Se mudó a la planta baja de un edificio centenario en Belgrano, cautivada por su invalorable pulmón verde
Se mudó a la planta baja de un edificio centenario en Belgrano, cautivada por su invalorable pulmón verde

“El edificio tiene un pulmón propio que es glorioso e invalorable, dado que en Buenos Aires se los ocupa cada vez más”, nos dice la ceramista Eugenia Beccari–cofundadora de Curadoras, una marca de cerámica de autor– pensando en la vista de la que goza su planta baja en pleno centro de Belgrano.

En relación a lo anterior, otro aspecto del que disfruta es la ventilación natural. “La construcción hace que la casa sea súper fresca; cambié la instalación eléctrica por seguridad, y en el ajuste dejé una preinstalación para los aires, pero no tuve que ponerlos aún porque hay mucha corriente y las paredes son muy gruesas, con lo cual no pasa el calor”.

LIVING vecina en casa Bunge

Eugenia se enamoró de cada detalle del lugar y procuró conservarlos: herrajes, aberturas, el piso, las molduras… ¡hasta de la grifería del baño! “Todo el diseño es atemporal”, asegura, pese a los más de cien años transcurridos desde la obra original.

Piso diseñado a medida por Terra Calcáreos.

“Cuando conocí el departamento, me costó visualizar la reforma, pero sabía bien que este tipo de arquitectura tiene potencial, en particular, por la altura de los techos, que te hace sentir en una casa.”

Los bajomesadas y alacenas se resolvieron de manera económica: con MDF pintado con látex blanco y fenólico de pino teñido en la tonalidad del roble.

El trabajo de Eugenia se hace notar en toda la casa. “Para las paredes de la cocina elegí un color rojizo que remitiera a la tierra, al barro de donde sale el material que moldeo a diario”.

Paredes pintadas con Acrilplast ‘0058’ (Sinteplast).

En comunicación con el living-comedor

Banquetas (Cúmulo). Juego de vajilla sobre la isla (Colbo).

Aunque en su casa solo trabaja en cuestiones administrativas, su oficio se manifiesta en cada rincón: colores, adornos, el equipamiento de la cocina y el esfuerzo por cuidar detalles como las molduras originales afirman su compromiso estético.“Busqué distintas referencias para configurar el interiorismo; elegí la paleta, la curvatura de los muebles de cocina y el equipamiento de cada espacio”.

LIVING vecina en casa Bunge

El emprendimiento de Eugenia y su socia Vanessa inició con la venta de macetas y productos vinculados a la botánica; con el tiempo, viró hacia el diseño de vajilla, lámparas y otros “objetos atractivos”, según ella describe.

Los floreros en primer plano son de Curadoras, la marca de Eugenia, que disfruta de trabajar con vista al jardín interno.

“Como ceramista, valoro mucho los oficios e hice lo imposible hasta conseguir un yesero que restaurara y reprodujera, en algunos sectores, las molduras originales, algo que implica muchísimo trabajo”.

Sofá y almohadones a tono (Mi Casa Sillones) y ocres (Ikea). La alfombra y el juego de té son de herencia familiar. Mesa ratona (Good Wood).La botánica fue una de las primeras fuentes de inspiración de Eugenia

El sector privado

Los azulejos se conservan en su turquesa vibrante original.

“El baño fue un flechazo, y lo dejé como estaba: con su bañadera y sus azulejos turquesas, rematados por una cuarta caña del mismo color. Creo que tiene un diseño potente, a prueba del paso del tiempo”.

La alfombra al pie de la cama es un aguayo comprado en Salta; la estantería de los años 50, un hallazgo de un anticuario. Almohadones (Ikea).Ubicado en Barrancas de Belgrano, el edificio es de principios del siglo XX y tiene protección patrimonial