Memoria de una madre (Argentina/2025). Dirección: Mauro Iván Ojeda. Guion: Mauro Iván Ojeda. Fotografía: Mariano Suárez. Música: Pablo Fuu. Edición: Lionel Cornistein. Elenco: Santino Resta, Julieta Palermo, Mateo Berti Tallarico, Vilma Echeverría, Edgardo Molinelli, Miguel Ángel Bosco, Lorenzo Crespo, Virginia Garófalo, Mayra Sánchez, Guadalupe Aldaz Gallo, Ana Oliva. Duración: 85 minutos. Calificación: Restringida para menores de 17 años. Distribuidora: Black Mandala Films. Nuestra opinión: regular.2 starsVaya uno a saber a quién se le ocurrió primero, pero esta creencia de que el cine de terror es solo cuestión de atmósfera es un error que se arrastra desde hace demasiado tiempo. Prescindir de una astuta construcción de guion, en favor de ambientes lúgubres, imágenes impactantes y “creación de clima”, pudo haber funcionado en algún momento, pero hace rato que ya no sucede. Quizás todavía fascine a los fundamentalistas del género, pero hoy no seduce al que vio demasiado y necesita algo más. Memoria de una madre, con sus aciertos (que los tiene), se entrega a ese camino y pierde la posibilidad de levantar la cabeza por fuera de lo ya conocido.Lo mejor de la nueva película de Mauro Iván Ojeda es su premisa: un matrimonio adopta a Genaro (Santino Resta), adolescente que pasa de vivir en un orfanato a una casa modesta, pero aparentemente acogedora. En su nuevo hogar conoce a sus dos hermanos, también adoptados: Nuria (Julieta Palermo) y Samuel (Mateo Berti Tallarico), pero Genaro enseguida advierte que en el lugar se respira un clima agobiante de tristeza, que va más allá de los modos de la familia. Está en el aire. Ruidos, sombras, la mención a una abuela muerta, pero que “está con nosotros”. Al mismo tiempo, Nuria pregunta todo el tiempo por su madre biológica, tema aparentemente tabú en el entorno familiar. En esa idea de la búsqueda de un amor materno genuino, pero también recurrente y obsesivo, se insinúa un planteo interesante más cercano al terror psicológico. La idea es transversal a todo el film, dándole incluso forma a su conclusión. El problema es que su desarrollo no va mucho más allá del enunciado.Ojeda -también responsable del guion-, es mucho mejor director que escritor. Y aunque haya intentado resolver con pericia visual, las limitaciones de la historia y el espacio, su destreza no alcanza para cubrir los problemas narrativos que evidencia el resultado. La elección de utilizar prácticamente una sola locación obliga a un trabajo extra de la cámara, que se traslada entre habitaciones, eligiendo siempre qué mostrar. En este sentido, como también en los aspectos técnicos, la película no tiene nada que envidiarle a cualquier otro ejemplo de terror contemporáneo, sea de la latitud que sea. View this post on InstagramPero el punto más flojo del film está en su progresión dramática, que por momentos es inexistente, girando sobre sí misma sin demasiadas oportunidades de expansión. Las situaciones naturales y sobrenaturales en las que se apoya la historia no crecen, ni explotan; se mantienen ahí, erráticas, a la espera de que algún personaje vaya por ellas.Luego, y quizás entre lo menos interesante de la propuesta, se sitúa lo sobrenatural. Lo que en la primera mitad se sugiere, en la segunda se expone. El fantasma en cuestión aparece y, aunque en términos visuales está muy bien, su devenir y justificación no son lo suficientemente sólidos, en términos de vínculos con el resto de los personajes, para movilizar al espectador. Está, shockea y se va, no le pidan más. Este problema se arrastra incluso hasta el epílogo, donde la presencia espectral ni siquiera es la protagonista del clímax conclusivo.Memoria de una madre aprovecha muchos elementos del terror contemporáneo en su planteo, sin embargo, se complica a la hora de exponerlos por falta de una estructura de guion más sólida. Sabe las cartas que tiene, pero le falta una mejor estrategia a la hora de plantear su juego. En lugar de profundizar, en temas o situaciones, se mantiene en una superficie que amortigua cualquier intento de exponer y exponerse. Navegación de entradasCaso 137: un potente thriller policial que posa su mirada en los hombres y el funcionamiento de las instituciones Risa y la cabina del viento, una emotiva historia de duelo y segundas oportunidades