El Departamento del Tesoro de Estados Unidos emitió el jueves una nueva licencia temporal que autoriza la venta y entrega de petróleo crudo y productos petrolíferos de origen ruso cargados en buques antes del 12 de marzo de 2026. La medida, que vence el 11 de abril, sustituye una exención idéntica emitida hace una semana y añade una novedad clave: excluye expresamente las transacciones con Cuba, Corea del Norte y Crimea.La autorización fue emitida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) del Tesoro y forma parte de la respuesta de la administración de Donald Trump al alza del precio del crudo provocada por las tensiones en Oriente Medio y el cierre parcial del estrecho de Ormuz. La licencia original, emitida el 12 de marzo, solo establecía una excepción: las operaciones con Irán. La versión del jueves amplía esa lista e incorpora a La Habana, Pyongyang y los territorios ucranianos ocupados por Rusia.Desde el punto de vista técnico, abogados especializados en comercio internacional señalaron que los programas de sanciones a Cuba, Corea del Norte y Venezuela ya prohibían implícitamente esas transacciones, dado que la exención rusa solo levantaba las restricciones derivadas del régimen sancionador aplicado a Moscú. La nueva licencia elimina cualquier ambigüedad interpretativa que pudiera ser invocada por operadores del sector naviero o financiero, cerrando el paso a posibles vacíos legales.La medida adquiere relevancia inmediata por la situación energética de Cuba. Según datos de seguimiento marítimo analizados por AFP, The Guardian y Financial Times, dos petroleros procedentes de Rusia navegan actualmente hacia la isla. Uno de ellos, el Anatoly Kolodkin —sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido—, partió del puerto de Primorsk a principios de marzo y transporta, según la firma Kpler, más de 725.000 barriles de crudo Urals con destino a la terminal de Matanzas. El otro, el Sea Horse, con bandera de Hong Kong, declaró distintos destinos en sucesivas ocasiones y desactivó en varios tramos su señal de identificación automática (AIS), maniobras que los analistas asocian con estrategias de evasión de sanciones.Cuba arrastra una crisis energética sin precedentes en décadas. La isla produce internamente apenas el 40% del petróleo que consume, según datos de Financial Times, y dependía de Venezuela, México y Rusia para importar el resto. Tras la detención de Nicolás Maduro y la suspensión de los envíos desde Caracas, Washington intensificó la presión sobre terceros proveedores. México cortó sus despachos a principios de año. El impacto sobre la población ha sido severo: hospitales que cancelaron intervenciones, vuelos suspendidos y servicios básicos funcionando de forma intermitente.El dictador cubano Miguel Díaz-Canel reconoció públicamente la gravedad de la situación. Moscú reafirmó su respaldo a La Habana y calificó de inaceptable la presión estadounidense sobre el suministro energético de la isla.La nueva exención no altera las sanciones estructurales contra el sector energético ruso ni modifica el marco legal a largo plazo. Su alcance se limita a los cargamentos ya en el agua al momento de su emisión, un mecanismo que Washington ha utilizado para estabilizar mercados sin desmantelar las restricciones impuestas tras la invasión de Ucrania en 2022. Con la exclusión explícita de Cuba, la administración Trump envía una señal política clara: la apertura energética temporal no será una ventana para que el régimen de La Habana sorteé el cerco. Navegación de entradasYanina Latorre ventiló cómo Antonela Roccuzzo terminó peleada con Emilia Mernes por Tini Stoessel: “La detestan” La Unión Europea avaló que algunos países contribuyan a desbloquear el estrecho de Ormuz