de hocico corto, mientras que los delfines de Risso y los mulares exhibieron menor variabilidad.

Esta infografía detalla cómo una nueva técnica de ADN ambiental (eDNA) permite a científicos estimar la diversidad genética y el tamaño de poblaciones de delfines en California, mejorando su conservación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Estos indicadores genéticos ofrecen información para proyectar el tamaño poblacional y determinar la capacidad de adaptación de cada grupo, señaló Frederick Archer, autor correspondiente del estudio e investigador del Southwest Fisheries Science Center de NOAA/NMFS en La Jolla, California.

Cómo se recolectaron y procesaron las muestras

En octubre y diciembre de 2021, los científicos del Instituto de Mamíferos Marinos de la Universidad Estatal de Oregón monitorearon 15 grupos de delfines, incluidas las especies más abundantes de la región. Los investigadores siguieron a los animales en pequeñas embarcaciones y recolectaron muestras de dos litros de agua superficial, tomadas a menos de diez metros de cada grupo. Posteriormente, secuenciaron el ADN mitocondrial contenido en cada muestra, realizaron controles de calidad y compararon la diversidad genética observada con bases de datos públicas.

El estudio demostró que la secuenciación de eDNA permite estimar y comparar, con eficiencia, la diversidad genética entre especies de delfines sociales. Los autores calcularon que entre 60 y 72 litros de agua marina serían suficientes para obtener una representación fiable de la diversidad genética en delfines comunes de hocico largo en la zona de la isla de Santa Catalina, aunque advirtieron que estos volúmenes varían según la especie investigada. Además, recomendaron tomar la mayor cantidad de muestras posible de diferentes grupos para optimizar la representatividad de los datos.

La secuenciación de ADN mitocondrial en muestras de agua permite detectar especies de delfines difíciles de avistar visualmente (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los factores que condicionan la calidad del ADN capturado

El equipo señaló que diversos factores relacionados con el entorno y el comportamiento animal pueden influir en la eficacia de la recolección. Archer planteó que la temperatura y la salinidad del agua afectan la tasa de desprendimiento de piel. Una mayor velocidad de nado afecta ese desprendimiento y también la respiración, de modo que el ADN se libera a distintas tasas a través de los soplidos. La alimentación y el tipo de presa afectan la composición y frecuencia de la defecación. El tamaño del grupo y la conducta, como el contacto físico o los saltos, también promueven el desprendimiento.

De acuerdo con el investigador, la validación de este método permitirá iniciar programas de monitoreo genético mediante eDNA que antes no eran posibles. Así será posible seguir cómo varía la composición de especies en áreas muy pequeñas a lo largo del año e incorporar a la vigilancia especies raras que suelen eludir los relevamientos visuales.

Además, puntualizó: “Esto puede darnos mucha información sobre el uso del hábitat y también nos permitirá observar potencialmente cómo los cambios ambientales y los efectos antropogénicos, como la contaminación o el sonido submarino, afectan la distribución de las especies”.