Hay algo en la mirada de Franco Masini que transmite intensidad, incluso antes de que diga una palabra. Tal vez tenga que ver con ese pulso interno que lo empuja desde siempre hacia la vocación de la que nunca dudó: “Yo siempre supe que quería actuar”, le confiesa a LA NACION quien debutó en los sets a los 12 años y hoy atraviesa un presente de madurez artística indiscutido.Más allá de su inminente regreso a la pantalla con un nuevo protagónico, desde hace tiempo que viene consolidando una carrera internacional cada vez más firme. Su trabajo en mercados como España y México —donde participó de producciones como Todas las veces que nos enamoramos, junto a Georgina Amorós, y Straight, con Alejandro Speitzer— lo posicionó ante nuevas audiencias y le abrió puertas inesperadas. Fue justamente en ese recorrido donde también descubrió otra faceta: la de modelo. Su presencia y estilo lo llevaron a convertirse en embajador de reconocidas marcas y a desfilar en la Semana de la Moda de Italia y París.Hoy, quien a fuerza de trabajo y constancia supo sortear el encasillamiento de “galancito” se anima a dar un paso más, metiéndose de lleno en zonas incómodas, oscuras y profundamente humanas con Amor Animal, la nueva serie de Sebastián Ortega que llega este viernes a la pantalla de Prime Video. “Realmente es una serie que tiene muchos condimentos, muchos personajes increíbles, música y, sobre todo, una historia de amor donde los personajes tienen una manera de vincularse muy particular”, anticipa el encargado de interpretar a Nico, un joven de clase alta con angustia existencial que se enamorará de Kaia, una trapera en ascenso que vive en las afueras de la ciudad.Así es como, a lo largo de ocho episodios, este drama (que tiene el sello Underground de principio a fin) hará foco en las tensiones entre estos dos mundos totalmente opuestos (el del lujo y la marginalidad), con la música como puente y también, como lugar de resistencia. ¿El resultado? Una historia que interpela, que incomoda y que refleja las grietas emocionales de toda una generación. Que se anima a hablar de la incertidumbre sobre el futuro, las adicciones, y las diversas formas de vivir la sexualidad. “Siento que es una serie que está muy bien lograda. Todos los personajes tienen algo para contar y el espectador tiene con quién empatizar y decir: ‘A mí me pasa esto’. Hay muchos lugares de donde agarrarse”, explica su protagonista que comparte elenco con Tatu Glikman, Santiago Achaga y Valentina Zenere, entre otros.Tras remarcar la solidez de cada personaje o de los puntos sensibles que tocará esta historia, Masini profundiza sobre el desafío de habitar esas emociones y salir ileso. Entre reflexiones sobre la salud mental, los vínculos y las cicatrices que deja el mero hecho de “crecer”, el actor deja ver algo más íntimo: la sensibilidad de quien entiende que, en el fondo, “todos estamos un poco rotos”, pero aún así seguimos buscando una forma de sanar.-¿Cómo fue componer a Nico, un personaje que habrá implicado un gran desgaste físico y emocional? -Fue un personaje de mucho desgaste mental más que nada. Nico es un chico que está muy enroscado. Sufrió muchas situaciones que lo dejaron en un estado de mucho cansancio y eso lo transforma en un personaje pesado. A lo largo de la serie, no tiene muchos momentos de luz entonces era un desafío muy importante y lindo de hacer. Sobre todo, porque es muy distinto al Franco que soy yo, y la verdad que me interesaba mucho esto del conflicto interno que tiene con la vida misma, algo que repercute en la manera que tiene de vincularse con un amor, con un amigo. Es un personaje que está todo el tiempo abrumado. Llega un momento que decís: “¡Descansá!”, “Date un poco de paz” y cuando encuentra al personaje de Kaia un poco viene esa paz, esa luz, esa sonrisa.-Es un personaje con una notable oscuridad interna pero que no habla demasiado. ¿Cómo hiciste para transmitir esas emociones sin palabras?-Es verdad. Es un personaje que tiene muy pocas palabras y eso hace que la relación o el vínculo que él tiene a lo largo de la serie sea incómodo porque no sabés realmente qué le pasa; ni él mismo lo sabe. Así que basándome en eso fui a través de las miradas, los gestos y los silencios.-¿Transmitir esa oscuridad a través de gestos y silencios fue el mayor reto para vos?-Sí, totalmente. Antes de empezar el rodaje, hice un trabajo muy fuerte y con muchas sutilezas, enfocándome en cómo mira, cómo se vincula con el otro, cómo camina. Es un personaje que tiene como una mochila en la espalda, entonces tenía que caminar con esa postura corporal (se encorva hacia adelante). El tono y la parte vocal también la trabajé mucho. Es un personaje que está roto, y cuando estás roto la voz también está rota y eso se tiene que ver y sentir.-La serie habla de salud mental. De hecho, tu personaje pasó por una depresión… ¿Cómo abordaste ese tema? ¿Te ayudó algún psicólogo?-Sí, pero más allá de la ayuda profesional intenté ver realmente qué pasa con un joven que no sabe resolver sus problemas, que no tiene los recursos o no tiene padres para poder agarrarse. La serie refleja estas situaciones que van atravesando los jóvenes hoy en día, muestra mucho desborde. Los personajes están desbordados, no saben cómo resolver y hacen lo que pueden y se unen entre los amigos (que están igual o peor) para ser la familia que no tienen. Está contada desde la mirada joven; casi que no hay adultos.-¿Cómo hacés para sacarte de encima estos personajes, sobre todo cuando implican un desgaste como el que mencionabas recién?-Bueno, ese es un poco el desafío del actor. El decir: “Bueno, hice esto pero vuelvo a casa y estoy sonriente, cocinando con amigos”. Particularmente, esta fue una serie que rodamos en Uruguay y eso hizo que uno esté puntualmente ahí por trabajo, entonces no había tanta dispersión. Por ahí vas a comer con alguien del elenco pero no hay margen para otras situaciones; durante todo el rodaje es como que estás en un mismo estado. No es que me iba a dormir siendo el personaje, pero lo dejaba ahí, listo.-¿Cuánto duró el rodaje? -Fueron 12 semanas. Rodamos en Montevideo y en Punta del Este. Siempre trabajar afuera es una experiencia que está buenísima porque te tenés que acomodar a otro país, a otras culturas, a otros horarios pero, en este caso, lo que fue muy interesante fue el vínculo que hicimos con todos los actores; realmente son amigos hoy. Estuvimos muy unidos desde el día uno y eso después se ve en el resultado final. Es una serie donde los personajes conviven muy bien entre todos y pudimos conocernos mucho porque, al estar rodando en otro lugar, estábamos todos para eso. Fueron tres meses de estar todos juntos, todo el tiempo.-¿Y cómo fue trabajar con Sebastián Ortega? Fue tu primera vez con él, ¿no?-Sí, mi primera vez. Tenía muchas ganas de laburar con él; siempre me gustó mucho lo que hace. Es una persona que admiro, me parece muy talentoso. Es observador, entonces narra muy bien y de una manera muy real; tiene mucha verdad lo que hace. Trabajar con él fue increíble. Nos llevamos bárbaro y hoy construimos una amistad que traspasó un poco la ficción y la pantalla. Tenemos muchos aspectos parecidos que hace que, más allá de la serie, nos podamos juntar a comer un asado.–Amor Animal habla de la incertidumbre por el futuro, de la crisis existencial de los 20/30, esto de que “todos estamos rotos” en cierta forma… ¿Pasaste por alguna de estas situaciones?-Por supuesto que me pasó. A medida que uno va creciendo, va teniendo crisis en determinados aspectos; crisis de las cuales uno aprende y es parte de la vida misma. Pero siento que en lo que respecta a mi pasión o mi vocación, nunca dudé. Nunca tuve esa duda existencial de “qué quiero hacer”. Yo siempre supe que quería actuar, por ende nunca me pregunté otra cosa. Mi pasión es actuar y realmente lo disfruto muchísimo. Ni siquiera puedo tomarlo como un trabajo porque me encanta tanto lo que hago que me siento un afortunado y un agradecido por vivir de esto.-¿Y qué pasaba cuando por ahí el teléfono no sonaba o no llegaba ese papel que tanto querías hacer? ¿Nunca te replanteaste el rumbo de tu carrera? -Por supuesto, eso siempre, pero creo que también lo que ayuda mucho ahí es el no quedarse quieto. El mismo movimiento genera movimiento y crecimiento, entonces siempre que me ha pasado intenté salir de ahí, salir de la zona cómoda e irme a otro lado con el riesgo que eso implica. Pero el crecimiento que me puede llegar a dar el arriesgarme a algo nuevo no se compara. Cuando yo tenía 18, venía actuando pero no cantando. Empecé a estudiar canto, me empezó a gustar mucho y decidí explorar el mundo del musical. Arranqué en un musical que después me llevó a otro y, de golpe, estaba haciendo ese musical que había visto hace 10 años atrás y que había dicho: “Ojalá algún día pueda cantar ahí”. Me parece que eso es lo interesante en esta carrera, que es de mucha incertidumbre. Nunca sabés cuándo vas a volver a trabajar, por ende, siempre lo ideal es vivirlo al palo y disfrutarlo muchísimo.-La serie es muy musical y justamente plantea la música como puente entre estos dos mundos distintos y, también, como lugar de resistencia… ¿Qué significa para vos?-La música es algo que tengo muy incorporado, además de mi pasión por actuar. La música me ayuda a explorar esa parte del artista que quiere moverse y encontrar cosas nuevas. Uno se va reinventando, es un camino que no frena. Siempre que hay un proyecto donde la música acompaña, como en este caso.-¿Te vamos a escuchar cantar o eso se lo dejamos a Kaia?-No, acá no. Podría ser pero no, la verdad que Kaia lo hace muy bien (risas).-En esto que mencionabas sobre la música como herramienta de exploración, sé que cuando terminaste de rodar esta serie escribiste “Cicatriz”, un tema que habla sobre las cicatrices de la vida… -Sí, habla un poco de las cicatrices que uno puede tener en la vida y también, cómo eso después pasa y queda la cicatriz pero uno puede salir adelante. Esta capacidad de ser resiliente, de cómo a pesar de que uno tiene problemas o situaciones difíciles es importante salir adelante y seguir.-Porque, en definitiva, “todos estamos un poco rotos”, ¿no?-Exacto. Todos estamos rotos, entonces el ser resiliente me parece un mensaje muy importante. Yo soy una persona que tiene muy presente que, a pesar de todo lo que nos pueda suceder, la vida es increíble. Navegación de entradasLas automotrices que sorprendieron con una baja de los precios: algunos se consiguen por hasta US$38.000 menos El horóscopo de hoy: viernes 20 de marzo