Marian Farjat reconoció la adicción que la tiene atrapada en un callejón sin salida y se quebró: “Mi mamá no me dejaba…”
Marian Farjat reconoció la adicción que la tiene atrapada en un callejón sin salida y se quebró: “Mi mamá no me dejaba…”

Era el 2015 cuando Marian Farjat saltó a la popularidad con su paso por Gran Hermano. Desde entonces protagonizó noticias, escándalos, se subió a los escenarios, participó de programas, tuvo romances mediáticos, volvió a entrar a otro reality como El hotel de los famosos pero, con los años, llamó la atención por su metamorfosis.

Es que la ex hermanita no conforme con la imagen que le devolvía el espejo y por la presión social pasó varias veces por el quirófano a fin de hacerse retoques estéticos. Y fue sobre eso que ahora habló en profundidad y reveló parte de su historia y drama personal que la llevaron a esa adicción.

A solas con Luciana Rubinska, Farjat comenzó: “Mi mamá no me dejaba comer un alfajor. Lo tenía que comer a escondidas. La generación de mi mamá sufrió mucho ese tema de que estaba de moda en ese momento las anfetaminas, todo eso. Siempre me decía estás gordita, pero no la vamos a juzgar”.

“La presión también del ambiente y todo eso. Estoy pesando ahora sesenta y cinco y yo siempre pesé cincuenta, o sea, máximo cincuenta y uno. Y estar a sesenta y cinco como que me pasa que quiero dejar de hacer todo por el peso, ¿Entendés? Como que estoy, estoy pesando sesenta y cinco, o sea, peso más de, de cincuenta y ya como que no, no quiero hacer nada”, remarcó Marian.

MARIAN FARJAT: LA DISCONFORMIDAD Y LA BUSQUEDA PERMANENTE DE VERSE MEJOR

Fue entonces que la ex GH profundizó: “Todo el día entrenando. Tenis, hockey, golf, rollers, todo. No comer todo el día, después llegar a tipo a la noche y tomar tequila, shots, fernet, eh, Jagger. El domingo, al otro día, me comía todo. Me levantaba y en mi casa encima que mi mamá si algo que hace es comer, cocinar rico, toda comida árabe, esto, tabulé. Y después agarraba capaz dulce de leche, El vigilante con queso crema, tipo queso cremoso. Con dulce de leche arriba”.

Fue entonces que Farjat dio detalles de sus intervenciones quirúRgicas y compartió: “Las lolas me hice dos veces, la nariz tres. Después lipo, licúan tu sangre y te la inyectan. Y también me gustaba todo el tema del postoperatorio. Todos los postoperatorios los hacía con mi mamá y me sentía como de vuelta chiquita, contenida”.

“Todas las relaciones que terminé, terminé, literalmente me fui al quirófano re, re inmadura ahora que lo pienso, pero sí me pasó. Para sentirte más linda. Es terrible porque como que querés llenar los vacíos con, no sé, por ejemplo, ir al shopping, porque te sentís un vacío y después te sentís mejor porque compraste lo que querías. Todo un rato y después volvés a: ay, no, para qué, cómo gasté tanta plata en esta boludez”, manifestó Marian.

Finalmente, la mediática cerró: “Al quirófano entré tres veces, o cuatro. Me hice dos veces lolas, nariz tres. Después lipo, la grasa de la panza, no, no me la puse en la cola, mentira, no, eso no. Me puse plasma gel, que es como te licúan tu sangre y te la inyectan. Me refugié mucho en Dios, en la iglesia. Eso me ayudó. Hice un retiro espiritual y empecé a quererme”.

Marian Farjat se lanzó como cantante.
Marian Farjat se lanzó como cantante.

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