“Vi el cadáver de mi madre por videollamada. Pedí que llevaran el teléfono al cementerio para poder despedirme”. La vida de Samira Sussman, iraní radicada en Argentina desde 2001, se vio marcada por la distancia y la represión. Sussman, nacionalizada argentina, salió de Irán a los treinta años y desde entonces sostiene un contacto precario con su familia, condicionado por los vaivenes políticos y tecnológicos del régimen.En las últimas horas, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra puntos estratégicos en Irán. El hecho dejó al menos dos muertos en el aeropuerto de La Guardia, en Nueva York, y varios heridos internados. El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que la “destrucción será total si el régimen iraní no abre el estrecho de Ormuz”. La situación mantiene a la región en alerta, con la población israelí acostumbrada a buscar refugio ante posibles represalias. El conflicto genera preocupación global sobre la estabilidad en Medio Oriente y el impacto en el comercio petrolero internacional.Desde Buenos Aires, Samira Sussman relató a Infobae en Vivo su visión sobre los recientes acontecimientos. En la primera década de su vida en Argentina, Samira pudo mantener lazos ocasionales con sus allegados en Irán. Sin embargo, las protestas recientes y la violenta respuesta estatal cortaron casi cualquier vía de comunicación. Según Sussman, “logramos llamar tres o cuatro veces durante las protestas. Solo para que nos digan que estaban vivos”.Restricciones bajo el régimen iraníSamira Sussman explicó que “la mayoría de la población iraní esperaba esto desde hace 47 años, pero el mundo miró a otro lado por negocios, sobre todo por el petróleo”. Según su testimonio, la represión contra manifestantes es sistemática. Las autoridades impiden reuniones públicas de más de diez personas y utilizan medidas tecnológicas y físicas para controlar las protestas.“Usan buses como los del Metrobus porteño para mover a los represores. Incluso emplean cámaras de vigilancia compradas en China. Muchas veces, los represores llegan en ambulancias para engañar a la gente”, relató Sussman.Las manifestaciones, según su descripción, fueron masivas. “En los últimos episodios, entre 40.000 y 90.000 personas murieron en dos días. Entre seis y siete millones salieron a las calles durante dos noches, enfrentando una represión dirigida por la policía moral y fuerzas estatales.”Durante esos episodios, el acceso a internet se cortó deliberadamente. “Ellos dicen que es por seguridad nacional, pero el motivo real es evitar que el mundo se entere del verdadero nivel de oposición al régimen”, manifestó Sussman.El impacto de la represión en la vida cotidianaAl dejar Irán a los treinta años, Sussman dejó atrás un país donde vivir significa esconder aspectos fundamentales de la identidad. “Uno tiene dos vidas: adentro de la casa y afuera”, explicó. Dentro del hogar pueden comportarse como en cualquier país de Occidente, pero en espacios públicos deben acatar la sharía y normas estrictas de vestimenta y conducta.La desigualdad de género está arraigada. “Las mujeres perdieron los derechos otorgados durante el reinado del último Sha y su padre. Los hombres pueden divorciarse cuando quieran. Las mujeres solo pueden hacerlo si demuestran que el marido es drogadicto, ladrón, o no mantiene a los hijos, y deben ganar el caso en juicio”, detalló Sussman.Los derechos de custodia favorecen a los varones. El sistema utiliza este mecanismo para presionar y chantajear a las mujeres. “La potestad de los hijos siempre es del marido. Esto funciona como una forma de chantaje”, añadió.Sussman también recordó intentos frustrados de avanzar en derechos, como el acceso de las mujeres a licencias para conducir motocicletas. “Nunca dieron licencias. Sostienen que es provocador que una mujer monte una moto”, explicó.La religión como eje del control socialEn su experiencia, los clérigos atribuyen un peso central a la regulación sexual y los códigos de conducta derivados de interpretaciones del Corán. “Muchos de los mandatos se basan en cuestiones sexuales. Hay detalles insólitos, como indicar con qué pie se debe entrar al baño, y páginas de explicaciones sobre eso”, expresó Sussman.Sobre la islamofobia, su posición es clara: “Islamofobia es un invento de los islamistas políticos para que nadie se atreva a criticar el islam. Cualquier religión tiene cosas que adaptar en el siglo XXI. En el Corán hay versos que avalan desigualdades, como el derecho del hombre a golpear a la mujer si no obedece tres veces”, relató.“El problema es que en el islam, especialmente en países como Irán, el miedo se ejerce no solo desde el poder político, sino desde la calle. Si alguien critica, corre peligro de muerte”, agregó.En su comparación entre sociedades, Sussman mencionó la existencia de dos millones de palestinos y árabes viviendo en Israel con derechos y puestos de trabajo. “Eso no ocurre al revés. En ningún país árabe o musulmán se otorgan esas oportunidades a los judíos”.Vida en el exilio y el golpe de la distanciaEl costo emocional del exilio es profundo. El contacto con su familia quedó reducido a esporádicas llamadas de pocos minutos. “Solo podíamos decir que estábamos vivos y cortar”, dijo Sussman.Íntima, contó cómo se enteró de la muerte de su madre. “Después de que mi mamá salió del hospital, vi a todos vestidos de negro y entendí que había muerto. No pude despedirme de ella. Sigo sintiendo ese dolor”, narró. Sussman solo pudo ver el cuerpo de su madre a través de una breve videollamada. “Justo estaban enterrando a mi mamá cuando logré comunicarme. Pedí que llevaran el teléfono y me mostraran el cadáver. Esa fue mi despedida”, narró emotiva.La historia de Samira también deja resabios de su vida anterior: fue instructora de esquí, igual que su padre, quien participó en varios Juegos Olímpicos de Invierno representando a Irán. Allí conoció a su esposo argentino, con quien emigró hace más de treinta años.Sussman espera que la situación cambie: “Esperamos esto, porque 47 años bajo un sistema tan opresor es inaguantable. El país fue tomado por estos malvados”.La vida de Samira sintetiza el drama de miles de iraníes en el exilio. Su testimonio refleja cómo las políticas de control dejan huellas profundas, difíciles de sanar.—Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Jimena Grandinetti, Fede Mayol y Facundo Kablan.• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica MendelevichSeguinos en nuestro canal de YouTube @infobae. 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