Maridaje perfecto: este piso sobre la avenida Libertador combina arte y enología con magistral elegancia
Maridaje perfecto: este piso sobre la avenida Libertador combina arte y enología con magistral elegancia

Para hacer las fotografías que ilustran esta nota, la arquitecta Patricia Daiez volvió a recorrer su obra con los clientes ya instalados, en pleno uso del hogar que ella había reformado tiempo atrás. “Nunca sabés con qué te vas a encontrar…”, adelanta, pero este fue uno de esos proyectos angelados donde todo fluye.

Me gusta usar negro, pero nunca había trabajado con madera quemada. Tuve que ponerme a investigar porque era lo que estaba buscando: un shock de dramatismo al salir del ascensor.

Arq. Patricia Daiez, responsable de la reforma integral

Paralela al corredor de acceso, la cava de 6,20m fue diseñada por un especialista y puede guardar hasta mil botellas a distintas temperaturas. Se complementa con un mueble-bar y, junto a este, obra de Julio Le Parc. En blanco, sillón 'La chaise' de Charles y Ray Eames.

Para este cliente amante del vino se articularon dos sectores en el living. El que está destinado a las degustaciones tiene una disposición circular que apela al concepto de ronda y se conecta directamente con la cava.

Presidido por la obra de Kazuya Sakai, este espacio destinado a compartir con colegas y amigos se equipó con una alfombra de lana (Elementos Argentinos), sofá ‘Bergamo’ con módulo redondo de descanso (BoConcept), sillones ‘Egg’ en cuero y dúo de butacas ‘Adriano’ (Manfroni Casa).

Con el deseo de ganar más espacio para cada integrante de una familia comandada por un abogado y una arquitecta, el trabajo abarcó reformas en la planta, el interiorismo completo de nada menos que 500 metros habitables y la inclusión de dos protagonistas importantes del estilo de vida de los dueños: el arte y el universo vitivinícola.

La chaise longue ‘Quenko’, diseñada por Fernando Poggio (Diderot.art) contra el plano de vidrio fijo invita a disfrutar del paisaje. Escultura (Pájaro Gómez) y plafón (Via Luce).

“En la primera recorrida acordamos la ubicación del arte para que marque un ritmo y tenga presencia”, repasa la arquitecta, cuya previsión permitió aplicar un diseño de iluminación de nivel museístico.

Escultura en mármol de María Boneo, butacas redondas en cuero color suela (Manfroni Casa), dos esculturas de Male Canale sobre mesitas ‘Bowen’ con altura regulable y sofás enfrentados (todo de Quintana Casa). Acrílico de Cristina Schiavi, pieza colgante de Túlio Pinto y, del otro lado, obra de Clorindo Testa.

Un hogar funcional

“Fue muy gratificante volver y encontrar todo tan bien usado”, comenta Patricia con la emoción de la tarea cumplida, al tiempo que insiste en compartir el mérito: “El cliente tiene un rol fundamental; esto fue de febrero a diciembre y ellos acompañaron siempre con decisión y con disponibilidad para reunirse y para recorrer. Son muchas las variables que hacen que las cosas salgan bien, y acá se dieron todas”.

En la obra de Rómulo Macciò convergen muchos tonos presentes en el comedor entelado. Sobre la mesa con tapa de Neolith (Bull Buenos Aires), centro de la marca danesa Georg Jensen.

“Mi propuesta fue adecuar la arquitectura a una familia con chicos usando un lenguaje clásico para aportar calidez sin restar elegancia, no agregar mucho color y jerarquizar las obras de arte”.

Luminarias colgantes (Via Luce). Mueble estructural en laca gris (Arquimadera).

Un mueble vajillero con paño corredizo diseñado a medida permite llevar hasta la cocina la excepcional vista de este piso 11 sobre avenida Del Libertador sin perder privacidad en el comedor.

Abriendo un jardín de invierno, se ganó esta expansión para los asados al aire libre.

La cocina se destaca por la claridad del blanco con algo de madera y un toque de color en las sillas. “La impronta es la de su dueña, por eso se siente juvenil, con una onda muy simple y a la vez sofisticada”, resume Daiez.

Piso de porcelanato (SBG) y amoblamiento (Arquimadera) en laca blanca con mesada en Silestone. La isla central baja su altura y se prolonga en una mesa de comedor diario con revestimiento símil madera. Luminarias (Via Luce). Sillas de hierro y madera color ladrillo (El Yeite).

Nobleza interior

Para este despacho, que originalmente era un espacio abierto, se generó un volumen con dos accesos: una abertura doble de vidrio con perfilería metálica −a tono con la cava contigua− y una puerta pivotante hacia el pasillo que conecta con la entrada.

Escritorio diseñado a medida en roble (Germán Plessl).

Revestido en madera, el estudio del dueño de casa tiene una biblioteca provista de nichos traslúcidos para albergar obra y traer claridad. Con puertas vidriadas que dan a la cava, la perspectiva desde el escritorio llega hasta el ventanal del living.

Esculturas de Male Canale, cuadro de Heriberto Zorrilla y poltrona Eames.

La casa y sus mundos

“En los proyectos me gusta rastrear cuál es la dinámica de quien habita, qué le pasa en la vida o con qué quiere convivir. Acá era el arte, por ejemplo, y los profesionales estamos para dar esas respuestas”.

El cuarto del menor de la familia tiene un revestimiento perimetral varillado en laca azul, empapelado ‘Calder’ (Edición Particular) y sillón ‘Togo’ (Manifesto).

En el dormitorio de la hija la partición del placard permitió optimizar el espacio ubicando el escritorio de modo que se pueda “esconder” tras las puertas, para una vista más limpia y ordenada.

Dos módulos del placard se destinaron para alojar el escritorio. Sobre las mesas de luz, colgantes artesanales plisados en color malva, igual que la cabecera tapizada. En franco contraste, la silla ‘Ghost’ en magenta.

El entelado, sumado al respaldo en tono ocre, aporta una nota de cálida intimidad en la suite principal dominada por los contrastes del blanco y negro.

Luminarias de madera torneada y plafón central (todo de Via Luce). Obra de Andrés Giles. Respaldo tapizado. Alfombra (Rugit). Banqueta ‘Polo’ con almohadones de cuero (Federico Churba).

En el inicio del proyecto, la arquitecta Patricia Daiez encontró una planta con buena disposición, pero oscurecida. Su diagnóstico fue contundente: “Acá hay que volver a traer la luz al interior”.

El baño con revestimiento de porcelanato (SBG) se divide en tres áreas: la que corresponde a los sanitarios, el espacio de mesada con doble bacha y vanitory laqueado, y el sector húmedo.